Patatas a la importancia

La explotación Ecomanjar participa con el Itacyl en un proyecto de experimentación para conocer la mejor forma de conservación del tubérculo producido ecológicamente

4

De la tradición que tiene Lastras de Cuéllar en la producción de patatas dan cuenta las numerosas referencias que incluyen sus jotas, como también las hay a sus bodegas de vino ‘de cosecha’ para el consumo doméstico.

Pero el prestigio de sus patatas se incrementará con la puesta en marcha de un plan de experimentación que inicia esta campaña la empresa Ecomanjar, una de las pocas explotaciones de Segovia dedicadas a la producción ecológica.

Ecomanjar ha sido seleccionada por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) para llevar a cabo un proyecto de experimentación que sirva para estudiar la mejor forma de conservar este tubérculo que, al ser ecológico, no puede emplear productos químicos, ni siquiera en su almacenaje.

En la experimentación se utilizarán unos 50.000 kilogramos de patatas de diferentes variedades: monalisa, agria y red pontiac. Además se medirá la influencia que tienen los distintos modelos de envases, como cajones de madera o jumbos (sacas), o cuánto retrasa la cámara frigorífica la aparición de los brotes, o si es más conveniente su conservación con la temperatura ambiente de la provincia de Segovia.

Los resultados aportarán datos valiosos para la agricultura ecológica, una modalidad en evolución y a la que le queda aún terreno por recorrer. Lo sabe bien María Jesús Vinent, que, junto a Francisco Javier Herrero, pusieron en marcha el proyecto empresarial el pasado otoño. Sus patatas y garbanzos ecológicos los han expuesto en la I Muestra Tierra de Sabor. Ahora acudirán a la feria Biocultura de Barcelona. Allí los productos ecológicos tienen mucha más demanda. De hecho, la mayor parte de la producción de Ecomanjar se destina a Barcelona y a Andalucía. En estas dos comunidades, por ejemplo, los comedores escolares utilizan exclusivamente alimentos ecológicos, una costumbre que se extiende al resto de los sectores sociales.

Con una producción de 100.000 kilogramos, la empresa de Lastras mira así al futuro, sin olvidar su tradición, ya que ha dedicado las nuevas instalaciones a Emiliano Herrero, un productor de patatas de toda la vida, y fallecido recientemente.

“Allá va la despedida, la que echan los de Lastras / que cuando se acaba el vino, lo sacan de las patatas”.