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Kuppers, en un momento de su intervención ayer en el Teatro Juan Bravo. / KAMARERO
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En su poema ‘Defensa de la alegría’ Mario Benedetti conminaba a defender este sentimiento “como una trinchera”, subrayando con esta metáfora bélica la importancia de promover actitudes positivas capaces de generar momentos felices y de desarrollo personal. En esta trinchera se sitúa desde hace años el motivador empresarial Víctor Kuppers, que ayer realizó una encendida defensa de este recurso y las ventajas de su aplicación en el ámbito empresarial en la conferencia organizada por la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) y la Fundación Caja Rural, que abarrotó todo el aforo del Teatro Juan Bravo.

‘La gestión del entusiasmo’ fue el título de la conferencia en la que el motivador empresarial consiguió meterse en el bolsillo al auditorio con un mensaje cargado de positividad en el que ofreció claves para conseguir que las empresas sean algo más humanas frente a la dictadura de la rentabilidad y de la cuenta de resultados.

Kuppers aseguró que el eje en el que se basa cualquier sistema o método motivacional es la propia actitud personal de quienes dirigen las empresas. Así, aseguró que el reto en medio de una corriente socioeconómica que no invita al optimismo es “intentar que los que están arriba sean más humanos”. “La responsabilidad social corporativa no es solo hacer donaciones de juguetes o alimentos, que está muy bien, sino cuidar a las personas que trabajan en tu empresa –aseguró-. Necesitamos jefes que ayuden, que sean buenas personas, porque ahora estamos en manos del accionista, de la rentabilidad y del numerito, y eso es capitalismo puro”.

Aseguró también que su propuesta “no es demagógica”, y señaló que lo importante es “analizar que hábitos hay que tener para vivir con alegría, teniendo en cuenta que hay dramas personales que en ocasiones nos alejan de este objetivo”. “La alegría no es genética, sino es una decisión vital. –explicó-. Hay gente que decide vivir con alegría, y es algo que cuesta mucho, al igual que cuesta dejar de fumar, pero cuando se desarrollan los hábitos está chupado”.

De este modo, y aplicando este sistema, Kuppers aseguró que la productividad en las empresas puede mejorar sensiblemente porque “si te tratan bien en tu trabajo, sacas lo mejor de ti mismo, pero es algo que requiere paciencia, tiempo y calidad humana, y en la actualidad no hay paciencia porque priman los resultados y hay que exprimir a las personas”.

Como es obvio, la alegría y el sentimiento positivo no son suficientes para desarrollar un negocio y Kuppers reconoció que “hace falta tener un buen producto, buenos canales de comercialización y otros factores, pero en todos ellos hay que buscar siempre un lugar para la alegría, porque es la catalizadora de las mejores virtudes”.

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