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FOTO: MARCELO GALINDO
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El barrio y la parroquia de Santa Eulalia cumplieron ayer con la tradición religiosa de celebración de su Catorcenilla, una fiesta que tiene su origen en un desagravio por un robo sacrílego.

Dentro de estos actos religiosos, las plazas y calles del barrio fueron escenario de la procesión con el Santísimo, portado en una hermosa Custodia y en andas de madera por un grupo de hombres ataviados con camisas blancas y pantalón negro.

El Grupo de Danzas Emperador Teodosio puso la nota folclórica y la Asociación de Vecinos, organizadora del programa festivo, ofreció después la tradicional tajada.

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