Marinas, escultor de emociones

El director de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce pronunció el panegírico que la cofradía de San Millán dedica al escultor segoviano autor de sus imágenes.

La figura y el genio creativo del escultor segoviano Aniceto Marinas fue recreada por el director de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, Rafael Cantalejo en el acto de homenaje que desde hace 25 años la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última Palabra dedica al autor de las hermosas imágenes que se veneran en la parroquia de San Millán y que forman parte del patrimonio de la Semana Santa Segoviana.

En el panegírico escrito por el director del Archivo Municipal de Segovia, Cantalejo trazó un recorrido en el que evocó sus recuerdos personales vinculados a la obra de Marinas, al que definió como un escultor que “supo transmitir a través de la materia las emociones más crispadas y violentas, pero también fue capaz de reflejar la ternura y la parte más sensible del alma humana”. Para ello, puso como ejemplos la épica que transmiten sus esculturas dedicadas al “Héroe de Cascorro” en la madrileña Ribera de Curtidores o el monumento a los artilleros Daoiz y Velarde que se exhibe frente al Alcázar de Segovia, donde el cincel del artista supo transmitir a sus obras “hasta el carácter de la gente que lo rodea”.

En una intervención amena y muy didáctica, plagada de datos históricos y de referencias segovianas, Cantalejo recordó algunas de las obras de Marinas que pueden admirarse en Segovia como el busto al escritor José Rodao en el Paseo del Salón o los “Hermanitos de leche”, con el que consigiuó el primer premio en la Exposición Nacional de 1926.

El director de la Real Academia de San Quirce quiso terminar su intervención haciendo mención expresa a las dos tallas que Marinas donó en 1930 a la parroquia de San Millán y que dan nombre a la cofradía titular del barrio. En este sentido, destacó el esfuerzo del escultor por crear unas imágenes que muestren “otra manera de expresar” el momento de la angustia de la virgen ante la pérdida de su hijo en una composición “de una nobleza estremecedora ajena al dolor teatral tan al uso de los imagineros, porque la contención del dolor en público es algo que conocemos muy bien los segovianos”.

También se refirió a la talla de “Cristo en su última palabra”, en la que destacó el detallado estudio anatómico en el que Marinas analizó detenidamente “cómo se deformaría el cuerpo humano en la postura de un crucificado” en un trabajo de “naturalismo realista en su máxima expresión”.

Tras concluir el pregón, el presidente de la Cofradía, Miguel Angel Clemente, hizo entrega a Rafael Cantalejo de la medalla cofrade, y el acto concluyó con la ya tradicional ofrenda floral en el monumento que recuerda su memoria en los Jardinillos de San Roque.

En el acto estuvieron presentes un grupo de cofrades del barrio, que decidieron no participar activamente en el homenaje como señal de protesta por la decisión de la directiva de la Cofradía de no salir en procesión este año,justificada por las inclemencias meteorológicas.

FuenteM. Galindo 
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