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Marihuana requisada en una operación antidroga realizada por la Guardia Civil en agosto. / E. A.
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El balance de criminalidad del último año arroja unos datos positivos en Segovia en lo que al cómputo general se refiere, ya que descendieron las infracciones penales registradas por la Policía Nacional y la Guardia Civil tanto en la capital, con 1.567 (-0,2 por ciento), como en la provincia, con 4.176 (-5,1 por ciento).

Sin embargo, este informe revela que aumentaron en gran medida los delitos contra la libertad e intimidad sexual, también en ambos casos. En Segovia capital se contabilizaron quince en el último año, frente a los seis de 2016, lo que supone un aumento del 150 por ciento; y en la provincia se triplicaron los casos, pasando de los doce de 2016 a los 36 del pasado ejercicio. Sí que se redujeron, dentro de este apartado, las agresiones sexuales con penetración, ya que solo se tiene constancia de un caso en la provincia, mientras que en 2016 hubo tres, dos en el medio rural y uno en Segovia capital.

Asimismo, cabe destacar que, por primera vez desde el año 2013, tuvo lugar un homicidio en la provincia, en concreto un parricidio, que fue cometido en la localidad de San Cristóbal de la Vega el pasado mes de septiembre. No hubo en 2017 ni homicidios dolosos ni asesinatos en grado de tentativa, mientras que en 2016 se contabilizaron tres casos en la provincia; y tampoco se registró ningún secuestro.

Por lo que respecta a los delitos graves de lesiones y riñas tumultuarias, según los datos facilitados por el Ministerio del Interior bajaron en la capital un -41,7 por ciento, registrándose siete casos en el último año; pero, por el contrario, crecieron en la provincia un 32,1 por ciento, hasta contabilizarse un total de 37 sucesos.

ROBOS Y HURTOS En el apartado de los robos con violencia e intimidación, el balance de criminalidad revela que disminuyeron en la ciudad de Segovia un -42,9 por ciento, pasando de catorce a ocho casos; así como en la provincia, donde el descenso fue del -27,6 por ciento, bajando de 29 robos en 2016 a 21 contabilizados en 2017.

Los datos son distintos en lo que se refiere a los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones, ya que en este punto sí que hubo un incremento en la capital, en concreto del 5,1 por ciento, hasta los 62 casos —40 de ellos registrados en domicilios particulares—. Sin embargo, sí que cayó este tipo de delito en la provincia, un -27,5 por ciento, hasta los 350 robos contabilizados —246 registrados en viviendas privadas—.

Respecto al número de hurtos —el apoderamiento ilegítimo de una cosa mueble ajena que, a diferencia del robo, es realizado sin fuerza en las cosas, ni violencia o intimidación en las personas—, disminuyó en el último ejercicio, aunque mínimamente, tanto en la capital como en la provincia. En el primer caso el descenso fue del -0,8 por ciento, con cuatro hurtos menos, hasta los 492; y en el segundo, del -2,0 por ciento, pasando de los 937 hurtos con los que cerró 2016 a los 918 del último ejercicio.

Asimismo, según el balance de criminalidad de 2017, descendió la sustracción de vehículos en la provincia un -27,0 por ciento, contabilizándose en todo el año 27 casos; mientras que aumentó en la capital un 57,1 por ciento, hasta los once delitos.

TRÁFICO DE DROGAS Por último, el informe de infracciones penales de 2017 publicado por el Ministerio del Interior refleja una disminución en los delitos relacionados con el tráfico de drogas, sobre todo en Segovia capital, donde solo se registraron cuatro casos (-42,9 por ciento); pero también en la provincia, donde el número fue de 27 (-18,2 por ciento).

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Infracciones penales registradas en la provincia y el municipio de Segovia durante el año 2017. / FUENTE: MINISTERIO DEL INTERIOR

Cuatro muertes violentas en la provincia desde el año 2000

Segovia no se caracteriza por ser ‘tierra peligrosa’, el índice de criminalidad está por debajo de la media y, aunque siempre se pueden mejorar algunos aspectos, tanto la capital como la provincia son bastante seguras. Por ello, cada vez que hay una muerte violenta se levanta un gran revuelo mediático. Hasta en cuatro ocasiones se ha vivido una situación de este tipo desde que comenzó el siglo XXI.

La última se registró el pasado mes de septiembre, cuando San Cristóbal de la Vega amaneció con la noticia de una detención, la de Juan F. G., de 40 años de edad, acusado de causar la muerte a su padre, Julián F. G., de 81 años. El supuesto parricida habría usado un pico para golpear a su progenitor y causarle la muerte. Tras su detención, el hombre fue trasladado al Complejo Asistencial de Segovia para ser sometido a una valoración, ya que tenía antecedentes psiquiátricos.

Cuatro años hacía que no se registraba una muerte violenta en Segovia, ya que el anterior suceso tuvo lugar en 2013, cuando un indigente fue encontrado muerto en una cueva de la zona del Tejerín, a las afueras de la capital, presuntamente tras una pelea.

Un año antes, en septiembre de 2012, el asesinato de Rosa María de Andrés, en La Higuera, había conmocionado a la provincia. La Audiencia Provincial condenó a 21 años de prisión a J. L. R., acusado de acabar con la vida de su vecina, a cuya vivienda accedió para robar. En concreto, el juez fijó una pena de quince años para J. L. R. por un delito de homicidio, cinco más por robo con violencia en casa habitada y uso de instrumento peligroso y otro por falsedad documental, según se especificaba en la sentencia.

Pero la muerte que más conmovió a los segovianos fue la de una joven de 19 años, Cristina Gala, que murió tras recibir un total de 38 puñaladas en el abdomen, el cuello y la cabeza por parte de un compañero de clase. Un crimen terrible que tuvo lugar el 22 de diciembre del año 2000, el mismo día que el ‘Gordo’ de Navidad cayó en la ciudad, repartiendo miles de millones de las antiguas pesetas.

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La noticia de la joven universitaria asesinada en diciembre del año 2000 conmocionó a los segovianos.