En enero se redujo la velocidad límite de las vías convencionales a 90 km/h y todavía está por ver su efectividad.
En enero se redujo la velocidad límite de las vías convencionales a 90 km/h y todavía está por ver su efectividad. / E. A.
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Una vez finalizado el 2018, y con todas las cifras sobre la mesa, se puede asegurar un significativo descenso en el número de multas en la provincia de Segovia. Así lo confirmó, Pedro José Pastor, jefe provincial de Tráfico desde el año 2013, indicando que se contabilizaron un total de 54.000 sanciones, mientras que en 2017 la cifra asciende a 119.000. “Los conductores aminoran la velocidad cuando pasan por los radares porque están señalizados pero también hay épocas en las que no están operativos por revisiones o reparaciones, como ha sido el caso”, comentó Pastor. Alcohol y drogas y la falta del cinturón de seguridad son otras de las infracciones más frecuentes.

La velocidad es, precisamente, el principal motivo de las multas así como el de los accidentes que se registran en las carreteras de la provincia. Durante el pasado ejercicio, diez personas fallecieron en accidente de tráfico, una más que en 2017. En lo que llevamos de año, un varón perdió la vida, a mediados del mes de marzo, en una colisión entre una furgoneta y un camión en la N-VI, a las afueras del Espinar. Además, en la calle Antonio Machado de Segovia falleció una mujer de 98 años al ser atropellada. Según explica el jefe provincial de Tráfico, la velocidad y las distracciones son las causas más frecuentes a la hora de generarse accidentes en nuestras carreteras. “Se rueda muy deprisa por las carreteras convencionales en la provincia. Vamos a ver si conseguimos reducir la velocidad media porque es la que está detrás de los accidentes. Una distracción en una carretera convencional, apenas te da margen para corregir el error, apenas dispones de arcén, no es una autovía”, añadió.

A este tipo de accidentes hay que sumar los que tienen a los animales como ‘culpables’. En 2018, se contabilizaron un total de 616 incidentes en vías convencionales relacionadas con la irrupción de animales salvajes, aumentando desde los 575 que se produjeron en 2017. Desde la Jefatura recuerdan que es necesario dar aviso inmediato a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en caso de atropellar algún animal y que, salvo en algunas ocasiones como que se haya llevado a cabo una batida de caza recientemente, la responsabilidad recae sobre el conductor y será su seguro quien solucione los problemas, en caso de haberlos.

En lo que se refiere a las distracciones al volante, el móvil sigue siendo la causa por excelencia. Pastor comentó como, sobre todo, en zonas urbanas es fácil ver a los conductores haciendo uso de sus teléfonos “y si estás atento al móvil, no lo estás a la conducción”.

¿Nuevos vehículos?

Sobre la proliferación de los patinetes eléctricos y la legislación que restringen su uso, el jefe de Tráfico aseguró que, bajo su punto de vista, muchos de ellos deberían ser considerados ciclomotores. “A lo mejor habría que darles un tratamiento similar al que se le ha dado a las bicicletas de pedaleo asistido, desde luego, no estoy de acuerdo en considerar patinetes a determinados artefactos que son ciclomotores o motocicletas. El hecho de que lleven un motor eléctrico no quiere decir que no dejen de ser un vehículo a motor y, por lo tanto, debería comprobarse que, tanto los conductores tienen sus conocimientos y sus habilidades para conducir como que los vehículos tienen las condiciones técnicas para circular con seguridad. Ahora mismo están entrando gran cantidad de artefactos que no pasan ningún control y que alcanzan velocidades considerables y empiezan a ser un problema”, espetó.

Pastor advirtió que el problema de movilidad en las ciudades propicia la búsqueda de sistemas que permitan a los viandantes desplazarse con rapidez, seguridad y comodidad “pero tenemos que controlar que eso sea así, que sean cómodos, seguros y ágiles”.

Otro de los problemas que observa el jefe de Tráfico es que estos patinetes pueden alcanzar los 80 kilómetros por hora pero sus capacidades hidráulicas no son adecuadas para esas velocidades. “Frenar un vehículo de esos, con el tamaño de ruedas y los centros de masas, depende de a qué velocidad, es complicado”, dijo Pastor.

Campañas de vigilancia

La última campaña que llevó a cabo la Dirección General de Tráfico tuvo que ver con la vigilancia del cinturón y sistemas de retención infantil y se realizó entre los días 11 y 17 del presente mes. A nivel nacional, se controlaron 377.602 vehículos y se comprobó que 4.446 personas no lo llevaban puesto, de los cuales 3.371 en vías convencionales, donde más accidentes mortales se registran.

“Los niños deben de ir debidamente sujetos, con un sistema de seguridad acorde a su medida y talla y, en la medida de lo posible, en sentido contrario a la marcha. Está más que demostrado que es lo más seguro, en sentido de la marcha, sobre todo los más pequeños, pueden resultar decapitados con el movimiento de la frenada”, advirtió Pastor.