María Pía Sernent Díez, directora del Archivo Histórico Provincial de Segovia.
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Que los archivos han cambiado mucho su imagen es algo que a nadie se le escapa. Ya no tienen nada que ver con aquellos rincones oscuros y llenos de polvo que aparecían en las películas. Ahora son lugares silenciosos y con aspecto ordenado, donde se estudia el pasado para comprender mejor lo que viene.

María Pía Sernent dirige el Archivo Provincial de Segovia desde hace unos años y, aunque es consciente de que la vida da sus propias vueltas, su intención es permanecer en él hasta el final, entre las consultas del catastro y la digitalización de los viejos legajos para dar a sus fondos nuevas oportunidades de estudio. De lo que se sabe y de lo que no sobre los archivos, del trabajo realizado y del que queda por hacer y, de la emoción que se siente al descubrir un documento de hace… ella misma lo cuenta.

— ¿Cuántos años lleva el Archivo Provincial de Segovia en el lugar donde actualmente se encuentra junto a la Academia de San Quirce?
— El Archivo de Segovia se crea en el año 1946 pero se ubican tres centros juntos, archivo, biblioteca y museo, en lo que es el edificio de la antigua cárcel, en la Calle Real. Aquello fue creciendo de manera incontrolada durante muchos años y, en 1982, el Ministerio de Cultura empieza a buscar un edificio para ubicar el Archivo porque ya no se cabía.

Se hacen varias propuestas , una fue San Antonio el Real, donde hoy se encuentra el hotel pero, al final, este edificio (el que acoge hoy al Archivo) que era propiedad del Ministerio de Ejército porque era la Caja de Reclutas (lugar en el que se realizaban los reclutamientos de los soldados y donde se realizaban los sorteos de la “mili”), se quedó vacío , estaba en estado de ruina y, el Ministerio, dada la envergadura del edificio, lo declaró Bien de Interés Cultural y decidió que se ubicara en él la sede de Archivo.

Tras una restauración masiva durante los años noventa, en 1996 se ejecutó el traslado. Una sede específica para el Archivo, separado de la biblioteca y con un espacio razonable.

— ¿Qué tipo de documentos se guardan en el Archivo Provincial?
— Los archiveros tenemos dos funciones básicas: La primera, el apoyo a la Administración, porque la gente piensa que esto es una especie de “almacén de naftalina” y de papeles viejos y, sin embargo, más del 70% de las consultas anuales se deben a asuntos relacionados con la necesidad de pruebas de cara a los juzgados o a cualquier problema que se suscite entre un ciudadano y la Administración o para que la propia Administración busque antecedentes para poder gestionar.

Nosotros nos dedicamos a conservar esas pruebas documentales que sirven para garantizar el soporte de derechos de los ciudadanos.

— ¿Por ejemplo, propiedades?
— Sí, propiedades. Las consultas más habituales en el Archivo van directas al Catastro. Tenemos todos los Catastros Históricos y, cuando se carga el último en la página web del Ministerio de Hacienda, si hay alguna duda sobre una tierra, se busca en los antecedentes. Prácticamente todos los días hay alguna consulta relacionada con este tema.

Otra consulta recurrente son los protocolos notariales. Conservamos los protocolos de más de 100 años pues, por delante de esas fecha, el Archivo Notarial de Segovia o, los propios notarios de la provincia, son los que poseen esa información pero, al pasar de 100 años, vienen aquí a solicitar las escrituras notariales que hacen falta para poder “tirar de una herencia” que no ha quedado resuelta o sobre la que quedan dudas.

Por ello conservamos mucha información de ese tipo así como documentación histórica. Un documento actual, que acaba de salir de una oficina, dentro de un siglo será uno de esos documentos y por ello hay ahí hay un fondo documental que prácticamente arranca del siglo XV.

— También eres especialista en Historia Medieval… Si pudieras elegir un documento de todos los que aquí se conservan ¿cuál sería?
— El documento como tal, mucha gente pregunta lo mismo, es una pieza documental única, sin embargo, creo que lo realmente interesante y lo que a mí me fascina es cuando forman un grupo, una colección.

Por poner un ejemplo, hay un fondo que está en todos los Archivos Históricos Provinciales, que deberían tenerlos los Ayuntamientos pero muchos de ellos lo han perdido y, hay otro ejemplar que se conserva en el Archivo de Simancas. Estos fondos describen todos los pueblos, es el Catastro del Marqués de la Ensenada.
El Marqués de la Ensenada intentó hacer una especie de declaración de la renta de forma que, los ciudadanos, tenían que declarar sus propiedades, sus ingresos, sus bienes, aquello por lo que ingresaban dinero, ya fuera por un negocio o que tenían deuda pública, porque cobraban un sueldo o, porque tenían tierras. La belleza de Ensenada, desde mi punto de vista, es que cubre “todos” los pueblos de la provincia, a excepción de la Granja de San Ildefonso.

