«Los políticos deben mirar menos por ellos y más por los empresarios»

Cipriano Villoslada salió de su pueblo, Fuente de Santa Cruz, para buscarse la vida y saciar su espíritu empresarial. Recaló en Pamplona, donde comenzó de aprendiz en un taller de soldadura a la vez que estudiaba. Haciendo frente a multitud de dificultades logró implantarse como pequeño empresario para crecer progresivamente y llegar incluso a crear una filial de su empresa en Argentina. Hoy, a sus 76 años sigue al frente del grupo empresarial, Añuri Oicón, con ayuda de sus hijos, y agradece el que haya sido reconocido por sus compañeros de la Federación Empresarial Segoviana (FES).

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Mantiene su vinculación con la provincia de Segovia, de donde salió antes de alcanzar la mayoría de edad, para implantarse en Navarra. A sus 76 años sigue en activo al frente de sus empresas, que se han ganado el prestigio a nivel internacional.

— ¿Qué supone para usted recibir el premio al Empresario en el Exterior con Mayor Proyección?
— Supone mucha ilusión y mucha alegría porque aunque hacemos instalaciones en todo el territorio nacional, que mis propios compañeros tengan un recuerdo para mí supone una gran emoción. Yo, que tuve que salir de su tierra, de su pueblo, para trabajar duro fuera, pensé que nadie aquí lo valoraría. Pero ahora veo que también en mi tierra lo tienen en cuenta. Ahora, con 76 años, sigo luchando, con ayuda de mis hijos y con un equipo maravilloso de gente. El que me otorguen este premio es muy importante, para mí y para toda mi familia.

— ¿En qué situación se encuentra ahora su empresa y el sector en general?
— Pues aunque parecía que habíamos salido de la crisis que se inició hace diez años, lo cierto es que seguimos anclados. y arrastrando aquello. Está todo un poco parado. Los empresarios están esperando que se recupere la actividad. Para ello es preciso que nuestros políticos miren más por el pequeño empresario, por ayudarles y no pongan tantos impuestos, que nos están axfisiando.

— ¿También en Navarra está se percibe esta situación?
— Navarra es la región con más impuestos de toda España. En otro tiempo fue una provincia muy atractiva para inversiones y donde se crearon muchos puestos de trabajo. Pero ahora estamos en una situación mala, con una alta presión fiscal que no favorece ni la inversión ni la creación de puestos de trabajo. Nosotros, que somos pioneros en la construcción de naves industriales, de levantar centros logísticos, y de ver crecer fábricas, observamos que hay mucho presupuesto hecho; pero a falta de decidir la inversión. Hay ganas de trabajar, hay ideas, pero está todo parado porque hay inseguridad de que salgamos verdaderamente de la crisis.
—¿Influye para ello la incertidumbre política?
Por supuesto. Los empresarios necesitan estabilidad y seguridad. Por eso necesitamos políticos que piensen más en la sociedad, en el pueblo, y menos en ellos. Aquí los políticos piensan en situarse ellos, en tener a su alrededor gente que, aunque no sea válida, sí les sean fieles, quieren puestos y cargos a su alrededor. Deberían pensar más en en crear puestos de trabajo, en ayudar a las pymes, en bajar los impuestos para que la economía se dinamice, porque se están pagando muchísimos impuestos y no dan ilusión al motor que somos los empresarios. Si estamos tristes y sin ilusión iremos a peor.

—Usted continúa con su espíritu empresarial. ¿No piensa en jubilarse?
—No puedo. Porque cuando lo intento, viene una crisis, y tengo que afrontar la situación. Pero también és cierto que me gusta estar haciendo cosas. Estoy convencido de que me voy a morir así, trabajando. Pero prefiero que me pille en activo que morir de tristeza. Porque estar activo me da vida y me da salud.

—¿Cuál es la situación de su empresa actualmente?
—Después de estos años tan duros, este 2018 ha sido algo mejor, pero sin grandes alegrías. Tenemos cien empleados, con 45 millones de euros de facturación, pero a nivel nacional poco. Estamos trabajando mucho en Francia, donde somos la única firma española del sector en ese país. Y esto es importante porque allí hay que demostrar que trabajamos con calidad, porque en el fondo no nos quieren a los españoles. Piensan que somos poco serios y no aportamos tanta calidad como los países del Norte. De haber superado ese problema de vecindad estamos muy orgullosos.

—¿Han contribuido entonces a mejorar la imagen de la marca España?
Sí. Este viejo concepto que tenían en Francia de los españoles está cambiando, afortunadamente. Nos tenían como un país casi tercermundista. Pero estamos mejorando y esto se consigue con mucha tecnología, con seriedad y sacrificio. Lleva mucho tiempo cambiar los viejos clichés.

—También operan en Argentina.
Sí. Desde hace 42 años en que monté una fábrica en aquel país, Añuri Hispanoamericana. Y trabajamos por todo el país, haciendo lo mismo que Añuri Oicón en España. Y allí me ha tocado de todo: la Guerra de las Malvinas, el Corralito, Martínez de la hoz… presidentes malos. Ahora no estamos en el peor momento, aunque se habla mal de ese país. Pero seguimos trabajando y vamos caminando.

—¿Visita su pueblo natal con frecuencia?
Sí. Ahora menos aunque mantengo muchos amigos. Teníamos alguna propiedad pero la vendimos para entregar su valor a nuestra hermana mayor, que es religiosa, monja de la caridad, para hacer obras sociales. Tiene varios premios. Entre otros a la mujer más trabajadora de Cataluña, o a la obra Social más importante de Cataluña, entre otros galardones. Ella sigue al frente de la Fundación La Casita, una institución muy valorada por su ayuda a los más necesitados, aunque ahora ella ha enfermado. Pero estaremos toda la familia junta dentro de unos días, con motivo de mis bodas de oro.