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Al talento del dramaturgo, ensayista y cineasta  francés Jean Cocteau  (1889-1963) se atribuye la frase ‘lo consiguieron porque no sabían que era imposible’, con la que resume la tenacidad de aquellos colectivos dispuestos a sacar adelante un proyecto por encima de cualquier dificultad. A esta filosofía parece haberse apuntado la  Real Cofradía de la Venerable y Santa Esclavitud del Cristo de los Gascones a la hora de abordar el proyecto más ambicioso de su historia más reciente con la restauración de la urna que custodia la valiosa imagen románica del Cristo de los Gascones que desde hace 390 años procesiona por las calles de Segovia.

El estado de la urna, una valiosa pieza de origen barroco realizada en madera y recubierta con cristal de roca, no admitía más demora. Año tras año, el deterioro de la estructura y de algunos de los elementos oramentales hacía cada vez más necesaria una intervención integral que no solo frene los desperfectos, sino que permita mantener su vida útil el mayor tiempo posible.

Tras la Semana Santa de este año, la directiva de la Real Cofradía decidió abordar el proyecto integral de restauración, y tras obtener los preceptivos permisos de las autoridades de Patrimonio, pusieron en mano de la empresa especializada Duecento la responsabilidad de devolver el esplendor original de este elemento decorativo y de protección.

Miguel Hernández, presidente de la Cofradía del Cristo de los Gascones, señala que el estado actual de la urna “es preocupante” en algunos de sus elementos, aunque precisó que tras el análisis previo a la restauración realizado por los técnicos de la empresa encargada se ha constatado que la urna se conserva  “algo mejor de lo que pensábamos”.

Los expertos ya se han puesto a trabajar empleando el salón de actos de la iglesia de San Justo como improvisado estudio para llevar a cabo un proyecto al que dedicarán entre tres y cuatro meses, con el objetivo de que en la próxima Semana Santa pueda salir en procesión con todas las garantías. Los trabajos se centran  en la recuperación de elementos deteriorados de las molduras y la consolidación de las estructuras original tanto en su bastidor de madera como en los vidrios que recubren la urna, y también en la recuperación del dorado original a través del empleo de pan de oro, como así fue realizada por su autor original.

Aunque el valor patrimonial y sentimental de la urna es incalculable, la factura real que tendrá que abonar la cofradía por esta restauración alcanzará los 14.000 euros; una cantidad inasumible con los fondos propios y que obligará en los próximos meses a sus responsables a aguzar el ingenio para conseguir el dinero suficiente. Hernández señaló que el proyecto ha sido llevado ante las instituciones locales y provinciales “no para pedirles dinero, ya que es un proyecto para el que no vamos a pedir ayuda pública directa, sino algún tipo de colaboración que nos permita poder recaudar fondos por medio de conciertos o actos culturales auspiciados por el Ayuntamiento o la Diputación”.

El pasado mes de junio, la cofradía envió una carta a sus cofrades para explicar la intención de llevar a cabo esta iniciativa, así como para solicitar su colaboración económica en la medida de sus posibilidades. Sobre este aspecto, Miguel Hernández señaló que pese a que la cofradía cuenta con más de 400 inscritos, “con una cuota anual de siete euros no podemos afrontar este proyecto, y por eso pedimos a quienes quieran y puedan que colaboren económicamente porque no es sólo un hecho devocional, sino también un compromiso con el patrimonio que nos legaron nuestros mayores y que nosotros tenemos que dejar a quienes vengan detrás lo mejor posible”.

Esta iniciativa ya ha suscitado algunas donaciones, pero también alguna que otra decepción relacionada con instituciones vinculadas a la cofradía que no han respondido como cabía esperar, pero la directiva confía en que poco a poco la iniciativa cale en el barrio de El Salvador y se pueda conseguir el dinero suficiente. “Lo ideal sería que encontráramos un mecenas que se hiciera cargo del proyecto, y si asi fuera, destinaríamos todo el dinero recogido hasta ahora a alguna oenegé”, explica el presidente. Mientras tanto, la cuenta  ES39 3060 1028 5621 9765 3526 abierta en Caja Rural sigue esperando la ayuda de todos los interesados.