Los apicultores piden más control para las colmenas trashumantes

UCCL denuncia la distinta vara de medir que la Administración aplica en materia legislativa para algunos sectores

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La organización agraria UCCL ha pedido a la Junta de Castilla y León que cumplir la normativa y se reúna para hablar sobre una nueva ley de organización del sector de la apicultura, que está sufriendo problemas, tanto de producción como por la invasión que suponen las colmenas trashumantes, entre las que hay algunos que incumplen la legislación.

El responsable de apicultura de UCCL, Juan Carlos Pérez, señaló que los problemas de la apicultura son “sistemáticos y estructurales” y residen en el aumento de explotaciones debido a la crisis por medio de personas que no poseen ni conocimientos necesarios para abordar la actividad ni los riesgos que acciones como el abandono incontrolado puede suponer para el resto del sector.

Según dijo, entre los problemas que deben afrontarse están los movimientos no guiados de explotaciones apícolas “sin ningún tipo de control” o las “constantes infracciones” con los permisos para el establecimiento del espacio autorizado en los municipios que poseen granjas apícolas porque “las sanciones son asumibles” y normalmente “no van más allá de un expediente que no queda en nada”.

En Segovia existen 123 explotaciones apícolas que suman 12.500 colmenas. Pero la provincia recibe cada año “decenas de miles” de colmenas procedentes de otras regiones, algunas de las cuales incumplen la normativa, la cual es muy estricta para otros sectores ganaderos; con lo que señala que se aplica distinta vara de medir para unos y otros.
En esta época vienen colmenas para las explotaciones de girasol, pero desde el mes de abril o mayo también se trasladan colmenas desde Murcia, Extremadura o Andalucía buscando el frescor y las flores de la Sierra.

UCCL alerta de que tampoco se respetan las distancias entre explotaciones ni la numeración de las colmenas.

Otro de los asuntos que inquieta a los apicultores es la desinformación de estos nuevos ganaderos que abandonan las explotaciones cuando no salen rentables y desconocen que las enfermedades de sus abejas pueden ser transmitidas a otras explotaciones cercanas con rapidez porque “no pueden ser confinadas y aisladas como ocurre con los cerdos”.

Por otro lado, desde UCCL subrayan que estos problemas, unidos a los que no pueden controlarse, han afectado de manera “decisiva” al sector rebajando la venta de núcleos de abejas a una tercera parte de lo normal y reduciéndose el nivel de producción de miel debido a la cambiante meteorología. Según dijo, la sequía ha disminuido la producción este año en un 40 por ciento. Una explotación de 50 colmenas debe consumir con este clima unos 100 litros de agua semanales.

También señalaron que existe cierto “fraude” en varias marcas de miel, incluso de renombre, en cuanto a la calidad de la miel que venden.