José María Vega, Mari Cruz Riesco, Nacho Peiro y Esther Bermejo, (organizadores de la Predicaminata del día 26 de mayo)
José María Vega, Mari Cruz Riesco, Nacho Peiro y Esther Bermejo, (organizadores de la Predicaminata del día 26 de mayo).
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Para la Comunidad Dominica, el VIII Centenario de la fundación del convento de frailes de esta comunidad en Segovia es todo un acontecimiento. A lo largo del año van a realizar diferentes actividades como conciertos, misas cantadas e incluso, el día 26 de mayo, una marcha, llamada Predicaminata, ya en su sexta edición, con la que recuerdan el camino que realizó Santo Domingo para llegar a Segovia e iniciar la andadura de esta comunidad aquí.

Al conocer más de cerca esta marcha, también hemos conocido a un grupo de personas, de Madrid y Segovia, laicos dominicos, una parte de una comunidad muy extendida por el mundo, aunque menos visible, que también forma parte del día a día del conjunto. Ellos nos han contado el quién, el cómo y el por qué de su labor en la comunidad dominica…

— ¿Cuál es la misión de un dominico laico?
— (Nacho) Dentro de la familia dominicana hay varias ramas, las más antiguas son las monjas y los frailes. Aquí en Segovia ya solo quedan monjas y laicos dominicos pero, dentro de la familia hay monjas contemplativas, frailes, monjas de vida activa, laicos y fraternidades de sacerdotes que no son frailes.
La misión de la Regla es La predicación, que es por lo que nos fundó Santo Domingo y dentro de esa misión general, cada una de las ramas lo lleva a cabo de una manera. Las reglas que nos rigen nos invitan a ser predicadores en el medio ambiente de nuestra vida habitual: La familia, el trabajo…pero aparte de en el día a día intentamos estar en compromisos más explícitos… Lo fundamental es intentar ser dominico las 24 horas del día… El que trabaja en una oficina, en la oficina, quien es ama de casa, realizando sus funciones… Pero todo gira en torno a la predicación.
En España hay estructura de familia dominicana y somos una orden que en el año 2016 hemos celebrado nuestro octavo centenario que se une al octavo centenario de la llegada de Santo Domingo a Segovia en este año 2018.

— ¿Fecha muy importante para la orden y para vosotros?
— (José María) Aquí se celebró de forma importante porque el de Segovia fue el primer convento de frailes que se fundó en España.
Nosotros, formamos la comisión del Octavo Centenario y, ahora, lo que es más próximo es la Predicaminata, que es el sexto año que se celebra y, consiste en una marcha entre Cercedilla y Segovia. Este año se realiza con mayor motivo a causa de la fecha tan señalada para nosotros, el octavo centenario (Santo Domingo instituyó en la Navidad de 1218 el primer convento dominicano de frailes en España, en Segovia).

— La Predicaminata, ¿Qué día será?
— (José María) El día 26 de mayo. Saldremos de Cercedilla sobre las 09:00 de la mañana y llegaremos sobre las 18:00 o 18:30 a Segovia, nos hospedaremos aquí, en el convento de la monjas y, al día siguiente tendremos misa en La Cueva de Santo Domingo, sobre las 12:00 de la mañana.

— Llevando seis años ya tenéis experiencia y, por lo tanto, ya se pueden conocer algunos datos. Otros años ¿Cuántas personas han participado en la Predicaminata?
— (Nacho) Depende de los años pero, estamos entre las quince personas… algunas veces ha habido veinte… No es un acto de masas aunque este año, lo estamos publicitando más. Siempre venimos gente del entorno de la familia dominicana y alguna persona que se une.
El origen de la Predicaminata es rememorar el camino que hizo Santo Domingo hace 800 años desde Madrid a Segovia para fundar el primer convento para Frailes y, coincide con una de las etapas del Camino de Santiago, el Camino de Madrid, y es un motivo para pasar un día de peregrinación, de encuentro, y para prepararlo se van realizando encuentros, sobre todo los meses anteriores y se va formando «un grupillo» que, a raíz de salir a andar, comparten inquietudes.

— ¿Tardáis unas 9 horas? ¿Lo tomáis con calma?
— (José María) Son 34 Kilómetros aproximadamente y hacemos nuestras paradas para reponer, rezamos en varios momentos… Todo con mucha tranquilidad, amigablemente, vamos charlando…
(Mari Cruz) La gente también se puede unir… Los que no hacen la Predicaminata completa, a mitad de camino, donde les venga mejor, se pueden unir a nosotros y llegar todos juntos a Segovia.
(Esther) Este año, como estamos celebrando el VIII Centenario, queremos dar la posibilidad de que los segovianos o los no segovianos, cualquier persona, sepan que se va a realizar para que se puedan unir y hacer juntos el camino o una parte del mismo.

