El grupo de ‘Segovianos en el mundo’ de la sexta edición del encuentro, junto a Francisco Vázquez y algunos participantes de reuniones anteriores.
El grupo de ‘Segovianos en el mundo’ de la sexta edición del encuentro, junto a Francisco Vázquez y algunos participantes de reuniones anteriores. / Rocío Pardos
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La edición número seis del Encuentro ‘Segovianos en el mundo’ que, cada año, organiza la Diputación Provincial de Segovia aprovechando las fechas navideñas, contó con la participación de una veintena de personajes nacidos en Segovia pero que, actualmente, residen en muy distintas partes del globo terrestre.

Si en la edición anterior fue la Casa del Sello, sede de los departamentos de Cultura y Turismo de la institución provincial, la que acogió la tradicional cita con los segovianos que vuelven a casa por Navidad, en esta ocasión fue el Teatro Juan Bravo de la Diputación — que este año celebra su centenario — el escenario del encuentro.

A la reunión acudieron vecinos de la capital y de la provincia que residen en Reino Unido (Inglaterra y Escocia), Irlanda, Canadá, Dinamarca, Italia, Portugal, Australia, Dubái, Méjico, China, Bélgica y Estados Unidos. Estos segovianos han decido trasladar su hogar a lugares tan distintos y distantes de Segovia por motivos laborales o por estudios, pero también hay quien hizo las maletas por razones familiares o por amor.

El presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, fue el encargado de recibir, en la jornada de ayer, a esta pequeña representación de la diáspora segoviana. Según los datos, solo uno de cada dos segovianos nacidos en la provincia, residen actualmente en Segovia. Alrededor de unos 100.000 de los 200.000 que pueden presumir de haber nacido en la provincia del Acueducto, viven en ella.

A pesar de que ocupan puestos laborales tan dispares como quien desempeña su trabajo como Consejero de Defensa en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea (Bruselas), quien trabaja como responsable de la marca s1homes.com, un portal inmobiliario escocés, similar a Idealista o Fotocasa en España, hasta varios estudiantes que se encuentran repartidos por toda Europa gracias a una beca Erasmus, todos ellos tienen un nexo en común que es la añoranza de su vida en España, en particular, en Segovia.

Según comentaron en el encuentro, lo que más echan de menos los segovianos es a la familia, además de la tranquilidad y el modo de vida que ofrece Segovia, junto con la luz que, según en qué países, no pueden disfrutarla muy a menudo. Otro bien que extrañan los segovianos en el extranjero es la comida. Afirmaron que sí que tienen la posibilidad de adquirir productos como el jamón o el chorizo pero, aparte de no tener la misma calidad que los de esta provincia, son artículos con un alto coste en los supermercados.

Todos ellos valoran la experiencia de vivir fuera de Segovia como algo muy recomendable. Reconocen que comienzan a apreciar la ciudad mucho más que cuando la pisaban a diario y no dudan en invitar a sus nuevas amistades para que conozcan la belleza, cultura y naturaleza característica segoviana. En general, consideran que no valoramos suficientemente las facilidades y ventajas que ofrece España en materias como Sanidad o Educación, ya que — aseguran — se han encontrado con algún inconveniente cuando han necesitado acudir a algún centro sanitario en el extranjero. También, hay quien envidia el patriotismo de los norteamericanos, por ejemplo.

De su estancia en el extranjero, independientemente del tiempo que destinen a la experiencia, destacan la importancia y la calidad de los intercambios culturales y las buenas amistades que encuentran. En el caso de los Erasmus, muchas veces se encuentran solos en un país totalmente nuevo para ellos pero coinciden con personas en las mismas circunstancias con las que crean unos lazos que perduran para siempre.

Francisco Vázquez aprovechó la visita de los segovianos para explicarles las competencias que tiene la institución provincial y los importantes servicios que en materia de asuntos sociales, cultura, carreteras y ayudas al emprendimiento presta tanto a los municipios como a los vecinos de la capital segoviana.

Al final del encuentro, los 22 participantes, acompañados por el presidente de la Diputación y algunos integrantes de encuentros de ‘Segovianos en el mundo’ celebrados en años anteriores, posaron sobre las tablas del Juan Bravo para dejar constancia de lo acontecido en la jornada de ayer. Posteriormente, todos ellos disfrutaron de un café y un aperitivo ofrecido por la Diputación, dentro del edificio cultural por excelencia de Segovia.

 

TOMÁS MORENODUBÁI (EMIRATOS ÁRABES UNIDOS)

Tomás Moreno Galindo emigró con su familia a Dubái hace cuatro años. Previamente, trabajó en España para una consultora y los viajes formaban parte de su vida. “Mi familia y yo teníamos claro que queríamos para nuestros hijos cierta experiencia internacional, así que cuando me salió esta oportunidad, no dudé en aceptarla. Nos fuimos para allá cuando los niños tenían 4 y 8 años”, comenta Moreno. Es ingeniero técnico en informática, licenciado en Administración de Empresas y, actualmente, trabaja como director de informática en una empresa de telecomunicaciones de Dubái. “La vida allí es muy distinta. Hay cosas que son más fáciles, por ejemplo, en Dubái, que es una ciudad inmensa, se tarda 10-15 minutos en llegar a cualquier sitio. Colegios, supermercados, sitios sanitarios están muy cerca, yo tardo 7 minutos en llegar al trabajo y es muy cómodo. También hay una gran variedad de actos que te permiten conocer cómo viven otro tipo de gente y de culturas. Cosas no tan buenas, la sanidad, por ejemplo, o la educación que es privada y muy cara”, señala Moreno. Considera que la adaptación a la vida dubaití les fue fácil ya que, según afirma, el 90% de los que residen allí son extranjeros y, en instituciones como en la educativa, aplican políticas gracias a las que la aclimatación es sencilla. “También la edad de los niños hizo que la integración fuera más fácil”, añade. Si bien, admite que en muchas ocasiones echan de menos la posibilidad de salir a tomarse “unas cañas con una tapita de jamón”.

