Publicidad

Los vecinos del barrio de Nueva Segovia han comenzado a movilizarse para iniciar los trámites de cara a solicitar al Ayuntamiento que dedique una de sus calles a la memoria del sacerdote Hipólito Prieto, muñidor de la creación de la parroquia de la Resurrección del Señor hace más de tres décadas, que falleció el pasado viernes tras una larga enfermedad.

El presidente de la Asociación de Vecinos de Nueva Segovia, Francisco Fernández, señaló que la muerte del presbítero ha causado una “profunda conmoción” en el barrio, donde mantenía intacto el cariño de los vecinos pese a que en 2013 dejó la parroquia al ser designado responsable de la vecina Nuestra Señora del Carmen.

Fernández definió a Hipólito Prieto como “un gran sacerdote y una magnífica persona, que puso lo mejor de si mismo para construir una parroquia que ha contribuido a la identidad del barrio”, y señaló que “es de justicia” que Nueva Segovia cuente en su callejero con una calle que lleve su nombre.

El cariño de los vecinos y feligreses de las dos parroquias a las que sirvió en la mayor parte de su vida pastoral quedó plasmado en el multitudinario funeral que tuvo lugar ayer en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, donde más de un millar de personas quisieron dar el último adiós a Don Hipólito.

Cerca de un centenar de sacerdotes diocesanos participaron en la ceremonia eucarística presidida por el obispo de Segovia César Franco, que glosó en su homilía la figura del fallecido como “un sacerdote discreto en la palabra, certero en sus juicios y siempre ponderado; un hombre de comunión y de servicio mirando el bien de la Iglesia, que ha llevado sus cruces con la elegancia del hombre cristiano”.