El autor o autores del robo intentaron sin éxito abrir el cajón de la máquina registradora. / E. A.
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“Con el miedo en el cuerpo” y sin atreverse a quedarse sola por las mañanas está Ángela Criado, responsable del bar Apolo, después del robo que ha sufrido el establecimiento esta semana, con un botín de 848 euros, dinero procedente de las máquinas tragaperras.

Ángela cuenta que tanto ella como su pareja tienen su residencia en el mismo edificio, de dos pisos, donde se encuentra este bar, ubicado en la esquina de la calle de Madrid con la de Santa Teresa del barrio de La Albuera. Forma parte del grupo de viviendas unifamiliares de la antigua Colonia de El Peñascal y explica que los dormitorios se encuentran en la planta superior y a las cuatro de la mañana del lunes se despertó porque había oído ruido, aunque asegura que en ese momento no lo dio importancia porque no se trataba de un estruendo o un golpe fuerte.

Sin embargo, cuando su pareja bajó al bar poco después de las seis de la mañana para empezar a montar la terraza descubrió que alguien había entrado en el local y habían forzado tanto las máquinas tragaperras como el cajón de la registradora, aunque este último no consiguieron abrirlo.

Enseguida se pusieron en contacto con la Policía Nacional y hasta el lugar se desplazó un equipo de la científica para recoger huellas y otro tipo de pruebas. La responsable del negocio se desplazó después a la Comisaría para presentar la correspondiente denuncia.

“Todavía no he pegado ojo solo de pensar que alguien puede volver a entrar”, comentaba Ángela ayer por la mañana aunque espera que la Policía pueda llegar a identificar y detener a los responsables.

Este establecimiento reabrió sus puertas hace tres años recuperando el nombre que había tenido en su origen.

Se da la circunstancia de que el pasado mes de febrero se registró un atraco a mano armada en una sucursal del BBVA de este mismo barrio de La Albuera.