Eduardo Juárez. / Kamarero
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Mencionar el currículo del protagonista de esta conversación, nos dejaría sin espacio para nada más. Eduardo Juárez es doctor en Historia por la UNED, profesor asociado del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III, profesor de Paleografía y Diplomática del Máster de Archivística de la Fundación Carlos de Amberes-UNED…Y mucho más como: “Desde 2007, presidente del Centro de Investigaciones de la Guerra Civil Española (CIGCE), del que es su investigador principal” y, por poner otro ejemplo: “El 27 de diciembre de 2012 fue nombrado por el Pleno Municipal del Ayuntamiento de San Ildefonso, Cronista Oficial del Real Sitio”, el primero en la historia.

Hace tan solo 15 días se ha editado un último libro que contiene los 73 artículos publicados en El Adelantado de Segovia durante los últimos 6 años, “una manera de hacer la crónica del presente y del pasado del Real Sitio cumpliendo con la labor del cronista: Mantener viva la historia del lugar que estás representando y, fomentar el interés de la gente”. Del esfuerzo y la dificultad para conseguirlo, de los pros y contras de recuperar un pasado que marca el presente, con una vitalidad e imagen poco habitual entre estudiosos como él… Él mismo hace la crónica.

—¿Cómo fue el comienzo de la aventura? ¿Cómo fueron los primeros pasos hasta convertirse en el Cronista de un lugar como el Real Sitio?
—Soy el primer cronista que ha habido en el Real Sitio, fui propuesto al pleno por unos concejales y me votaron por unanimidad.
En principio, cuando me lo propusieron dije que había mucha más gente que sabía más que yo de la Granja pero, el pleno confió en la pasión que pongo en todas las cosas y, quizá por eso decidieron que fuera yo el Cronista de La Granja ¿Que como lo llevo?, pues con mucho sacrificio porque, ser cronista es una labor completamente altruista, lo haces porque quieres mucho a tu pueblo y porque te esfuerzas en aprender y difundir la historia, no solo el pasado, también el presente a través del pasado, como un trabalenguas.
La Granja es un pueblo singular, la Granja es Valsaín, es Riofrío, es la Pradera de Navalhorno, es el bosque y el pinar… Todo es tan evocador y tan interesante… que siempre tengo algo que contar. Nunca me falta tema, nunca me falta motivo de investigación, siempre me estoy sorprendiendo… Quizá sea esta una de mis virtudes, siempre estoy buscando sorprenderme y, El Real Sitio no hace otra cosa más que eso, sorprenderme.

—Puestos a hablar de sorpresas, pese a conocer bien tu tierra ¿Has encontrado muchas historias sorprendentes en tu investigación?
—Esto es un “pozo sin fondo”, uno no para de descubrir cosas que no dejan de sorprenderle. Estoy siempre en proceso de formación, de investigación, porque ser cronista es parte de mi vida, una parte divertida de mi vida pero, no profesional, porque soy profesor en varias universidades y tengo líneas de investigación diferentes a esta.
El Real Sitio es una línea que me he impuesto por ser cronista y, entonces siempre estoy enlazando cosas que voy descubriendo en todas la líneas de investigación y termino por traérmelas y relacionarlas con el Real Sitio. La última investigación que he hecho y será publicada en el Boletín del Museo Arqueológico Nacional, es el año en el que se asienta la población en el Valle de Valsaín.
No solo es estudiar el Palacio, Los Jardines… Eso es justamente lo que menos hay que estudiar porque está muy estudiado, es preferible comprender a la comunidad que ha vivido aquí durante casi ochocientos años. Por eso siempre hay algo que sorprende, si no son las cosas son las personas o lugares, en fin, un “sin vivir” muy divertido.

—De un lugar como El Real Sitio, en principio tan conocido ¿realmente sabemos mucho, o no?
—Comparado con otros pueblos o villas de Segovia, seguramente se sabe mucho pero, La Granja tiene un interés que rompe los límites de la provincia, de la región e incluso del país. Piensa que es la cuna de la dinastía Borbón española, aquí estaban los Borbones, como Carlos III, que desarrolló políticas en plan laboratorio o mejor, aplicaba determinadas políticas para ver cómo funcionaban, sobretodo de carácter sanitario: Con el hospital, el cementerio… Pero, también el urbanismo y la ordenación del pueblo, cómo organizar una ciudad de una forma inteligente.
Ese botón de muestra que es La Granja respecto del resto del país, hace que tenga mucho interés y que haya sido muy estudiada pero, desde ese punto de vista, quedan muchas cosas por conocer porque los trescientos años de la constitución del Real Sitio se cumplen en un par de años, con el inicio de la Fábrica de Palacio y, trescientos años dan para mucho pero, el poblamiento de esta zona, que es donde estoy investigando, en el entorno de Valsaín, la Pradera de Navalhorno, en el Valle y La Sierra, estamos hablando de casi mil años de presencia continuada de gente…¡Fíjate si en este tiempo hay como para descubrir cosas!

