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Muchos vendedores han optado este verano por toldos negros de plástico y de rejilla. / Kamarero
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De marzo a julio los toldos homogéneos del mercado al aire libre de los jueves en la Plaza Mayor, adquiridos con dinero de todos los segovianos, prácticamente han desaparecido durante el verano. El concejal de Consumo, Andrés Torquemada, ha informado de que los vendedores cuentan con autorización “puntual” para prescindir de estos elementos cuya finalidad es homogeneizar la estética de esta actividad en una zona rica en patrimonio cultural hasta que afloje el calor.

Según el edil socialista los toldos adquiridos en primavera, y que fueron ‘inaugurados’ hasta por la alcaldesa, Clara Luquero, el pasado mes de marzo, generan problemas durante el verano porque, al ser impermeables para hacer frente a la lluvia, son de un tejido que no transpira y producen “una concentración importante de calor”.

Más variedad

Torquemada hace un llamamiento a potenciales vendedores interesados en ofrecer “productos diferentes y hacer así un mercado con mayor variedad y más atractivo”.

Torquemada anuncia que “buscaremos una solución para la modalidad de verano, simplemente una tela más fresca, de lona pero más ligera, que transpire y sin la capa especial impermeable”.
En definitiva, concluye que se trata de una situación puntual y en pocos días el administrador de mercados comunicará de forma individual a los vendedores la vuelta a los toldos homogéneos.

A modo de prueba

Los toldos adquiridos por el Ayuntamiento y puestos a disposición de los comerciantes en marzo son de lona marrón en la parte superior y en los lados y de color ocre o crema en la zona frontal, bajo los mostradores donde se despachan los productos. Tanto Torquemada como la propia alcaldesa comentaron el día del estreno, el 23 de marzo, que se trataba de “una primera prueba”, ya que esperaban que la estética del conjunto de este mercadillo mejorase de forma apreciable.

El Ayuntamiento ha invertido 12.348 euros en más de 800 metros cuadrados de loneta —670 de lona marrón impermeable y 176 para los frentes de los puestos en color ocre— una dotación suficiente para 26 puestos, 15 con armazón metálico, mientras que en los 11 vehículos de venta se colocó un faldón en la parte baja y una visera en la superior.

Luquero comentó que la elección de los colores guarda relación en el caso de los ocres con algunas fachadas de la Plaza y también con el gris del pavimento granítico que corresponde a una zona histórica, “para que queden integrados en un entorno que es Patrimonio de la Humanidad, y no llamar la atención ni con hechuras ni con colores llamativos”.