06-1kama_Casa-Lectura-Dia-Escritoras_KAM9776
La Casa de la Lectura fue el escenario elegido para celebrar el III Día de las Escritoras en Segovia. / KAMARERO
Publicidad

Hubo una época en la que ser mujer era incluso más difícil que ahora, porque si en la actualidad se considera que la mujer está por debajo del hombre —aunque afortunadamente esa mentalidad empieza a cambiar, al menos en las culturas occidentales— no hace mucho que ni siquiera se la tenía en cuenta para nada que no fuera procrear.

Sin embargo, siempre ha habido mujeres que han levantado la voz contra esa injusticia, voces que fueron acalladas en su mayoría.

Para que nunca más caigan en el silencio sus palabras se celebra, desde hace tres años, el Día de las Escritoras, una iniciativa puesta en marcha por la Biblioteca Nacional, la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias y la Asociación Clásicas y Modernas.

Juana Manso, escritora y maestra: «¿Por qué, sí, por qué ese largo martirio que empieza y acaba con la vida de la mujer?»

Segovia, unida a este proyecto desde sus inicios, acogió ayer un acto en la Casa de la Lectura que contó con la participación de mujeres y hombres de todos los ámbitos políticos, institucionales, educativos, culturales y sociales. Un acto simbólico, como reconoció la concejala de Cultura, Marifé Santiago, con el que “se viene a demostrar y a compartir el hecho de que todavía la escritura de las mujeres es menos conocida que la escritura de los hombres (…) Pero con este acto se quiere reivindicar que, allá donde hay una sociedad en la que hay voces que se acallan, se están acallando también sentimientos y posibilidades de mundos diferentes, es decir, cada vez que ampliamos las voces y, por lo tanto, los pensamientos y los sentimientos de un ser humano, también estamos dándole voz a pensamientos, sentimientos y posibilidades de espacios de lo común”.

Desde el mediodía, representantes de diferentes colectivos fueron dando voz a aquellos escritos, antiguos y modernos, que se cuestionan el cometido de la mujer en el mundo, el papel al que era relegada en una sociedad patriarcal.

Ángela Figuera, escritora y poetisa: «¿Qué vale una mujer? ¿Para qué vale una mujer viviendo en puro grito?»

Así por ejemplo, Marta Cantero, responsable de Paladio Arte, prestó su voz a las palabras de Carmen de Burgos, periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer española de principios del siglo XX, en las que asegura: “Detesto la hipocresía y como soy independiente, libre y no quiero que me amen por cualidades que no poseo, digo siempre todo lo que siento y se me antoja. Así, los que me quieren me quieren de veras; y los que me detractan por la espalda se quitan el sombrero delante de mí”.

“Se me pone la piel de gallina”, reconocía la alcaldesa, Clara Luquero, con el fragmento que leyó de Juana Manso, “una mujer de mediados del siglo XIX que se atrevió a enfrentarse a las limitaciones que la sociedad imponía a las mujeres” y se preguntaba cosas como: “¿Por qué, sí, por qué ese largo martirio que empieza y acaba con la vida de la mujer? ¿Por qué se condena su inteligencia a la noche densa y perpetua de la ignorancia? ¿Por qué se ahoga en su corazón, desde los más tiernos años, la conciencia de su identidad como ser que piensa y siente, repitiéndole no te perteneces a ti misma, eres cosa, no mujer?”.

“¿Qué vale una mujer? ¿Para qué vale una mujer viviendo en puro grito? ¿Qué puede una mujer en la riada donde naufragan tantos superhombres y van desmoronándose las frentes alzadas como diques orgullosos cuando las aguas discurrían lentas?”. Estas son las palabras de Ángela Figuera leídas por la subdelegada del Gobierno, Lirio Martín.

Y así, una y otra y otra pregunta sin respuesta, muchas de ellas vigentes todavía. Quizá habría que celebrar más días de las escritoras rebeldes y transgresoras para ir resolviendo una por una todas esas cuestiones que se repiten siglo tras siglo, siempre dejando a la mujer en un papel secundario, en un texto silenciado, una voz acallada.