Preocupación por las zonas inundables que establecería la nueva presa del Ciguiñuela

García Tejerina confirma que el Ministerio de Medio Ambiente está pendiente de empezar el estudio de impacto ambiental. La alcaldesa considera que es “una malísima noticia”

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“No voy a ocultarles que me vine muy preocupada para Segovia, sinceramente”. Así contestaba la alcaldesa, Clara Luquero, a los medios de comunicación que se interesaban por la reunión mantenida el miércoles con la ministra de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina. La reunión fue solicitada por la propia regidora para que el Ministerio aclarara su posición sobre las dos posibilidades que recoge el Plan Hidrológico del Duero para el abastecimiento de Segovia: la recrecida de Puente alta o la construcción de una presa en el Ciguiñuela.

García Tejerina confirmó a la alcaldesa que el Mapama apuesta por esta última opción, porque “desde su planteamiento, con una visión más amplia del territorio, más global, resuelve problemas de abastecimiento y de regadíos de la zona de Valladolid y Medina del Campo”, explicó Luquero, es decir, se trataría de una presa de regulación, no como la que plantea el Ayuntamiento, que es meramente de abastecimiento.

El problema, indicó la regidora, es que si se construye esa gran presa “varios barrios de Segovia se quedan en zona inundable, como San Lorenzo o San Marcos; en total una población de unas 20.000 personas se quedarían en zona inundable y a nadie le gusta estar aguas abajo de una ‘macropresa’”.

“Es verdad que este tipo de infraestructuras en el siglo XXI se construyen de manera muy fiable, pero también es verdad que nadie nos salva de sufrir incidentes como han sucedido en otras ocasiones. Por eso digo que nadie quiere estar aguas abajo de un ‘presón’ de estas características”, añadió, y es que, además de las personas, hay que tener en cuenta todo el patrimonio que se acumula en estas zonas de la ciudad, como la iglesia románica de San Lorenzo o su plaza; y la iglesia de la Vera Cruz, el santuario de la Fuencisla o el monasterio del Parral, en San Marcos. “Por eso me vine muy preocupada”, insistió.

El proyecto “Para hacernos una idea de tamaño, Puente Alta tiene ahora mismo una capacidad de embalse de 2 hectómetros cúbicos, la ‘macropresa’ del Ciguiñuela la tendría de 29 hectómetros. Cualquiera puede imaginar las dimensiones. Y el proyecto de recrecida que nosotros planteábamos llegaba a los 6,2 hectómetros cúbicos, algo mucho más modesto”, explicó Luquero.

Además, también defendió que “la zona de la presa de Puente Alta ya es una zona muy sujeta históricamente a la intervención humana, donde existe una antigua carretera y una actual, donde existe una presa… es decir, que la impronta del hombre está muy clara y no es una zona de nueva impronta humana, lo que nos parece a nosotros más agresivo con el medio ambiente”.

De momento, el Ayuntamiento va a esperar a ver por dónde transcurren los acontecimientos, ya que “ahora se inicia la tramitación [para la declaración de impacto ambiental] y habrá reuniones a nivel técnico para ver todos los detalles de lo que piensa hacer el Ministerio, pero no es una buena noticia para Segovia, yo diría que es una malísima noticia para esta tierra”.

Es más, reveló Luquero que “llegamos a plantear que si ellos no contemplan nuestra propuesta, la recrecida de Puente Alta, y nosotros no contemplamos la suya, si habría una tercera opción a estudiar, que no sintiéramos nosotros tan agresiva para nuestro entorno y nuestra población, pero parece que ahora mismo no hay opción”.

“Ellos hablan de criterios de racionalidad, tienen la visión global del territorio, pero nosotros tenemos que defender nuestra tierra. Resolverá el tema del abastecimiento de agua y del abastecimiento de regadíos de Valladolid y Medina del Campo y todo lo que queremos, pero la presa nos la colocan a dos kilómetros del término municipal de Segovia”, concluyó.