Los farolillos y las linternas fueron los encargados de la iluminación.
Los farolillos y las linternas fueron los encargados de la iluminación. / Nerea Llorente
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Por segundo año consecutivo, el área de Turismo del Ayuntamiento de Segovia, enmarcada dentro de las actividades de la novena edición de ‘Domingo de Patrimonio’, ofreció una visita guiada por el cementerio Municipal de Segovia en la tarde de ayer.

De la mano de la historiadora y guía segoviana, Mercedes Sanz de Andrés, el casi medio centenar de asistentes, conoció los antecedentes, la historia y las anécdotas más importantes de la necrópolis de la capital. El recorrido, que comenzó ya de noche — el ayuntamiento prestó farolillos a los visitantes ya que la iluminación es nula —, tuvo su origen en la capilla del Santo Ángel donde la guía explicó el porqué de la construcción del cementerio.

“La sociedad, hasta el siglo XIX, tenía la idea de que enterrar a sus seres queridos cerca o dentro de las parroquias, les ayudaría a alcanzar la santidad”, comentó Sanz y siguió, “sin embargo, con el reinado de Carlos III y la llegada de la peste, comenzaron a plantearse la salubridad y los peligros que suponía realizar enterramientos dentro de las ciudades”. Fue entonces, según contó la historiadora, con una Real Orden emitida por ‘el mejor alcalde Madrid’ en 1785 cuando comenzaron las edificaciones de necrópolis en las zonas de extramuros, “apartadas de las poblaciones, alejadas de la última casa del municipio y, preferiblemente, cerca de una ermita”.

En un primer momento, la sociedad segoviana optó por la construcción de un cementerio en el Real Sitio de San Ildefonso, donde se reunía un gran número de personalidades de la Corte. No fue hasta 1821 cuando se ideó el cementerio que conservamos actualmente en el Cerro del Ángel. El proyecto tuvo un coste de 70.000 reales y se inauguró y fue bendecido por el obispo Isidro Pérez el 5 de agosto del mencionado año. La primera persona enterrada, según informó Sanz, “fue una niña llamada Tomasa Antón, cuya tumba no se conserva, al día siguiente de la apertura de la necrópolis”.

Durante los primeros años, los vecinos del barrio de San Lorenzo, presentaron varias quejas formales al Ayuntamiento de la capital ya que consideraban que las “aguas pútridas, procedentes del cementerio, contaminarían sus huertas y los segovianos se marcharían a otras ciudades a comprar los alimentos por miedo a enfermar”, dijo la historiadora. Dichas quejas fueron totalmente desestimadas.

En el cementerio municipal de Segovia, se encuentran nombres de conocidos personajes de la historia segoviana como el arquitecto Odriozola — quien realizó la primera ampliación del camposanto a finales del siglo XIX con la construcción de un patio de párvulos —, el artista Daniel Zuloaga Olalla o el político segoviano Ezequiel González.

La visita de, aproximadamente, una hora y media de duración, permitió a los asistentes apreciar el cementerio de una manera a la que no están acostumbrados. El frío y el ambiente lúgubre, tenuemente iluminado por las velas de los farolillos, acompañaron las explicaciones de Mercedes Sanz y el paseo entre las tumbas, nichos y panteones.