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El grupo posa frente a la Ermita de San Frutos./ el adelantado
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Los peregrinos del centro penitenciario han concluido su décima peregrinación a la ermita de San Frutos, después de cinco etapas y más de 80 km de recorrido por los pueblos segovianos.

La primera etapa les llevó desde patio del Módulo 2, donde comenzaron a los pies del mural que glosa el Camino de San Frutos, hasta la localidad de Basardilla . La segunda etapa  finalizó en Caballar, donde pudieron ver la Fuente Santa y la Iglesia parroquial donde descansan las calaveras de San Valentín y  Santa Engracia. Allí Carmen, la alguacila del pueblo les contó la historia singular de las famosas «mojadas de Caballar» y después los peregrinos compartieron almuerzo en el local del Ayuntamiento, ofrecido por el restaurante La Juvenil de Segovia.

La tercera etapa entre Caballar y Cantalejo pasó por Muñoveros, donde pudieron contemplar la Iglesia parroquial donde según reza en su atrio allí está enterrado el líder de la revuelta comunera Juan Bravo. La cuarta etapa que no está recogida en la guía oficial, pero que el grupo de peregrinos ha realizado va desde Cantalejo al Villar de Sobrepeña, pasando por Aldeonsancho, recorriendo las fuentes del Río San Juan.

Y por fin la última etapa desde el Villar de Sobrepeña  hasta la Ermita de San Frutos pasando por las Hoces del Río Duratón, llegando a la ermita donde han podido visitar todo el enclave fantástico y el interior de la Ermita y tener una sencilla celebración y explicación por parte de Don Jaime, párroco de la Ermita. Finalizaron con una comida en la Asociación El Progreso, del Villar de Sobrepeñas, donde compartieron las experiencias junto a vecinos del pueblo y Victor, alcalde pedáneo del Villar.

En los próximos días recogerán la esperada «Pajarera», certificación de haber finalizado el Camino de San Frutos.