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Los sacerdotes diocesanos participaron en la Misa Crismal en la que el obispo bendijo los Santos Óleos que se emplearán en los sacramentos./ KAMARERO
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La tradición litúrgica sitúa la Misa Crismal en el Lunes Santo no sólo para la bendición del Santo Crisma y los óleos de enfermos y catecúmenos que se emplean en la administración de sacramentos como el Bautismo, la Confirmación o el Orden Sacerdotal, sino para reunir al clero diocesano en una jornada en la que se renuevan sus promesas sacerdotales y que sirve también como estímulo para su vocación al servicio de la Iglesia.

Así, la práctica totalidad de los sacerdotes de la diócesis participaron ayer en esta celebración llenando el altar mayor de la Catedral y acompañados por un buen número de feligreses que desafiando el frío reinante compartieron la Eucaristía con sus presbíteros, celebrada por el obispo César Franco.

El prelado segoviano se dirigió en la homilía a sus sacerdotes para recordarles que “nuestro orgullo y seguridad no está en nuestras capacidades, sino en la Gracia que nos salva y nos asegura la vida eterna”, y señaló que la iglesia “no puede perder jamás la conciencia de su ser pues quedaríamos reducidos a nada”.

“En la sociedad actual no tenemos que reivindicar ningún estatus social y político -aseguró- . No somos una fuerza que compite con otras para ganar posiciones de privilegio, porque nuestra fuerza y autoridad residen en Cristo, el Alfa y la Omega, y jamás debemos renunciar a esta santidad original, porque sería la mayor infidelidad que podríamos cometer como iglesia de Cristo”.

Monseñor Franco señaló que hoy el mundo mira a los sacerdotes con “miradas de rechazo, de sospecha e incredulidad, pero también con esperanza, gratitud y comprensión”. “En ocasiones se nos tolera, en otras se nos necesita -aseguró el obispo- pero si queremos que nos miren como a Cristo sólo tenemos uncamino: el de la fidelidad a la unción recibida”.

La colecta de la jornada, a la que se añadió el óbolo de los sacerdotes diocesanos, recaudó cerca de 2.350 euros que irán destinados a un proyecto misionero desarrollado por un dominico segoviano en Venezuela.

Tras la misa, los sacerdotes compartieron un almuerzo de hermandad en la Casa de Espiritualidad, donde a los postres los seminaristas llevaron a cabo la representación de una pieza teatral sobre San Alfonso Rodríguez.