Mesa presidencial del banquete que Segundo Gila ofreció al General Primo de Rivera en su visita a Segovia el 28 de febrero de 1926 (nº de caja 4.564 del Archivo de Diputación).
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Existen en los archivos documentación de actos protocolarios como congresos, actos representativos y distinciones, donde encontramos el expediente y acuerdos del órgano que organiza, borradores de discursos, invitaciones, contestaciones, protocolo, banquetes con sus menús, disposición de las mesas, fotografías…, que dan cuenta de cómo se desarrollaban. Informan sobre aspectos de la vida cotidiana de las instituciones, pero las vicisitudes sufridas en los archivos nos han privado de documentos así y su escasa presencia hace que los valoremos aún más.

Entre expedientes de Congresos, jornadas y actos representativos de Diputación encontramos la visita del Presidente del Gobierno, el 28 de febrero de 1926, invitado por la Diputación Provincial, con participación del Ayuntamiento, que refleja la organización del banquete institucional. El Adelantado de Segovia de 1 de marzo dedicó una crónica a la visita de Primo de Rivera, acompañado por los ministros de Instrucción Pública y de Gobernación para inaugurar la Maternidad de los Establecimientos Provinciales de Beneficencia y visitar las instalaciones del Hospital de la Misericordia, con nuevos dispensarios antivenéreos y de meretrices, que sostenía la Diputación Provincial.

El 21 de febrero, el presidente Gila, había reunido en la Diputación a las autoridades sanitarias para organizar la visita a la Maternidad y al Hospital de la Misericordia. Terminada la reunión, en el palacio de la Diputación se ofreció una merienda en Salón de Sesiones, en una mesa adornada con flores y centros de cristal de roca, servida por La Suiza, a razón de 15 pesetas el cubierto. La minuta era la siguiente:

Caldo consumado, en taza.
Fiambres (jamón de York,
lengua a la escarlata, chorizo
de Cantimpalos, gelatinas)
Pastelería (saboyanos,
pastelillos, pastas secas)
Té y café.
Vinos (Jerez, Solera
y Champagne Moët Chandon)

La visita, en sí, se inició con el recibimiento por las autoridades a las 11 de la mañana en la estación de ferrocarril, con trayecto hasta los Establecimientos Benéficos y parada en el Acueducto. En el Acueducto se produjo acumulación de público alrededor de la tribuna, ocupada por un grupo de señoritas con traje de alcaldesas, serranas y con dengues. También paraban allí danzantes de Fuentepelayo, que actuaron con música de la banda La Popular. Se acercaron a La Gota de Leche, obra benéfica del médico Leopoldo Moreno, y llagaron al Teatro Cervantes, donde se celebraba el banquete al que, según deseo de Segundo Gila, habrían de concurrir un representante de cada pueblo y otro de cada entidad o corporación. La dificultad de organizar un almuerzo tan numeroso, más 343 personas, obligaba a rogar a los comensales la compra de la tarjeta cuanto antes. En cuanto a la etiqueta, no se indica en el expediente. Pero hay un divertido comentario del jefe de la Sección 3ª de la Dirección General de Administración, Agustín Carbonell, al confirmar su asistencia pregunta «si el traje es el corriente, pues meter el cuerpo en estrechuras a las siete de la mañana y soltarlo a las diez de la noche es un vuelo del Plus Ultra». La contestación de Gila fue ingeniosa: «Le espero a V. el día 28, vestido con el traje corriente, pues en esta sencilla tierra castellana no gustamos de etiquetas».

La embocadura del teatro estaba cubierta por un tapiz de mirto, laurel, pino y flores. Las balaustradas y delanteras se cubrían con guirnaldas que ocultaban bombillas y se completaba con escudos de la provincia, de la ciudad de Segovia, de las Órdenes Militares y el de España. Se dispusieron mesas. La presidencial, coronaba en forma de arco. Todas alojaban un total de 350 comensales. La principal fue ocupada por Primo de Rivera, el alcalde de Segovia, el ministro de la Gobernación, el alcalde de Madrid, los Presidentes de las Diputaciones de Madrid y Segovia y el Gobernador Civil…