¿Qué es lo realmente interesante de este documento? Que no tenemos algo sorprendente de un lugar, tenemos la provincia completa y, con una información que recoge los resúmenes del Catastro de Ensenada con estudios estadísticos, la declaración de cada uno de los propietarios, y un estudio de los datos geográficos de cada uno de los municipios de la provincia. Es una preciosidad. Para mí es uno de los grandes valores y, si lo extrapolamos a toda la Corona de Castilla, en todas las provincias españolas a excepción de lo que forma Cataluña, Aragón, Baleares, el Reino de Valencia… existe el Catastro de Ensenada en todas las provincias, por lo cual, permite hacer un estudio, es como una fotografía de un momento histórico de mediados del siglo XVIII que nos da una información tremenda.

— Así se puede ver el antes y el después, la evolución
— Evidentemente y, además, en un momento en el que muy poco tiempo después va a comenzar a cambiar de una manera tremenda la sociedad. Digamos que el Catastro de Ensenada es la última foto del Antiguo Régimen antes de que empiece el proceso de dar paso a la Edad Contemporánea…Para mí, es precioso.

De momento estamos haciendo una cosa, el Catastro de Ensenada está descrito a nivel de pueblo y cualquier persona que venga a pedir o a mirar los apuntes sobre ese pueblo, puede hacerlo pero, lo que no está descrito es, con detalle, todo lo que hay. Hemos puesto en marcha un proyecto para poder “destripar” cada uno de los libros, indizarlos y, poder ver toda la documentación junta porque, no solo están las declaraciones de los propietarios o de los contribuyentes, hay copias de documentos antiguos, estadísticas, referencias a lugares que ya han desaparecido o despoblados…Intentamos que todo eso acabe indizado, con el mayor detalle posible.

Imagino que para que pueda ser consultado por cualquiera que quiera hacerlo…
— En este momento ya se puede consultar pero, el Ministerio de Cultura, a través de lo que es el Centro de Reproducción de Documentos, quiere sacarlo y colgarlo en un programa informático que tiene el Ministerio, el programa Parix y, cuanto más descrito esté, mejor y más fácil será el acceso.

— ¿Este Archivo cuenta con muchos investigadores?
— Por aquí han pasado 1407 investigadores y, nos han hecho un total de 4390 consultas. Aparte de las consultas propias de Segovia o con vinculación a Segovia, lo que tenemos son investigadores de las Universidades y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Viene gente que trabaja en la Universidad del País Vasco, la Universidad de Valladolid (un cliente habitual…). Hay muchísima gente que está haciendo el trabajo de fin de Máster (TFM) o, el de fin de Grado (TFG).

Como personas habituales, los cronistas de la provincia como Linage Conde o Antonio Ruíz Hernando (cronista de Segovia) que, cuando no viene por aquí, le ponemos falta. Personas que se han dedicado toda la vida a los estudios relacionados con Segovia.

— ¿Cuánto tiempo llevas dedicada a los archivos?
— Me metí en esto en el año 1991 y desde entonces siempre ha sido mi trabajo porque, cuando estaba en cuarto de carrera empecé a pensar qué iba a hacer después pero, en ese curso tuve una asignatura que era Paleografía, comencé a ver documentación y dije: ¡Esto es lo mío! Fue llegar a Alcalá de Henares, el primer archivo en el que trabajé, y no había día en el que no me llevara una grata sorpresa.

— ¿En este archivo encontraste algún documento especial? En Alcalá de Henares tiene que haber documentos más que interesantes
— Desde el principio me ha impresionado la Desamortización. La primera publicación que hice fue sobre unos documentos del siglo XIV que se encontraban en un expediente de Desamortización en el Archivo General de Alcalá de Henares porque, era un título de propiedad, la explotación de una mina que se desamortizó en el siglo XIX y, en el documento que explicaba el porqué. Dentro del documento había un pergamino de Fernando IV el Emplazado, de muy principios del siglo XIV.

— Dirías: ¡Tengo en la mano un documento firmado por Fernando IV!
— Si, que firmó el rey hace seis siglos…

— Eso tiene que dar una sensación como de paralización del tiempo…
— Sí uno lo analiza, los problemas debían ser los mismos. El 90% de la documentación que se conserva es por motivos económicos: Títulos de propiedad, derechos sobre impuestos…Hay muchísima documentación de carácter económico que, a fin de cuentas, es lo que nos preocupa ahora.

