Peces voladores en la ‘biblio’

El mago Pablo Potter despliega todo su poder ante los más pequeños en un espectáculo en la Biblioteca Pública que arranca risas y admiración a partes iguales.

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El Día de Libro, que se conmemora hoy, sirvió de partida al espectáculo de magia que ofreció ayer Pablo Potter en la Biblioteca Pública para los más pequeños de la casa, aunque algún padre también participó en los trucos, para su sorpresa.

Y es que, además del escenario —rodeado de libros como no puede ser de otra manera en una biblioteca—, fue precisamente un cuento sobre animales el elemento elegido para abrir la función, un cuento con ilustraciones que se convirtieron en realidad, saltando un pez de sus páginas. Un pez vivito y coleando que el mago regaló a Alejandro, quién vio sorprendido cómo un rato después el pez saltaba fuera del vaso en el que se encontraba… Más magia de la que se esperaba alguno de los niños que había cerca en ese momento.

Las risas no se hicieron esperar y ya desde el principio de la función las carcajadas copaban cada rincón de la Biblioteca, un espacio en el que normalmente reina el silencio, pero donde en el que ayer estaban permitidas todas las risas.

Juegos con las manos, con cuerdas, con aros… Cualquier elemento era bueno para que Pablo Potter dejara con la boca abierta a los pequeños, que disfrutaron de cada truco y se disputaban protagonizar alguno de ellos.

No había vergüenza para mostrar las dotes de artistas que tienen y eso que algún que otro montaje no salía a la primera. Pero para eso tenía preparadas Potter sus palabras mágicas: “Rebota, rebota, que en tu culo explota”… Qué lejos quedó aquel “abra cadabra, pata de cabra” que esperaban escuchar los padres.

Y así, entre risas y magia, con bolsas que convierten pañuelos en limones, gafas de visión láser para ver a la gente desnuda, varitas mágicas que se deshacen entre las manos de los niños y un sinfín de artilugios que no eran lo que parecían la tarde pasó y los pequeños volvieron a casa con la sensación de haber formado parte de un espectáculo único en el que hasta los peces se salían de su papel y volaban por la ‘biblio’.