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La familia Duque, junto a miembros de la corporación municipal, tras el descubrimiento de las placas con el lema 'Dionisio Duque, Maestro Asador de Segovia'. / KAMARERO
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Dionisio Duque era mucho más que un empresario de hostelería, fue y es todo un referente de la gastronomía segoviana y por extensión un abanderado de la ciudad, de su patrimonio gastronómico y cultural. Así quedó patente una vez más en el acto de reconocimiento que Segovia le ha brindado con motivo del descubrimiento de dos placas en la glorieta que se encuentra en la confluencia de las calles San Gabriel, Soldado Español y Bomberos y la avenida de Padre Claret. Este ‘Maestro Asador de Segovia’ queda así ligado para siempre al callejero de la ciudad en cumplimiento del acuerdo unánime de la corporación municipal en el pleno celebrado el 22 de febrero de 2016.

El acto, sencillo, celebrado en la zona conocida popularmente como ‘rotonda de los bomberos’, por su proximidad con la antigua sede del Servicio Municipal de Extinción de Incendios, estuvo presidido por la alcaldesa, Clara Luquero, acompañada por una amplia representación de concejales de diferentes grupos políticos, entre ellos el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, y por la presidenta de la Fundación Dionisio Duque, Marisa Duque, hija del homenajeado, a quienes se unió su otro vástago, Julián Duque, así como nietos y otros familiares y amigos.

Antes del descubrimiento de las placas, en una rotonda que, como comentó la presentadora del acto, Yolanda Fernández, periodista del Ayuntamiento, se encuentra en un punto neurálgico del tráfico de la ciudad, por lo que recibe a muchos visitantes, tomaron la palabra tanto la alcaldesa como Marisa Duque. “Agradezco de forma especial al Ayuntamiento de Segovia que el nombre de mi padre pase a formar parte del callejero de la ciudad; una Segovia que él tanto amó y que llevaba por bandera a cualquier sitio donde iba”, aseguraba la última, continuadora del legado en el Restaurante Casa Duque de la Calle Cervantes (Calle Real), fundado por su bisabuelo en 1895).

La presidenta de la Fundación que lleva el nombre del popular maestro asador sostuvo que este llevó el cochinillo asado como estandarte con el que impulsar a Segovia como destino turístico obligado para ciudadanos de todo el mundo, contribuyendo así al desarrollo económico, patrimonial y cultural de la provincia.

Hizo referencia Marisa al equipo de Restaurante Casa Duque, “una gran familia de colaboradores” pero sobre todo tuvo emocionadas palabras para sus hijos Andrea y Luis, quinta generación familiar, garantía del futuro de este legado gastronómico de Segovia. “Para mí es una satisfacción que en vosotros continúe esta preciosa historia que empezó hace 123 años”.

De justicia

Por su parte, la alcaldesa empezó su discurso diciendo que “el nombre de Segovia va ligado a su gastronomía y es de justicia, con el acto de hoy, reconocer a uno de los artífices de esta relación de éxito”.

Habló la regidora con una ‘traidora’ afonía, como ella misma la definió, que no impidió que sus palabras calaran en el numeroso público asistente, formado por personalidades de distintos ámbitos de la sociedad segoviana, con especial presencia de empresarios del sector de hostelería como el presidente de la Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos (AIHS), Cándido López, nieto de otro de los artífices del prestigio internacional de los asados segovianos, del quien heredó el nombre; o José María Ruiz (Restaurante José María), así como hosteleros llegados desde Madrid, Burgos o Soria, entre otros.

Luquero hizo una semblanza de Duque al explicar que “sin duda desde sus inicios supo conjugar cuidado por la tradición y constante innovación… Conservó la esencia del mesón que recibió de su padre, consolidando uno de los restaurantes más importantes de la cocina tradicional, no solo de Segovia sino también de todo el país”.

En este sentido, abundó la alcaldesa, “el maestro era un hombre enamorado de su trabajo, que trataba a cada uno de sus clientes como si fuera el primero. Trato afable y cercano que marcaba la diferencia”. Tomando prestada una cita del cocinero Pedro Subijana — Creo que la experiencia consiste en dar siempre un paso más allá de lo que en ese momento tú crees que es lo mejor —, aseguró que “no nos equivocamos si decimos que Duque siempre iba dos pasos más allá”.

