Rafael Calvo Ortega
Calvo Ortega conversa con Gil Robles en presencia de la moderadora del acto, la periodista Yolanda Fernández. / Kamarero
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El reto, el desafío ante una reforma de la Constitución, “sigue siendo el modelo territorial”, asegura Rafael Calvo Ortega, senador por Segovia en las Cortes Constituyentes, con UCD, que participó en una conversación pública con Álvaro Gil Robles, defensor del Pueblo entre 1988 y 1993, y puso fin a los actos organizados por el Ayuntamiento de Segovia con motivo del 40ª aniversario de la Constitución.

Calvo Ortega (San Rafael, 1933), que fue ministro de Trabajo en el gobierno de Adolfo Suárez durante la transición (entre 1978 y 1980), comentó que, entre los logros de la Constitución, de los que apuntó unos cuantos como “la mejora de la convivencia” después de la dictadura o las políticas sociales, no se encuentra el modelo territorial.

“Ahí no tuvimos mucho éxito. Era y es muy difícil y las discrepancias cada día son más intensas. Es un problema sin solucionar al que debemos dar más vueltas”, asegura el político y jurista segoviano que admite también que “no pensé —a raíz del diseño de las Comunidades Autónomas— que se producirían movimientos tan fuertes y desequilibrantes como los que estamos padeciendo hoy”.

Su diagnóstico, aunque asegura que no quiere ser pesimista, es que “poco más se puede hacer de lo que ya se ha hecho, porque se ha ensayado todo” y apunta que hay una eclosión de identidades que conduce a una situación muy difícil.

Habla del fracaso del estado federal que promulgaba la Constitución de la 1ª República, a pesar de contar con políticos de primerísimo nivel y cree que “ese deseo de identidad, de separación, de tener la propia personalidad, en esencia no es negativo, pero hay que someterlo a un equilibrio y unas reglas comunes”.

Otra de las cuestiones que pone sobre la mesa es la de la fiscalidad de algunas Comunidades Autónomas “que ha generado apetitos e intereses contrapuestos”, de ahí que se muestre partidario “de colocar en una nueva Constitución como gran reto el del modelo territorial”.

Sí mantiene que quizá uno de los aspectos sobre los que reflexionar en este sentido es “el respeto a los sentimientos”.

“Los castellanos no somos un ejemplo en esto, somos más amigos de la norma jurídica y probablemente tendremos que repasar esa lección, el respeto a los sentimientos, aunque también hay quien dice que se ha llegado al máximo”, asegura Calvo Ortega.

Álvaro Gil Robles
«No entiendo la agresividad en política, la falta de mesura; todo el día pidiendo la artillería para matar moscas»

Otro aspecto que abordó durante el acto que se celebró ayer por la tarde en la Sala Julio Michel de La Cárcel ante un auditorio formado por unas treinta personas es el de la mejora de las políticas sociales, lo que a su juicio puede redundar en una mejora de la convivencia.

Reforma posible

El senador constituyente, que también fue eurodiputado durante dos legislaturas, coincide con Gil Robles en las posibilidades reales, e incluso en la necesidad después de cuarenta años, de reformar la Constitución, aunque sostienen que el debate debe centrarse en el para qué, con propuestas concretas.

El exdefensor del Pueblo dice que hoy conviven posiciones diferentes, entre quienes han nacido después del año 1978 y los que vivieron la etapa anterior, entre quienes ven la carta magna como “algo intocable o mítico” y los que dicen que no ha servido para nada y “hablan del régimen de forma peyorativa”. “Probablemente en el medio esté la virtud”, recalca.

“No basta decir que es una reliquia, que está obsoleta, porque no decimos nada y estamos desanimando a la ciudadanía”, según Calvo Ortega quien bromea al indicar que debería estar prohibido decir que hay que cambiar la Constitución sin decir por qué y para qué.

Gil Robles habla igualmente de “los discursos vacíos de gente que no se quiere comprometer y dice ‘hay que hacer, hay que hacer pero no se hace’”.

Cataluña y Europa

Rafael Calvo Ortega, senador durante la etapa constituyente a finales de los años setenta del siglo pasado, asegura que la Constitución obtuvo un amplio respaldo entonces en Cataluña, que fue una de las zonas donde cosechó más votos positivos y él mismo defendió en 23 actos públicos, sin necesidad de seguridad, sus beneficios.

Rafael Calvo ortega
«Cataluña tuvo un trato preferente en la Constitución y dos de siete ponentes eran catalanes»

Otra cosa distinta, reconoce, fue el País Vasco y recuerda como anécdota los problemas que tuvo en otro acto que se celebró en Bilbao. “La Policía nos sacó después de cuatro horas y nos dijo que no parásemos hasta llegar a Riaza”.

Partidario de “decir las cosas con naturalidad y claridad, cree que Europa es el gancho que necesitan los catalanes “porque fuera de Europa no hay solución”.

El exdefensor del Pueblo Álvaro Gil Robles señala también a la UE como “la gran suerte que tenemos frente a movimientos de egoísmos. La unión hace la fuerza y el proyecto europeo es común, hace falta más Europa”.