Lúa Otero acaba de terminar la carrera de Comunicación y Medios Digitales en IE University. / Roberto Arribas
Lúa Otero acaba de terminar la carrera de Comunicación y Medios Digitales en IE University. / Roberto Arribas
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Confiesa Lúa Otero que quedó totalmente enganchada al cine cuando vio “Mi semana con Marilyn”, una película británica de 2011 donde se detallaba con gran maestría cómo eran los rodajes en la época dorada de Hollywood, allá por la década de los cincuenta. En aquella película, el director Simon Curtis narraba de forma magistral la semana que pasó la Monroe en el Reino Unido durante la grabación de la película “El príncipe y la corista” junto al mítico actor Sir Laurence Oliver.

Aquel filme sobre el cine descubrió a Lúa lo que hay detrás de las cámaras, lo que una producción cinematográfica oculta al gran público. Aquello le cautivó definitivamente. De un plumazo desapareció aquella vocación por la medicina. Lúa anhelaba expresar toda su creatividad, convertirse en una creadora de historias, en una directora de cine. “Aquella película sobre Marilyn fue una revelación, se me encendió la bombillita”, indica Lúa a la vez que esboza una gran sonrisa casi sin querer.

De pequeña, a esta madrileña siempre le gustó ese mundo tan atractivo que gira en torno al arte. Primero quiso ser bailarina -de hecho, se formó desde los tres hasta los diecisiete años en el mundo de la danza y aprendió desde ballet clásico a flamenco-, pero fue la arrolladora personalidad de su madre, pintora y licenciada en Bellas Artes, la que le influyó en su crecimiento personal de forma determinante.

Y es que el arte, en sus múltiples y variadas manifestaciones, siempre estuvo presente en la vida de Lúa. Su madre ha sido pieza clave pues quiso, desde un primer momento, que la joven se empapara de todo lo que tuviera que ver con la creatividad; el arte es más que un hobby en su casa, es una profesión y una forma de vida. Así, no resulta extraño que Lúa se dedique a la comunicación y al cine, que llegó de una forma tan natural como lógica.

“El cine es el arte más redondo que conozco; combina un buen número de elementos, desde la narración a la música; el cine es capaz de transportarte a otros lugares, es capaz de contarte una historia, y de poder vivir otras vidas y otros mundos”, afirma Lúa con rotundidad.

Sobre sus gustos cinéfilos, confiesa que en lo más alto del podio está Stanley Kubrick, autor de obras maestras como Senderos de Gloria (1957), Espartaco (1960), 2001, Una odisea en el espacio (1968), La Naranja Mecánica (1971) o el Resplandor (1980). También cita al escritor y cineasta Wes Anderson y su comedia “El Gran Hotel Budapest”, y a Paco León, “un actor y director español que me fascina porque sabe narrar muy bien las historias”, asegura.

Lúa acaba de terminar sus estudios en el campus de Segovia. Han sido años muy intensos donde ha adquirido una amplia formación en todo lo referente a medios digitales y comunicación. “He hecho un montón de cosas en mis años de carrera universitaria; primero empecé con la fotografía, luego me pasé al vídeo y ahora hago documentales y videoclips”, afirma.

Los que la conocen confirman que a Lúa nada se le pone por delante: si ve una historia interesante, ahí está ella para contarlo. “En cuanto me entero de que algo que puede ser bonito de transmitir siento la necesidad de grabarlo con mi cámara y dejarlo para la posteridad”, comenta Lúa con gran seguridad, consciente de que no hay barrera que pueda contener todo su torrente creativo.

Lúa es ciertamente una joven proactiva, desborda energía, está sobrada de actitud positiva, y eso ciertamente abre caminos. Son rasgos de su carácter que se reflejan en todos sus proyectos creativos. “Lo que más valoro del grado en Comunicación de IE University es que los profesores nos enseñan a pensar, sacan de nosotros toda nuestra potencialidad creativa, por eso me alegro mucho de haber elegido esta carrera”, explica. Además, durante su estancia en Segovia, la joven madrileña ha tenido la oportunidad de, por ejemplo, realizar prácticas en el estudio de Fernando Trueba, o de participar como alumna de intercambio en centros universitarios en Orlando (Estados Unidos) y en Leeds (Reino Unido).

“Me gustaría dirigir cine o documentales; en el mundo hay grandes directoras, todavía las mujeres tenemos que demostrar que valemos igual que cualquier hombre, parece que por ser chica tienes que ponerte más seria o demostrar más, y no debería de ser así; yo estoy convencida de que el futuro está escrito en femenino”, explica con rotundidad.

“Mi vida en Segovia ha sido maravillosa. Es una ciudad pequeña que favorece las relaciones personales. Es una ciudad segura, fácil y muy cómoda para un estudiante. Además, me llevo genial con mis compañeros de universidad. El ochenta por ciento son alumnos internacionales, proceden de diferentes culturas y poseen múltiples visiones del mundo, y eso ha sido muy importante para mi crecimiento personal”, señala. No obstante, Lúa confiesa, casi como un secreto, que sus mejores amigos son segovianos, lo que demuestra su adaptación perfecta al ritmo de vida y a la singularidad de la ciudad castellana. En julio dejará Segovia, pero a buen seguro que regresará a menudo. Su hogar está a tan solo una hora. Sin duda, Segovia le ha marcado sobremanera, casi tanto como el cine y aquella película tan fascinante sobre Marilyn Monroe. “Pienso dedicarme al cine lo que me resta de vida”, finaliza con una seguridad apabullante. Palabra de Lúa.