El Santo Cristo de la Cruz del Cristo del Mercado salió de la Catedral entre amenazadores nubarrones, que finalmente no descargaron sobre la procesión. / KAMARERO
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Nervios, tristeza, tensión y lágrimas  fueron las notas dominantes de un Viernes Santo para olvidar, en el que la lluvia que truncó la ilusión cofrade en el inicio del Triduo Pascual volvió a hacer pedazos el esfuerzo de las cofradías segovianas. El aguacero que cayó en la tarde del Jueves Santo hizo reflexionar a algunas de las hermandades y cofradías que decidieron no salir a completar sus estaciones de penitencia hasta la Catedral y finalmente optaron por no participar en la Procesión de los Pasos.

De este modo, a las cofradías de La Flagelación de Nueva Segovia y exalumnos Maristas ADEMAR –que dejaron sus imágenes en sus respectivas sedes- se sumaron las de San Marcos y Los Gascones, que tradicionalmente suben a la Catedral en la mañana del Viernes Santo, así como la Feligresía de San Andrés, que no pudo culminar con brillantez el 40 aniversario de su participación en la procesión para no poner en riesgo a la imagen del ‘Cristo yacente’ de Gregorio Fernández.

Faltaba por saber si las cofradías que aguardaron a la lluvia mantendrían su desafío a los elementos para participar en la procesión. Finalmente, la cofradía de La Oración en el Huerto de San Lorenzo subió desde su parroquia hasta la Catedral realizando un recorrido un poco más corto del habitual, y el Cristo del Mercado también se incorporó a la procesión desde su alojamiento provisional en el cuartel de la Guardia Civil, donde fue trasladado en la tarde del Jueves Santo. Del mismo modo, la Cofradía de San Millán subió a la Catedral con el Cristo en su Última Palabra cubierto con plásticos, dejando este año en la parroquia la imagen de La Soledad al Pie de la Cruz

Mientras tanto, las tres imágenes de la Cofradía de La Piedad de San José y la Soledad Dolorosa de Santa Eulalia aguardaban ya en la Catedral el inicio de la procesión, al ser las únicas que consiguieron completar el traslado.

Con todo este panorama, solamente quedaba despejar la duda de celebrar o no la procesión del Viernes Santo. Víctor García, presidente de la Junta de Cofradías, aseguraba que este año la Procesión de los Pasos “no se celebrará como tal, ya que faltan muchas cofradías y pasos para poder darle carta de naturaleza”, y abogó por llevar a cabo el traslado procesional de las imágenes “con la mayor dignidad posible”.

Las previsiones meteorológicas apuntaban la posibilidad de una tregua en las lluvias a partir de las 20,30 horas y al menos hasta las diez de la noche, y a ella se agarraron hermandades y cofrades presentes en la Catedral, que en una reunión de urgencia convocada por la Junta de Cofradías en la sacristía de la seo segoviana optaron por salir adelante con el traslado retrasando 15 minutos el horario inicialmente previsto.

De este modo, a las nueve menos cuarto, con puntualidad, el guión de la cofradía de la Oración en el Huerto de San Lorenzo salía de la Puerta de San Frutos para iniciar la procesión, integrada este año por cinco de las diez cofradías y seis de los 14 pasos que componen el relato catequético de la Pasión que puede verse en la Procesión de los Pasos.

El público que se congregó a lo largo del trazado de la carrera oficial desde la Catedral hasta el Azoguejo – Cronista Lecea, San Agustín, San Juan y Plaza de la Artillería- pudo disfrutar de la emoción de una procesión siempre marcada por el tiempo y que obligó a acelerar el ritmo para evitar males mayores, ya que la lluvia volvió a hacerse presente tímidamente durante el traslado.

Para terminar la Semana Santa, de nuevo hoy la lluvia volverá a poner sobre las cabezas de los cofrades la espada de Damocles de poder celebrar o no la Procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección, aunque si bien es verdad que en esta ocasión las previsiones son algo más favorables.

Dolor en la Soledad Dolorosa

Con los ojos enrojecidos por el llanto –que no pudo evitar tras concluir la reunión con el resto de las cofradías instantes antes de comenzar la procesión- el hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora la Soledad Dolorosa Javier Robledo anunciaba la decisión de no participar en la procesión del Viernes Santo aun habiendo completado el día anterior el traslado hasta la catedral no sin pocas dificultades. La decisión supuso un mazazo terrible para la ilusión de los cofrades del barrio de Santa Eulalia, que no ocultaron su decepción ni su malestar por el ‘fiasco’ tanto en la propia Catedral como a través de las redes sociales. Así, entendieron que tras el esfuerzo realizado el jueves, la mejoría del tiempo del Viernes hubiera hecho posible incorporarse a la procesión con la imagen, y criticaron la falta de diálogo de la directiva. Los más críticos fueron los integrantes de la banda de cornetas y tambores de la hermandad, que no quisieron salir acompañando a los hermanos que regresaron en procesión hasta la parroquia al considerar que desde la directiva no se ofrecieron explicaciones ni palabras de ánimo tras decidir no participar.

Robledo explicó que la decisión vino motivada por la posibilidad de nuevas precipitaciones, ya que el palio que cubre la imagen “cuenta con unos plásticos que están mal hechos y crean condensación con el calor de los focos y la humedad de las flores que eso si que puede perjudicar a la imagen, y no podíamos arriesgarnos otra vez a repetir el error de ayer”

El presidente aseguró que el traslado del jueves no supuso ningún daño ni para la imagen ni para el manto, y las humedades detectadas en la parte superior del palio obedecen a una costura mal rematada que se subsanará lo antes posible. Asimismo, señaló que la imagen y el manto han sido examinados por expertos en estos días y está “en perfectas condiciones”, y precisó que el próximo año la hermandad abordará este problema para aplicar un sistema de protección que garantice la máxima seguridad. Robledo aseguró que acepta cualquier crítica pero “son momentos en los que hay que decidir, y no nos podíamos imaginar esta situación”.

NOTA RECTIFICATORIA: En relación con  la información arriba expuesta, por un error de interpretación, se señala de forma equivocada que los integrantes de la banda de cornetas y tambores de Santa Eulalia no quisieron acompañar a los hermanos en su regreso a la parroquia. En este sentido, y en honor a la verdad, hay que precisar que la banda de cornetas y tambores de Santa Eulalia no se negó a acompañar a los cofrades de la hermandad que regresaron a la parroquia por un lugar distinto al del recorrido de la carrera oficial de la procesión; y su decisión vino motivada por el hecho de considerar que al no participar en la procesión, no era necesaria su participación.