Agustín Javier Zamarrón, nacido en Segovia, y diputado por Burgos, presidió la Mesa de Edad. / EFE
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Con motivo del inicio de la nueva legislatura y la Constitución del Congreso y el Senado, los representantes electos de Segovia acudieron ayer a tomar posesión de sus cargos.

Además de los tres diputados recién nombrados, José Luis Aceves (PSOE), Beatriz Escudero (PP), y Eduardo Calvo (Cs), se sentaron en sus nuevos sillones los senadores Ana Agudíez y Javier Lucía (PSOE), así como Paloma Sanz Jerónimo y Juan José Sanz Vitorio (PP). Fueron parte de los miembros respectivamente de las cámaras Baja y Alta con los que se inició la nueva etapa política. Algunos se estrenaban en esta plaza, mientras otros como Paloma Sanz o Beatriz Escudero, repiten legislatura. Varios fueron los que rápidamente colgaron sus fotos y mensajes en las redes sociales, sobre todo los noveles parlamentarios socialistas.

Pero no fueron los únicos nuevos cargos con vinculación segoviana. Si alguien llamó la atención fue otro segoviano. Agustín Javier Zamarrón, diputado por Burgos, pero nacido en Riaza hace 73 años. Este médico jubilado es el diputado electo más longevo y, por ello presidió la Mesa de Edad constitutiva. Además de su peculiar aspecto con cierto parecido a Valle-Inclán, con larga barba blanca, gafas redondas y melena canosa, llamaron la atención sus frases irónicas y esperpénticas. A pesar de su edad, Zamarrón se estrenaba en el hemiciclo como diputado por Burgos.

A quienes asistieron a la sesión les retrotrajo a la época decimonónica, donde los parlamentarios brillaban por su alto nivel de oratoria, alambicada en esta ocasión por vocablos y expresiones ligadas a la profesión médica de Zamarrón. Comparó el «atasco» producido a la hora de las votaciones en urna con un «trombo de difícil solvencia» y se refirió al lugar para depositar las papeletas como la «sacra urna». Ya con su discurso inicial, Zamarrón sentó cátedra al afirmar que «el pueblo español nos pone aquí para que lo representemos en su predicado categorial de ciudadanos» con una dicción cuidada y solemne, con la que proclamó el inicio del largo proceso de lectura de los nombres de los 350 diputados.

El tono animado y rápido de la secretaria de edad, Marta Rosique, supuso un cambio de ritmo en el devenir de la sesión, aunque su acelerada lectura del listado de nombres durante la votación no consiguió hacer circular con la misma celeridad a los diputados que fueron acumulándose en el «foso» del hemiciclo. Zamarrón interrumpió la lectura hasta en seis ocasiones para intentar que se despejase el espacio porque se había montado «una cola más grande que la del pan con la carestía», afirmó. Después insistió en que los diputados circulasen para mejorar el «flujo humano» ante el peligro de «trombo» en el «foso» de la Cámara baja, una metáfora médica en la que insistió en varias ocasiones porque «propendemos a la trombosis otra vez», advirtió en una de ellas. Para finalizar la votación, al ver que seguía el colapso de diputados fuera de sus escaños reclamó: «Dejen expedito el pasillo izquierdo, porque tenemos que ir con la sacra urna a ver a Pablo Echenique», antes de dirigirse al escaño del diputado de Podemos con problemas de movilidad.

Con esta nueva legislatura se cierra otra en la que ha tenido especial presencia otro diputado segoviano, Juan Luis Gordo, quien ha venido ocupando una de las secretarías de la Mesa. Al estar sentado junto a la tribuna de oradores era frecuente su imagen en las fotografías y en las pantallas de televisión.

Beatriz Escudero (PP)

José Luis Aceves, Ana Agudíez, y Javier Lucía (PSOE)

Paloma Sanz (PP)