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El abogado promotor de la plataforma./EL ADELANTADO
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—¿Cómo vivió personalmente el suceso?

—Pues salí de Madrid hacia las cinco de la tarde, tras haber comprobado el estado de las carreteras unas horas antes y sin que hubiese aviso alguno de problemas en las vías por las que debía transitar. Durante el trayecto no existía aviso alguno de problemas en la carretera más allá de que, una vez incorporado a la autopista AP-6, dos luminosos anunciaban la presencia de máquina echando sal. Unos tres o cuatro kilómetros antes de entrar en el túnel empezó a caer un poco de nieve que no representaba mayor problema que reducir algo la velocidad.

A la salida del túnel ya había un poco más de nieve (como un par de centímetros, un dedo aproximadamente) y circulación ralentizada a unos 40 km/h, aproximadamente, y unos kilómetros más adelante (como ocho o diez kilómetros) un impresionante atasco con muy pocos movimientos de unos escasos metros en diversos momentos puntuales de la tarde noche. Ahí permanecí hasta aproximadamente sobre las seis de la mañana que, tuve suerte, y pude seguir a la única máquina quitanieves que vi en toda la noche y seguir hasta Zamora, donde llegué a las nueve de la mañana.

—¿Existe algún precedente similar a la reclamación que ustedes plantean?

— Cada situación es diferente, pero existen bastantes precedentes de reclamaciones colectivas. En cuanto a las que mayores similitudes tienen, debido a la causa que las origina, citaré dos casos, aunque en ambos existen diferencias con el caso presente: serían lo ocurrido en la autopista de Burgos en 2004, en el que el Tribunal Supremo cifró el daño moral en 150 euros para los afectados (unos cuatro mil), y el caso de León en 2008, en el que los Tribunales fijaron una indemnización por daño moral para los afectados que, en el caso de una pareja concreta se cifró en 900 euros.

Existen precedentes, igualmente, en otro tipo de sucesos como suspensiones de vuelos etc, en los que también se cuantifico el daño moral utilizando criterios diversos y conduciendo, por tanto, a cuantías también diferentes.

—¿Qué posibilidades reales tienen de que la reclamación pueda salir adelante.?

—Como en cualquier otro asunto nada se puede garantizar. Ahora bien, el presente supuesto puede tener diversas soluciones, unas judiciales y otras extrajudiciales, por lo que las posibilidades dependen de la vía de solución que finalmente se utilice. Con ello quiero decir que caben soluciones tales como un arbitraje en la que se obtendría una solución rápida y, si fuese satisfactoria, finalizaría el asunto; sin embargo, esta solución precisa de la disposición favorable de la empresa, o de las presiones del gobierno para que la misma se someta al arbitraje.

En caso de no obtener una solución extrajudicial como la señalada u otras, queda la vía judicial en la que entendemos que obtener una sentencia condenatoria tiene amplias posibilidades, especialmente si como parece el Ministerio de Fomento sanciona a Iberpistas por la lamentable gestión de la situación; pero, incluso si no fuese así y, como en anteriores ocasiones, el Ministerio protegiese a la concesionaria, en los supuestos que he citado anteriormente, en esas circunstancias la acción declarativa prosperó.

Mayores dificultades tendremos en la fase de ejecución de sentencia para acreditar los daños individuales y especialmente la presencia en el lugar de un buen número de usuarios, por la mala fe de la concesionaria que, al levantar las barreras del peaje, dificulta enormemente la prueba de la presencia de muchos vehículos.

Al respecto estamos realizando acciones previas para conseguir la prueba de la presencia de los vehículos en el lugar, algo que, al margen de las pruebas individuales de las que disponen muchos usuarios, pueden y deben ser proporcionadas tanto por la concesionaria como por la DGT y sus cámaras de control del tráfico de esos días.

—Alguien puede pensar que esta plataforma es un recurso oportunista o de origen político ¿Cómo puede convencer a quien así piense?

—No podemos evitar que cada quien piense lo que quiera. Pero quienes siguieron en las redes sociales la situación esa noche saben, perfectamente, como surgió fruto del enfado que teníamos quienes estábamos allí y que me comprometí en esto por pura casualidad. Es precisamente ante el comentario de que están cobrando el peaje y el enfado de algún conductor que comento que esa es la prueba que necesitamos para acreditar nuestra presencia allí en ese momento; unos minutos más tarde se comenta que han levantado las barreras y de nuevo empiezo a dar ideas sobre como acreditar nuestra presencia en el lugar, ya que, como he señalado antes, ese se está convirtiendo en la mayor dificultad para la reclamación.

A preguntas que se me formulan tanto en público como en privados termino por comprometerme a que en el blog de nuestro despacho DyR Abogados, publicaré un artículo explicando lo que, a nivel individual se podría hacer, pero haciendo ver el carácter antieconómico de la reclamación individual por lo que sugiero que se debe plantear una demanda colectiva, en es e momento se me empieza a decir si puedo encabezarla y, en el calor del enfado y de la noche, me comprometo a hacerla.

Así, pues, difícilmente quien asistió al nacimiento del compromiso podría pensar de ese modo. Igualmente, y para evitar tal tipo de pensamientos, el lunes nos reunimos los socios del despacho y se decidió el apoyo unánime a mi compromiso, cosa que agradezco a mis socios de DyR Abogados, pues será el despacho quien asuma todos los gastos hasta conseguir una indemnización, y sólo una vez conseguida cobraremos un 10% de lo conseguido por cada afectado. Es decir, nada si no se consiguiese resultado positivo alguno, con lo que creo que también responde a su pregunta anterior sobre nuestras expectativas, ya que son muchos los recursos que está dedicando el despacho a este asunto y, desde luego esperamos recuperarlos, aunque no creo que tengamos beneficios económicos con el mismo.

 

—¿Cómo califica la gestión de Abertis y de las autoridades en este conflictivo asunto?
—No puede sino ser absolutamente negativa. Por parte de la concesionaria porque debe garantizar el tránsito en la vía cuya gestión y explotación tiene encomendada y lo tiene que hacer en las condiciones de excelencia que se le supone a una vía que cobra por su uso, por lo que debe mantenerla en todo momento apta para su uso en condiciones perfectas. Lo que, evidentemente, no ocurrió esa noche. Es más, quiero poner de manifiesto hasta qué punto la ocurrido es fruto de la mala gestión. Verá, el fin de semana siguiente a los hechos, se anunciaban, también, nevadas; pues bien, la compañía comunicó que se habían adoptado medidas extraordinarias para que no ocurriese lo de la semana anterior. ¿Qué quiere decir esto?

Es obvio, que cuando ocurrieron los hechos hubo una manifiesta imprevisión por parte de esa compañía, como de manera implícita reconoce con tal comunicado. Pero tanto la concesionaria como los organizadores del tránsito vial dependientes del Estado, permitieron el paso a todo tipo de vehículos sin adoptar ningún tipo de medida, ni siquiera anunciar el riesgo concreto existente, escudando su nefasta actuación en los anuncios genéricos, lo cual resulta insultante.

Me remito a ls palabras del Ministro de Fomento el mismo día 7, en las que señaló que, mientras se producía la caótica situación de la AP-6, la N-VI, que discurre paralela, no sufrió cortes de tráfico. Es decir, el anuncio de nieve en la provincia no era la causa del caos, sino la nefasta gestión de todos los responsables, tanto de la concesionaria como del estado en su responsabilidad in vigilando .