Los vecinos más jóvenes afrontan con entusiasmo la transformación de la plaza de Fernán González

El colectivo Boa Mistura valora las aportaciones de los residentes más mayores de el polígono residencial de San Millán, que ‘vigilan’ la pirámide en prevención de actos incívicos

Miguela Pozo dice llevar cuarenta años en San Millán “y no me cambiaría”, afirma con rotundidad. Se nota el orgullo de pertenencia a la barriada, a este céntrico polígono residencial ahora de moda “por lo de la pirámide, que está quedando muy bonita”.
Ayer lunes fue el primer día de participación activa de los vecinos en la transformación de la plaza de Fernán González, a través de una intervención artística del colectivo Boa Mistura, que comenzó los preparativos la semana pasada. El resultado final podrá contemplarse el 8 de julio dentro de la Noche de Luna Llena que organiza la Concejalía de Cultura.
Miguela tenía “a los nietos en lo de la pintura” y es que en esta primera jornada participativa fueron los vecinos más jóvenes los que demostraron entusiasmo en este proyecto y, distribuidos en dos equipos, empujaban los rodillos con brío y protección solar bajo la atenta mirada desde la sombra de alguna madre o la vigilancia discreta de abuelas en las ventanas de los edificios circundantes.
Ángela Llorente asegura que se enteró de que iba a transformarse la pirámide con la colaboración vecinal “y les dije a mis padres que si podía venir”. Y con ella arrastró a su hermano pequeño y a su prima María, joven pero dispuesta a echar una mano “por mi abuela, que es vecina del barrio y por mis primos que son pequeños para estar ellos solos”.
Gema Muñoz también estaba supervisando las maniobras de sus hijos y, al igual que la mayoría del vecindario, asegura que está contenta con lo que se ha ido haciendo ya en esta plaza de San Millán que asegura estaba en muy mal estado. Advierte, por ejemplo, que la pirámide tenía balsosas rotas, caídas, con huecos y con hierros salientes, con el consiguiente riesgo para los niños.
Como gran parte de los residentes, su zozobra ahora es qué va a pasar después del 8 de julio, si el Ayuntamiento lo mantendrá en buen estado, si la gente lo respetará y si los más jóvenes podrán resistir la tentación de subir por los lados de la pirámide.
Al mediodía, una señora mayor, vecina de la misma plaza de Fernán González, se acerca a Pablo Purón, de Boa Mistura, para contarle que el sábado tuvo que llamar la atención “a unos de una despedida de soltero, por lo menos veinte, que ya hacían intención de subirse. Pero se fueron, les dije que iba a avisar a la Policía y, sin llamar, en cuanto me vieron con el teléfono en la mano, se marcharon”.
Purón, ilustrador y licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, que describe la iniciativa como “proyecto colaborativo”, señala que hay muchas maneras de participar, unos de forma más activa, pintando, y otros “empoderándose” de la iniciativa, cuidándola, protegiéndola.
Identificación
Los vecinos, en asamblea, se decantaron por una de las dos propuestas de transformación de la plaza, similares, según Pablo Purón, del colectivo Boa Mistura, al frente de esta iniciativa de marcado carácter social, patrocinada por Bankia. Partiendo de la historia, de la idiosincrasia del barrio, hablando con vecinos e incluso a través de una conferencia, finalmente apostaron por colores y formas geométricas, con un fuerte componente abstracto, recogiendo elementos de San Millán. Así, en el vértice de la pirámide se encuentra el sol sobre una banda oscura (la noche del barrio de las brujas, en la que más adelante se podrán ver estrellas) y en la parte inferior, el azul que simboliza el agua el arroyo Clamores, soterrado bajo el barrio. Sobre el pavimento de la plaza, diferentes anillos de color teja (por los tejares del barrio) 0 verde con motivos vegetales (por sus huertas), etc.
FuenteGonzalo Ayuso  SEGOVIA
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