¿Por qué guardamos un título de una casa? Para tener ese título y poder negociar o, para que pase a nuestros herederos ¿no? La documentación existe por la necesidad de justificar bienes.

— ¿Las cartas de amor no se conservan?
— Sí, se conservan, pero no en estos Archivos, tenemos muy pocas. La mayor parte de la documentación que nos llega a los archivos viene de las Administraciones Públicas. Hay mucha correspondencia pero no de carácter tan personal salvo, cuando los que se cartean son dos miembros de la Administración porque no están de acuerdo con algo y entonces, por ejemplo, critican a sus jefes: “En la reunión dije eso porque no podía decir otra cosa pero….”

— En eso no ha pasado el tiempo…
— Ahora es igual. Lo que pasa es que ahora lo hacemos a través del correo electrónico. Eso es quizás lo más personal porque, las cartas de otro tipo están en Archivos Familiares y, de esos, hay alguno.

Aquí tenemos uno que es descomunal en tamaño, importancia y en valor histórico, el Archivo del Marquesado de Lozoya. Ahí sí hay cartas personales, muchas relacionadas con… que uno se encuentra que alguien va de viaje y, “papá, tráeme no se qué…” o, “Si encuentras en Madrid… me lo compras…” o, “se te echa de menos…” cosas mucho más personales, incluso momentos en los que aún no se ha llevado a cabo el matrimonio pero la pareja está ya prometida y, ahí sí que tenemos un fondo importante.

Y, del Marquesado de Lozoya, ha llegado también otro fondo importante que es la época en la que el marqués fue director general de Bellas Artes y, se le pedían muchos favores: “Mi hijo está en el paro…” Ahí sí que hay mucha carta personal pero tienen que ser archivos de este tipo.

— En otras palabras, hace años también existía el “qué hay de lo mío”…
— ¡Eso siempre!. Es más, en el siglo XV, en el reinado de los Reyes Católicos, había dos formas de dar una orden: Una era la Real Cédula: “A todo el Consejo de Segovia, que se haga…” Pero, si escribía al alcalde se cambiaba el tono y se decía… “Mi querido…” Era lo mismo pero con otro tono.

— Cambiando de tema, recuerdo haber venido a este archivo cuando aparecieron los últimos documentos del Castillo de Turégano ¿Siguen apareciendo documentos de este tipo?
— Eso es una constante. Unas veces porque se realiza una restauración, como ocurrió en Turégano, y apareció una habitación en la que había un cajón con todo lo que se encontró pero, lo que también ocurre en muchas ocasiones es que hay familias que se deshacen de ellos porque, en un momento determinado, deciden que es mejor que estén aquí, instituciones…

Luego, hay otra manera de encontrar documentos: Dentro de otros documentos. Por ejemplo, en el Archivo de Riaza, se está haciendo una descripción del fondo documental hasta la Guerra de la Independencia y, hace unos días me llamó una persona para decirme que tenía unos documentos medievales que están “encuadernando” un documento del siglo XVI o XVII.

Para comprenderlo mejor, uno puede pensar en su DNI, como documento, vale mucho mientras estás vivo pero, en el momento que mueres deja de tener ningún valor jurídico. Los documentos medievales se realizaban en pergamino y, este material se ha utilizado hasta el siglo XIX para encuadernar y, cuando se estaba mal de dinero, se utilizaban los documentos que ya no servían como cubiertas. En esas cubiertas han aparecido documentos muy curiosos como una bula de la época de las Comunidades de uno de los secretarios de Carlos V.

— Proyectos para el Archivo Provincial de Segovia en un futuro…
— Proyectos a gran escala no hay porque todo el mundo sabe cómo está la situación económica. Digitalizaciones estamos haciendo pero, al ritmo que nos permite el personal y los medios que tenemos en el archivo. De momento tenemos un pequeño proyecto de digitalización que queremos presentar en poco tiempo, el del Catastro de Ensenada, se está haciendo su digitalización porque es una documentación que se consulta mucho y se pretende facilitar su uso a los propios ciudadanos para evitar paseos al Catastro.

También tenemos un proyecto precioso sobre el Fondo de Marquesado de Lozoya en el que continuamos trabajando para seguir escribiendo sobre él y, poco a poco, intentar sacarlo y, el Servicio de Medio Ambiente, que tiene un fondo fotográfico espectacular y, con la participación de Fernando Delgado Jiménez, de la Delegación Territorial de la Junta, estamos intentando recuperar todas las fotografías aéreas de la provincia pues, Segovia cuenta con un gran fondo de imágenes.