En el terreno anecdótico, la regidora segoviana recordó ver en su juventud un clásico de la televisión, el programa ‘Un, dos, tres… responda otra vez’, que marcó un hito en España, y en el que participó Dionisio Duque “como un verdadero abanderado de Segovia: nuestras pantallas se inundaban de gastronomía segoviana, de nuestros trajes, de la dulzaina y del tamboril; en definitiva, de nuestra cultura”.

Terminó con otra anécdota de Duque, de quien se dice que cuando un cliente se despedía con un “la comida estaba excelente” el maestro respondía con la simpatía que le caracterizaba: “pues han tenido ustedes suerte”. Luquero le replicaba ayer: “la suerte ha sido para la ciudad de Segovia”.

Encuentro en Casa Duque

El Restaurante Casa Duque, en plena Calle Real (Cervantes 12) vivió una jornada especial después de que la ciudad reconociera a la figura de quien ha sido durante décadas uno de los principales referentes de la gastronomía segoviana. Tras el acto institucional, Marisa Duque organizó un encuentro familiar, con amigos pero también con personalidades de la alta cocina y con medios de comunicación.

Representantes de la Asociación de Restaurantes de Buena Mesa de España, así como empresarios de hostelería de Madrid, Burgos o Soria, el bodeguero Tomás Postigo, patrono de la Fundación Dionisio Duque; el arquitecto Alberto García Gil —artífice de la ampliación del restaurante que en palabras de Marisa Duque “consiguió que en esta casa espléndida puedas pasar de un edificio a otro sin darte cuenta que pasas por siglos y siglos de historia de la ciudad—, Carlos Sartorius y Fátima Guzmán, miembros del Centro de Atención a la Diversidad Educativa (CADE); César Boal, presidente de la Asociación de Maestres de Cocina de Castilla y León; Carmen Calvo y Diana Cabrero, de departamento de Comunicación del Centro Educativo Fuenllana; Rosa Román y Abel González, de la Chaîne des Rôtisseurs; Elena González Castejón, Enrique Ruano (Calidad Pascual), José Luis Escorial Pascual, Javier Carretero, de la Asociación de Amigos de la Real Academia de Gastronomía, o Teresa Herranz, directora de El Adelantado de Segovia; Francisco Portela, director de Patrocinios y Eventos de ‘20 minutos’ y también patrono de la Fundación Duque, o un equipo del Canal Cocina de Televisión, entre otros.

También la alcaldesa, Clara Luquero, quiso brindar por el futuro de Casa Duque, un futuro garantizado con los hijos de Marisa, Andrea y Luis, quinta generación familiar. Según su madre, “mi padre decía que esta casa (por el restaurante) es otro miembro de la familia que nunca crece, del que siempre hay que estar pendiente, que no podemos descuidar. Esta quinta generación lo sabe, como se dice vulgarmente lo ha mamado, lo lleva en la sangre como lo llevo yo y lo llevó el”.

Perfil de Dionisio Duque

Dionisio Duque nació en Segovia en 1925, en una de las dependencias del restaurante que fundó su abuelo en 1895. Heredó de sus mayores el cuidado por la tradición y el cariño por el trabajo, así como el espíritu de innovación y difusión de los valores de los que eran merecedores la tierra de Segovia y la gastronomía de la zona.

Vivió en una etapa dinámica y llena de cambios, y él siempre estuvo atento a todas las innovaciones que mejorasen la calidad y el prestigio de su casa, al tiempo que se hizo reconocible para muchos españoles por su aparición en programas de televisión, periódicos y revistas de la época, favoreciendo la proyección de la imagen de Segovia, de su riqueza gastronómica y su alto valor patrimonial y turístico. Para muchos españoles, la figura de Duque trinchando un cochinillo asado con el plato se convirtió en uno de los símbolos de Segovia, junto al Acueducto y el Alcázar.

Poseedor de numerosos premios y galardones, de los que siempre se sintió orgulloso y dedicó a su esposa María Luisa, también hija de hosteleros, ambos supieron transmitir el amor por el trabajo y la pasión por la gastronomía a sus hijos.

Fue impulsor del Centro de Iniciativas Turísticas y en vida recibió reconocimientos como la Medalla del Trabajo en la categoría de plata, al igual que la Medalla al Mérito Turístico mientras que de oro fue la Medalla del Mérito Profesional Hostelero.