— Este momento de ocio, relajado es también una buena forma de unirse a los demás…
— (Nacho) En un entorno increíble. La mal llamada «Sierra Madrileña», que es más segoviana que madrileña… El camino tiene espacios para todo. Hay mucha simbología desde la peregrinación… El escenario hace que la gente se desinhiba de muchos perjuicios que tenemos a la hora de hablar y darnos a los demás en el entorno de la naturaleza, del camino, del cansancio, del esfuerzo… Afloran sentimientos y actitudes que son mucho más naturales que las que tenemos en el entorno del trabajo, dentro de la seriedad laboral, de las prisas…

— En eso coincide la Predicaminata con el Camino de Santiago, en su filosofía…
— (Nacho) Sí, puede que también lo sea. Estamos acostumbrados a realizar este recorrido de mil maneras. Ahora hay AVE, autopista…Estamos acostumbrados a lo inmediato pero, este año, en diciembre, cuando Santo Domingo realizó el camino hace 800 años, tuvimos gente bloqueada en la autopista.
Santo Domingo vino solo a Segovia, se cruzó a pie media Europa. La Predicaminata es una invitación a ver la vida de otra manera. Ponerte en camino, disfrutar de quien llevas al lado, tener como objetivo el llegar… Y todo ello sin olvidar el mundo que te rodea.

— En este mundo de trabajo, prisas…. Cuando habláis de vuestros proyectos y de vuestra forma de entender la vida, cuando decís que sois dominicos Laicos… ¿La gente cómo os mira? ¿Qué piensa? ¿Os ven como extraterrestres? ¿Como seres de otro planeta?
— (José María) Posiblemente sí pero intentamos con actividades como esta demostrar que no somos seres extraños ni estamos todo el santo viaje rezando ni nada de eso. Tampoco obligamos a nadie a que durante el recorrido esté rezando, el que quiera se une al grupo y el que no… no lo hace. Pero queremos que vean que no somos tan extraños como algunas veces nos pintan. Queremos que la gente se acerque y vea de qué se trata ser laico dominico.
(Nacho) Sobre lo que comentas de que nos consideran extraterrestres, hay muchos estereotipos acerca de la vida religiosa. Yo creo que esto no deja de ser un «ven y verás» y, si piensan que van a encontrar gente perfecta … pues no, no somos perfectos pero, por suerte o por desgracia, se nos ha dado una Fe que nos hace ver la vida desde una dimensión más profunda.
Creo que el Evangelio lo que promete es felicidad y felicidad con mayúsculas. Basada en un compromiso que no está exento de sufrimiento y cuando lo comparas con otro tipo de felicidad contemporánea que te ofrece el sinónimo de comodidad, materialismo inmediato… No tengo claro por qué unos tienen Fe y otros no pero, yo la tengo y me hace vivir la vida de una determinada manera y me impulsa a invitar a los demás a que se unan.

— ¿Cómo se llega a dar el paso de convertirse en dominico laico?
— (José María) Concretamente nosotros somos un matrimonio e ingresamos en la Orden hace 4 años. Somos creyentes pero hemos tenido nuestros altibajos y, al final, lo que buscábamos era algo que llevara a un lugar más próximo a nuestras creencias. Ingresamos en la Fraternidad de Atocha, en Madrid y los Hermanos nos acogieron muy bien. A partir de ahí analizamos si este era que camino que perseguíamos e hicimos la promesa temporal hace un año. Si Dios quiere, dentro de año y medio, haremos la definitiva.
Nosotros llevamos casados 42 años y somos muy felices pero ahora, esa felicidad ha aumentado de forma considerable. Tenemos nuestros ratos de rezos pero también tenemos ratos de formación, conversación… con muchas risas, es maravilloso…
(Nacho) En mi caso, estudié en un colegio de los Dominicos hasta los 18 años pero, aunque resulte curioso, cuando salí de allí, no sabía nada de Santo Domingo. Lo que sí tenía era contacto con los frailes de la Orden y, como siempre he dicho: Después de mi familia, la Orden es la que más ha hecho por mí. Con el tiempo descubrí los valores que me habían inculcado y los frailes marcaron mi vida de manera importante. Pasado un tiempo, me involucré en la parroquia que estaba junto a mi casa, también dominica y… en mi caso fue un proceso escalonado y lo de la Orden es una segunda piel…
Cada miembro de la Comunidad tiene una razón diferente pero ante todo quieren mostrar que no son seres extraños, gentes ajenas al mundo, solo que junto a la familia dominica han encontrado un camino y que, esta familia, en estos días, está de fiesta e invitan a unirse a ella.