—¿De dónde sacas los datos? ¿Cuáles son tus fuentes para investigar a este nivel?
—Yo soy bicho de archivo. Parto de dos referencias básicas: El Archivo General de Palacio, en Madrid, y el Archivo Histórico Municipal del Real Sitio, que está en el Ayuntamiento de la Granja y, de allí me voy, al Archivo de la Catedral, al Municipal del Ayuntamiento de Segovia, al Archivo Histórico Provincial, al Nacional, al Archivo de Simancas… ¡Me voy a todos!
Aquí no solo han estado los Borbones, han estado los Habsburgo. Desde Felipe II y Carlos I, hasta Carlos II… El Palacio de Valsaín se quema en 1682, Cuando Carlos II se va después de haber estado en él, de hecho, vio el incendio desde el Puerto de la Fuenfría… Y, antes que ellos, los Trastámara… Las fuentes que tienes que manejar para comprender la historia, son de todos los archivos, públicos y privados, de todos los que puedas utilizar.

—De todo lo que has descubierto, ¿cuál ha sido el dato, el hecho, que más satisfacción te ha producido?
—Hay dos: Uno fue antes de hacerme cronista, cuando descubrí el dato del día que se instituyó el primer Ayuntamiento. Pude datarlo, documentarlo y escribir un artículo muy bonito en Estudios Segovianos en el que daba la fecha porque, el primer Ayuntamiento del Real Sitio, se instituyó el 22 de mayo de 1810.
El segundo, el que he descubierto ahora, datar el momento en el que la población del Valle de Valsaín se hace estable dentro de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. Cuando lo tenga publicado, realizaré otro artículo de difusión que se publicará en El Adelantado de Segovia. Me produjo mucha satisfacción porque fue el principio de todo y el momento en el que los habitantes del Real Sitio, comenzaron a gobernarse a sí mismos.

—¿Qué dato histórico estas buscando ahora?
—Pues mira, ando detrás de datar la primera presencia humana en el Valle ¿Lo encontraré? Seguro que sí, porque es el siguiente escalón.
¿Quiénes fueron los primeros hombres aquí?, ¿Donde se asentaron?, ¿Por qué?, ¿En qué circunstancias?, ¿Qué queda de ellos?… Profundizar lo más posible en la historia, lo más lejos posible del Palacio Real y de la monarquía, busquemos a los primeros seres humanos en habitar esta zona. Ese es el objetivo en el que me estoy “enfilando” ahora.

—¿Cómo crees que ha tratado la historia al Real sitio de San Ildefonso?
—¡Vivimos en el paraíso! Para todo, la Granja está en un lugar absolutamente maravilloso. A dos patadas de Madrid, al lado de Segovia, dentro de un Parque Nacional, en una Reserva de la Biosfera, con una población reducida, con un crecimiento de esa población muy controlado… Vivimos con muchísima suerte, todo el mundo que viene aquí y sabe que vives aquí, y a mí me ocurre mucho con gente de la Universidad, te dicen que qué suerte tienes.
¿Que si la historia ha sido justa con este lugar? Sí, porque reconoce la importancia del mismo pero, con la gente que vive aquí, ¿ha sido justa la historia con ellos? Yo creo que no, porque es un pueblo en el que la gente ha pasado desapercibida ante el peso de los personajes históricos que aquí han estado. Desde Felipe V, a este pueblo han venido todos los líderes políticos que ha habido en España.
Han venido todos los políticos, las personalidades peculiares: Escritores, pintores, actores, arquitectos, personas influyentes, de todas las partes del mundo… Por poner un ejemplo, Eva Perón, en el año 1957, vino a San Ildefonso… Entre las muchas cosas que aquella mujer podía hacer al venir a la España de la posguerra, se vino a la Granja…

