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El palacio de La Floresta permanece cerrado desde casi una década./ KAMARERO
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Desde que cerró sus puertas hace algo más de una década como sede de uno de los negocios hosteleros más conocidos en la capital, el palacio de La Floresta ha pasado por distintos avatares que llegaron incluso a situarle en la dinámica de edificios históricos abandonados que lamentablemente pueblan el centro de la capital. En este caso, la peripecia tendrá un final feliz y el que fuera palacio de la marquesa de La Floresta y posteriormente restaurante emblemático de la capital vuelve a cobrar vida de la mano de un proyecto que le transformará en una residencia de estudiantes que albergará a alumnos de IE University.

La propiedad del edificio, vendido en 2017 a una sociedad de inversión, ha llegado a un acuerdo con los gestores de Alojamientos Internacionales,  para que esta empresa se haga cargo del inmueble y lleve a cabo un ambicioso proyecto que, si todo avanza según lo previsto, podrá ver la luz este mismo año.

Juan González, responsable de negocio de la citada empresa, explicó que el proyecto contempla la creación de una residencia con 26 habitaciones para albergar a los alumnos de IE que cursen el segundo año de sus estudios en el campus de Santa Cruz la Real de Segovia, y será habilitada como hospedería durante los meses en los que la actividad universitaria pare por vacaciones.

La filosofía del proyecto es “respetar absolutamente la estructura original del edificio”, según explicó González, de manera que la obra no va a tocar nada esencial, sino que se limitará a aprovechar los espacios existentes en los comedores del restaurante para transformarlos en habitaciones, e incluir otro tipo de servicios como cafetería o salas de usos múltiples para los estudiantes”. El respeto por el edificio llevará a los gestores incluso a mantener su anterior denominación, ya que La Floresta “es un nombre muy reconocido en Segovia”.

Los gestores están ya ultimando el proyecto de remodelación para presentarlo en el Ayuntamiento, donde ya se han tenido contactos informales para explicarles esta iniciativa, aunque tendrá que pasar también por la Comisión Territorial de Patrimonio debido a la declaración BIC  del inmueble.

Con todo, González expresó su deseo de que este mismo año pueda entrar en servicio “pero somos conscientes de que no depende de nosotros”. “Queremos actuar lo más rápido posible, porque tenemos ya demanda, y las obras no nos llevarían más de tres meses, por lo que si tenemos los permisos podemos abrir el próximo curso”.