El documento lleva el ‘sello de placa’. /E. A.
Publicidad

El Archivo Histórico de Segovia, centro dependiente de la Junta de Castilla y León, ha seleccionado, en el marco del programa divulgativo de exposiciones ‘Tesoro oculto’, una Real Provisión que pertenece al año 1549, concretamente al correinado de Juana I de Castilla, más conocida como Juana la Loca, y Carlos I (V de Alemania), y en el que se declaran los reinos en los que estos ejercían su poder.

Este documento, además del interés que tiene en sí mismo, ya que forma parte de uno de los grupos documentales más uniformes y mejor conservados de la Cancillería Real de Castilla, es importante porque era empleado por los cancilleres y escribanos reales para redactar mandatos y privilegios desde la Edad Media hasta el siglo XIX. El uso habitual de este tipo de documentos es lo que le otorga su valor. Para los reyes de Castilla y León, primero, y para los reyes españoles después fue un documento solemne que se empleaba para dejar constancia de los asuntos más importantes que afectaban a la Monarquía.

Esta Real Provisión se puede ver desde distintos ángulos, y cada uno de ellos aporta a aquel que lo está mirando los datos relevantes para entender cómo funcionaba la administración del siglo XVI, cuando los reyes españoles gobernaban en unos territorios inmensamente vastos que cubrían media Europa y casi todo lo descubierto en América. De hecho, el ‘tesoro oculto’ que se presenta este mes en el Archivo Histórico es una declaración de los reinos donde Juana la Loca y Carlos V ejercían su poder: “Don Carlos, por la Divina clemencia Emperador y Rey de Alemania, y Doña Juana, su madre y el mismo Don Carlos……, reyes de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Italia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cedeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas de Canarias, de las Indias e Islas y Tierra Firme de la mar Océana, Condes de Barcelona, Señores de Vizcaya y de Molina, Condes de Flandes y del Tirol”.

Otra de las características de este texto es que su solemnidad quedaba patente gracias al sello que llevaban. En este caso, el sello que se emplea en el documento es el ‘sello de placa’, un tipo de sello de cera soportada con papel que tiene su origen en la época de los Trastámara y que se mantuvo hasta el reinado de Alfonso XIII en el siglo XX.

Durante tres siglos, todos los documentos con el sello real eran asentados en el llamado ‘registro General del Sello de Corte’, donde se resumía cada uno de ellos para que quedara constancia de lo que el rey había privilegiado, por si los interesados extraviaban sus documentos.

Relación con Segovia

Esta Real Provisión permitía a Doña Isabel de Quintanilla, viuda del Licenciado Coalla, miembro del Consejo de Castilla, vender la jurisdicción del cobro de alcazabas de Segovia, que tenía en matrimonio en mayorazgo, y comprar el equivalente en Madrid. La cesión del cobro de alcazabas convirtió a Doña Isabel en recaudadora del impuesto más importante que la Corona recibía de Segovia. Ella era beneficiaría y recaudadora de este impuesto, porque el rey le había concedido el privilegio de recogerlo para su propia hacienda.

Éstos eran unos ingresos muy importantes para Doña Isabel de Quintanilla y, como no quería compartirlos con los intermediarios que estaban encargados de sus negocios, Carlos I, para mejorar su situación, le permitió cambiar el cobro de Segovia a Madrid, ciudad, esta última, en el que ella residía y en la que podría negociar directamente.

Los visitantes podrán acercarse a conocer el documento seleccionado como ‘Tesoro oculto’ en el Archivo Histórico Provincial, hasta el 11 de marzo, en el horario habitual de apertura al público del centro, de lunes a viernes, de 9.00 a 14.00 horas, y los lunes y martes, de 16.30 a 19.00 horas.