 

JUAN JOSÉ VALENTÍNDINAMARCA

Juan José Valentín Vírseda estudia en Dinamarca un Máster de Energía Sostenible en la Universidad Técnica de Dinamarca y continúa especializándose en análisis de sistemas energéticos. “Cuando terminé mis estudios tenía claro que quería hacer un Máster fuera de España y el que estoy estudiando yo se encontraba en el número de 2 en 2016 en la escala de prestigio, así que no dudé en irme a Dinamarca”, comenta Valentín. Para él, el aspecto que más añora de su anterior vida en Segovia son las horas de luz, que en Dinamarca son escasas. (Este punto también lo señalaron varios de los participantes en el encuentro ‘segovianos en el mundo’) El frío no le supone demasiado problema ya que “los inviernos en Segovia también son muy duros, a eso no me ha costado demasiado acostumbrarme, sin embargo, sí que me molesta un poco que llueva tanto, en Dinamarca llueve muchísimo”, asegura. En la gastronomía también encuentra alguna pega ya que, según cuenta, le es difícil encontrar comida española en los supermercados “a no ser que quieras gastarte mucho dinero”. En relación con esta iniciativa de reunión y encuentro que pone en marcha la Diputación Provincial cada Navidad desde hace seis años, considera que “es muy interesante para conocer las experiencias del resto de segovianos a lo largo y ancho del mundo, creo que es algo realmente enriquecedor”, asevera Valentín.

 

OLGA DE FRUTOSMONTREAL (CANADÁ)

Olga de Frutos Martín, vecina de Los Huertos, es ingeniera aeronáutica y, en 2013, fue seleccionada como uno de los tres jóvenes para formar parte de la primera edición de un programa internacional para profesionales de la aviación organizado por la IATA, ACI y la OACI en Montreal (Canadá), donde reside actualmente. “Soy oficial técnico a cargo del plan mundial de navegación aérea en la Organización Internacional de Aviación Civil, que pertenece a las Naciones Unidas”, comenta de Frutos, quien fue a Canadá a trabajar por un año a través del programa y ya lleva casi cinco. “Estoy allí por el trabajo, lo que hago me encanta y me parece que trabajar allí es un privilegio. Echo de menos España, por supuesto. Odio la diferencia horaria, odio que la tierra sea redonda porque cuando yo me levanto, aquí están trabajando y cuando llego a casa aquí ya no hay nadie despierto pero me parece un país con una naturaleza increíble. Es gigante, no te puedes ir de vacaciones porque las distancias son de ocho horas en avión y en ese tiempo, te vienes a España a tomar unas tapas”, añade entre risas de Frutos. Sobre la sociedad canadiense asegura que “son muy abiertos con los extranjeros, no hasta el punto de meterte en su casa como haría aquí una abuela con un peregrino pero si te tienen que ayudar, te ayudan”. Además, explica cómo Los Huertos ya es un lugar famoso en Montreal y cómo sus compañeros y amigos se rifan el venir a las fiestas de su pueblo. “Ha estado aquí una chica de Brasil y una japonesa que se fueron encantadas”, añade.

 

CÉSAR GARCÍASHANGHÁI (CHINA)

César García Gómez, natural del barrio de San Millán de la capital segoviana, lleva siete años residiendo en China, tres de ellos en Pekín y cuatro en Shanghái, donde se encuentra actualmente. “Yo en Pekín me aventuré un poco a estudiar el chino, por accidente, porque mi hermana estaba allí viviendo y lo que era un viaje de dos semanas, se convirtieron en tres años”, comenta García. Él es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y trabaja como jefe de proyecto para la empresa JSolar, relacionada con las energías renovables, en general, y con la elaboración de paneles fotovoltaicos, en particular. “Me sorprende bastante porque las cifras van en aumento y, si no recuerdo mal, hay más de 500 españoles solo en Shanghái, de los cuales, el noventa por ciento son arquitectos y si no trabajan en Zara o venden vinos, básicamente”, añade García en relación con el crecimiento de la presencia de españoles en el extranjero. “Creo que he perdido un poco la escala por pasar de vivir en una ciudad de 55.000 habitantes, como Segovia, a la segunda más grande del mundo, con 24 millones de habitantes, como Shanghái. La verdad es que no me importa vivir en un piso 23 pero sí que echo de menos a la familia, a día de hoy no tiene precio. También echo de menos el cielo, allí apenas ves el cielo azul por las lluvias de arena y la contaminación”, sentencia el segoviano de Shanghái. Además, comenta que los chinos son introvertidos, pero cuando hablas su idioma, te abren todas las puertas.