—¿Recuerdas algún dato que has descubierto y te ha causado dolor?
—Lo que más me duele es el Palacio de Valsaín, si te soy sincero. Esta mañana, por ejemplo, estaba con unos amigos en la Pradera de Navalhono y, al acercarme a una fuente he observado que, los brocales de la fuente son dos capiteles de dos columnas de un palacio del siglo XVI… Estaban en un lugar donde la gente ni lo mira, donde el olvido, la desidia… del que era el palacio favorito de Felipe II. Eso sí que sería una de las cosas que, si no puedo yo, sí que me gustaría empujar a quien fuera para que investiguen, saquen a la luz y traten de poner en valor ese resto tan maravilloso que es el Palacio de Valsaín, una ruina que está, probablemente, muy deshonrada.

—¿Ser cronista tiene futuro o, siendo un trabajo tan intenso las siguientes generaciones se lo pensarán?
—¡Somos un montón en España! La Asociación Española de Cronistas Oficiales, somos más de doscientos. Cuando con el tiempo pase los “trastos” a otro, hay mucha gente con ganas de seguir, mucha gente a quienes les gusta El Real Sitio. Gente contenta con mi labor, me cuentan y piden cosas… En el fondo, esta labor es muy gratificante. Muy esforzada, altruista pero, siempre habrá alguien que quiera preservar la tradición y seguir estudiando, buscando…

Los cronistas tienden a preservar la relación entre la historia y la comunidad y, eso es muy importante. Siempre habrá alguien que continúe con esta labor. No van a faltar, cada vez hay cronistas más jóvenes. Al principio eran unos “abueletes” pero ahora, los hay que tienen mi edad, y más jóvenes.

—He tenido la oportunidad de visitar el Archivo Provincial de Segovia.
—¡Es una maravilla!

—Cuándo visitas diferentes archivos por toda España ¿Ves a mucha gente rebuscando en ellos? ¿Hay muchos investigadores?
—Pues… Cada vez menos. En este mundo de la información, todo el mundo tiende a pensar que el acceso digital, el acceso electrónico, virtual, te lleva a todo. Yo soy profesor de Archivística en la Universidad Carlos III y, a mis alumnos siempre les digo que son unos idólatras porque todos creen en ‘San Google’ y que todo lo que buscan lo van a encontrar allí y la realidad es que todo lo que hay es un montón de porquería y la inmensa mayoría del conocimiento está aún en los archivos.
Cada vez hay menos, eso sí que es cierto, cada vez hay menos alumnos, hay menos personas capaces, por ejemplo, de leer documentación anterior al uso de la letra humanística. También soy profesor de Paleografía en la Universidad y mis alumnos enloquecen con los tipos de grafías y los tipos de escritura para leer

—Esos documentos tienen unas letras muy bonitas…
—Sí, son una pasada. Soy especialista en las de los siglos XII, XIII, XIV y, principios del siglo XV, que son las más complicadas de leer. Bueno, las más complicadas en España son de finales del siglo XV y principios del XVI, en las que se escribe la historia de América y, no paro de dar clases y cursos de esta materia porque la gente necesita este recurso para poder acceder a la información, aunque esté digitalizada… Porque podrás acceder al documento a través de un recurso informático, pero luego, tienes que saber leer el documento y ¡eso amiga…! Eso es lo complicado, por lo que tienen que venir a nuestras clases aunque seamos muy pocos los profesores en España, apenas somos unos setenta y cinco los profesores de Paleografía.
Cada vez hay menos investigadores en los archivos pero, en cambio, hay muchos más accediendo a ellos a través de las redes sociales o de los recursos informáticos. Por ejemplo, el Archivo Militar de Segovia, un archivo magnífico, de los mejores de España, al entrar allí te encuentras cuatro o cinco personas investigando pero, a lo mejor, responden cada semana unas cincuenta preguntas y tienen más de mil visitas virtuales al año.

—¿Te han dicho alguna vez que tu ánimo no parece responder a un investigador?
—(Risas) Sí, que no parezco lo que soy, sí. Yo estoy muy loco, es cierto, muy apasionado. Sí, es cierto. Y me apunto a un bombardeo, también es cierto. Quizá por eso soy el Cronista de la Granja o del Real Sitio.
Sí hubiera sido sensato habría dicho… ¡Quita, quita!, no tengo tiempo para llevar a cabo mis otras investigaciones…, pero cuando llego a investigar sobre la Granja, es como volver a casa, más relajado, me resulta más tranquilo y más sencillo.