El banquete fue presupuestado por el Hotel París-Fornos que indicó que sería imposible servir más de 300 cubiertos por dificultades de material y personal, «claro que un exceso de doce a veinte cubiertos más, en caso preciso, podríamos servirlos bien, pero más de ningún modo. Además, la venta de tarjetas se debería de cerrar el día 21 para que quede tiempo de poder buscar el pescado que es lo más delicado». Lorenzo Vallés, en carta a Gila, le envió el menú explicando qué comida era la más conveniente «dadas las condiciones de que hay que servirla fuera de la casa»: entremeses, huevos revueltos con trufas, langosta o langostinos con salsa tártara, ternera con macedonia, pollos asados con ensalada, fiambres (jamón en dulce, lengua a la escarlata y gelatinas); de postre, tarta de almendras o bizcocho al chocolate, tres clases de queso y fruta; café, licores y habanos; vinos, Rioja, tinto y blanco; champagne Moët Chandon. Todo ello por un precio de 27,50 pesetas, «sin variar el menú, salvo en el caso de cambiar la marca del champagne y suprimir el helado».

Vista general del aspecto del Teatro Cervantes donde se celebró el banquete (nº de caja 4.564 del Archivo de Diputación).

También presupuestó el Café-Restaurant La Suiza (de Fermín Bausa), con un menú a base de entremeses, huevos a la Perigord, lenguados a la Colbert, espárragos con salsa tártara, capones asados de Bayona, ensalada rusa. De postre, Saint Honoret, quesos y frutas, helado crema Nelusko. Vino, Rioja, López Heredia, clarete, franco-español, Chablis. Café, licores y habanos. Champagne Moët Chandon. Todo ello por un precio de 30,50 pesetas.
Al final sirvió el Hotel París-Fornos, que hizo alarde de medios. Las tarjetas se vendieron a 25 pesetas y el menú fue el siguiente:

Entremeses variados
Huevos a la Unión Patriótica
Langosta Bella Vista,
con salsa tártara
Ternera a la castellana
Pollos asados
Ensalada
Postres
Bomba oriental
Pastas
Quesos y frutas
Vinos
Champagne español
Tinto, Federico Paternina
Blanco, Gómez Cruzado
Café y licores
Habanos

Amenizó la banda de la Academia de Artillería, que interpretó La Vaquerita (Escena del Reloj), de E. Rosillo; La linda tapada (Selección de opereta), de F. Alonso; Una noche en Calatayud (Suite), de P. Luna; o La salvación de España (Pasodoble), de F. Alonso.

Con el café, se pronunciaron discursos. Intervino el Presidente de la Diputación y contestó el Presidente del Gobierno, finalizando con un brindis. El alcalde cursó invitación a familias segovianas destacadas como la de Alejandro Llovet, de Andrés Reguera, de Emilio Sousa, de Carlos Martín, de Julio Alcón, Rogelio Urrialde, Ramón Martínez, Manuel Pagola, Santiago Badillo… que se situaron en los palcos y pisos superiores, indicando que entrasen una hora después del comienzo del banquete con «el mayor silencio al ocupar las localidades para no perturbar el orden».

Se visitó el Ayuntamiento. Allí les recibió la banda de la Academia de Artillería, que ejecutó la Marcha Real, y grupos de danzantes de Fuentepelayo: ocho paloteaban con dos zarragones y otros, que no danzaban, hacían de postulantes. Hubo recepción en el Salón Blanco. En el Salón de Sesiones se dispusieron mesas donde tuvo lugar el «champagne» de honor, colocando más en el Salón Verde y en el segundo piso para las señoritas que asistieron. El Hotel Comercio, «con el gusto y esmero que en esta casa es norma de siempre», se encargó de servir según la siguiente minuta:

Sandwichs
Mignardises
Dulces y pastas
Yemas de Segovia
Solera González Byass
Ponche de Champagne
a la Romana
Thé, café
Tuty fruty
Habanos

Finalizó el día en el Teatro Juan Bravo donde presenciaron parte de la comedia de Linares Rivas, Primero, vivir… y partieron hacia Madrid en tren, despedidos por las autoridades entre aplausos y vítores.