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Un estudio realizado por matemáticos indica que la posibilidad de conseguir el ‘Gordo’ de la lotería de Navidad se asemeja a la de encontrar un grano rojo entre 2,7 kilos de arroz. En el sorteo extraordinario celebrado ayer de Madrid, la hipotética paella que incluye 13 grandes premios de esos que a veces cambian la vida y otras sirven para afrontar con cierta comodidad las fiestas navideñas, sirvió dos escasas raciones en Segovia en forma de dos décimos agraciados con sendos quintos premios, que fueron vendidos en Valverde del Majano y Mozoncillo.

Los afortunados poseedores de los boletos premiados recibirán 6.000 euros, cantidad a la que hay que descontar el 20 por ciento que Hacienda resta de cada cantidad para las arcas estatales, por lo que la cifra real se queda en 4.800 euros.

El caso es que el sorteo comenzaba con buenas noticias a temprana hora. Poco antes de las 10 de la mañana,  los bombos asociaban la bola del número 58.808 con el primero de los ocho quintos premios establecidos, y en el bar ‘La Aparecida’ de Valverde del Majano estallaba la alegría por ser el establecimiento elegido por la diosa Fortuna para entregar este premio.

Sólo un décimo, expedido por el terminal de punto de venta que el bar tiene desde hace poco más de año y medio fue el agraciado por el premio, pero para Nicolás Chamorro, propietario del establecimiento, la alegría fue pareja a la de dar un premio mayor.

“En julio de 2018 hará dos años que instalamos el terminal de Loterías y Apuestas del Estado –explicó- y hemos repartido algunos premios menores de 1.000 ó 2.000 euros en otros sorteos, pero es verdad que la Lotería de Navidad siempre motiva e ilusiona aunque el premio no sea muy grande”.

Como suele ocurrir, el agraciado con el décimo premiado no hizo acto de presencia en el bar, sin que los propietarios sepan la procedencia del cliente afortunado; aunque presumiblemente al ser adquirido por terminal es posible que pudiera haber sido comprado tan solo unos días antes del sorteo.

El relato de la jornada de premios en Segovia avanzó hasta bien entrada la mañana, donde de nuevo un quinto premio, el último de los registrados en el sorteo, volvió a pellizcar la fortuna en Segovia. En este caso, el número 22.253 dejó un décimo en Mozoncillo, pueblo al que en alguna ocasión ya ha visitado la suerte en sorteos de esta índole.

El bar ‘Casa Paco’, que lleva cerca de cuatro décadas asociado a Loterías y Apuestas del Estado, validó en su terminal de punto de venta el décimo premiado y suscitó un cierto revuelo en el premio, ya que muchos vecinos pensaron que el número que juega el bar fue el agraciado. Tras deshacer el equívoco, el propietario del bar Juan Carlos Martín expresó también su satisfacción por este premio y aseguró que el establecimiento ya conoce la fortuna de la lotería, ya que hace casi 30 años repartió también un gran premio en un sorteo celebrado en marzo de 1987.

Y ahí concluyó todo el periplo de premios ‘grandes’ en Segovia. Pasadas la una y media de la tarde, los bombos dejaban de girar en el salón de sorteos de Madrid y el eco de los “miiiiiil eeeuros” amplificado este año por la simpática voz de Aya, una de las niñas que cantó los números del sorteo se quedó difuminado nuevamente. A partir de esa hora, toca comprobar en las listas oficiales (En páginas centrales de la edición de EL ADELANTADO de hoy) o a través de internet las ‘pedreas’ o terminaciones que permitan al menos recuperar parte de lo invertido para invocar a la suerte.

Así, la Asociación de Vecinos de San Lorenzo ha ofrecido una pequeña alegría a sus socios y vecinos al ser agraciado el número que jugaban con la pedrea, que otorga 100 euros por décimo premiado. En el campus ‘María Zambrano’ de la Uva, las aulas se vaciaron por las vacaciones navideñas pero también dejaron un pequeño aguinaldo en forma de pedrea compartida por toda la comunidad educativa.