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La afluencia de visitantes fue constante durante los tres días que permaneció abierta la feria./ kamarero
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La vigésimo primera edición de la Feria Internacional de la Mujer Rural Pronatura pasará a la historia por ofrecer un clima y unas temperaturas mas propias del otoño que del final de la primavera. La lluvia se empeñó en ser protagonista del evento y en intentar deslucir el trabajo de la organización, pero el respaldo de un público fiel que año tras año espera la llegada de las ‘rurales’ a la avenida del Acueducto consiguió doblegar el efecto del mal tiempo y hacer una vez más que Segovia sea la capital de las mujeres rurales durante un fin de semana.

Juana Borrego, presidenta de la Federación Nacional de la Mujer Rural (Femur), no ocultaba ayer su satisfacción por el buen resultado conseguido en esta edición, avalado por la opinión de las medio centenar de expositoras que han participado este año en la feria.

Así, explicó que en la tarde del sábado los responsables de Femur mantuvieron un encuentro de evaluación con las artesanas participantes, quienes señalaron que las ventas de sus productos han sido “iguales o superiores” a las de la anterior edición, con lo cual el impacto negativo del tiempo no ha restado eficacia a sus propuestas comerciales.

“La lluvia ha dejado que se marcharan muchos visitantes pero han vuelto otros nuevos –explicó- lo cual ha equilibrado las ventas y en muchos casos las ha superado, lo cual hace que la mayor parte de las artesanas estén contentísimas con Segovia”.

Además del éxito en ventas,  Borrego indicó que las participantes valoran muy especialmente tanto la organización como las atenciones que se procuran a las artesanas, que para ellas diferencia esta feria del resto de eventos similares en los que ellas pueden participar. “Como ya he comentado en otras ocasiones, en la Feria Pronatura no es tan importante lo económico como el hecho de que las artesanas puedan tener un punto de encuentro común en el que compartir experiencias –manifestó- y eso es algo que en Segovia se da y se promueve, y que es muy valorado por las participantes”.

Como en otras ocasiones, las preferencias del público en la feria se decantan más del lado de los productos alimenticios que del resto de las propuestas artesanales (bisutería, joyería, textil, etc.). Así, un año más la ‘pulpeira’, los quesos, los embutidos y los dulces típicos han sido muy demandados, aunque Juana Borrego quiso destacar la cada vez mayor aceptación que tienen los productos artesanales de otra índole, así como las atractivas propuestas que han llegado a Segovia de países como Senegal o Colombia y que han centrado la atención de numerosos participantes.

A falta de hacer números definitivos, la presidenta de Femur señala que el número de visitantes que han podido pasar este año por la feria puede ser muy parecida a la del año pasado, aunque reconoció que el mal tiempo puede haber restado interés a la hora de visitar los stands de la  feria. Asimismo, valoró los distintos foros de participación organizados por Femur en el marco de esta iniciativa, en el que las mujeres rurales y las artesanas han podido poner en común sus experiencias e inquietudes comunes en materia de emprendimiento y desarrollo comercial y empresarial.