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La alcaldesa, ante la imagen del santo durante la lectura./KAMARERO
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“En nombre y representación del pueblo de Segovia, acudo ante Ti, Señor San Roque, abogado de la peste e intercesor entre el Señor Dios y los hombres, a renovarte la fidelidad de esta ciudad noble y agradecida”. Con estas palabras comienza el Voto a San Roque que pronunció Clara Luquero bajo la atenta mirada de multitud de fieles que acudieron ayer, día de San Roque, a la misa solemne en la iglesia de San Millán.

La celebración litúrgica transcurrió con normalidad y, entre la homilía y el ofertorio, la alcaldesa procedió a manifestar el mencionado voto para renovar el agradecimiento al santo por su intercesión durante la epidemia que asoló Segovia a finales del siglo XVI y para pedirle que siga ayudando a los segovianos.

“Acepta Señor San Roque la ofrenda del pueblo de Segovia que depositamos ante vuestra imagen, tened por renovada la fe antigua de esta ciudad, concédenos la esperanza de la salud espiritual y temporal, y dad a este pueblo vuestro la singular virtud de la caridad”, continuaba Luquero, arrodillada ante la talla del santo.

Después de la celebración litúrgica, los presentes procedieron a realizar la tradicional procesión a través de las calles del barrio de San Millán, portando la imagen anónima de San Roque y su perro, a ritmo de dulzaina y tamboril.

El acto se celebra ininterrumpidamente desde hace más de cuatrocientos años y se realiza en honor al Santo por su labor y ayuda a la ciudad de Segovia durante la peste ganglionar de 1599, que causó la muerte de miles de personas.

El historiador segoviano Diego de Colmenares narra la historia de la peste en su obra ‘Historia de la insigne Ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla’. Según el historiador, en 1599, Segovia presenció la peor epidemia conocida de la historia, la peste ganglionar. Para frenar la propagación de dicha enfermedad, el Ayuntamiento decidió tomar una serie de medidas médicas, higiénicas y piadosas.

Dentro de estas medidas piadosas o religiosas, el cabildo acordó organizar una fiesta en honor a San Roque el día 16 de agosto y nombrarle como Santo Protector de la Peste. A lo largo de ese día, muchos segovianos acudieron al santo para pedirle que intercediese para el cese de la enfermedad.

Diego de Colmenares cuenta que, durante el mes siguiente, la gran mortandad concluyó y un elevado número de enfermos sanó y salió de los hospitales.

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