Paco Lobatón, en su conferencia organizada por la UNED. / KAMARERO
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Hace 25 años, los españoles se ponían frente al televisor para seguir las peripecias de la investigación de los casos de personas desaparecidas de la mano del periodista Paco Lobatón en el programa ‘Quién sabe dónde’ de Televisión Española.

En los casi cinco años que duró la emisión, el equipo del programa investigó cerca de 1.500 casos de personas que pudieron en su gran mayoría recuperar su vida y su familia, y años más tarde, Lobatón puso en marcha la Fundación Quién Sabe Donde, cuyo trabajo dio como fruto la creación de la Fundación Europea por las Personas Desaparecidas y  el impulso al Centro Nacional de Desaparecidos, que desde 2017 coordina la investigación de los más de 13.000 casos de personas desaparecidas aún en búsqueda activa por parte de las autoridades.

En el marco de las actividades conmemorativas del 40 aniversario del Centro Asociado de la UNED en Segovia, Lobatón fue el invitado del ciclo de conferencias organizadas a tal fin, que ayer llenó el auditorio de la Casa de La Lectura  para hacer historia de los ‘invisibles’, así como las causas sociales que determinan las desapariciones.

El periodista señaló que el Ministerio del Interior tiene registradas un total de 12.330 búsquedas activas de personas que son “otros tantos casos sin resolver y otras tantas familias que tienen un ser querido que no saben dónde está ni porqué ha desaparecido”. Además, expresó su preocupación por el aumento exponencial de los menores no acompañados, que ha duplicado sus cifras hasta alcanzar los 13.000 niños y niñas desaparecidas. Asimismo, señaló que hay que sumar a los ‘invisibles’ las personas con problemas de salud mental y los que padecen enfermedades raras, que sufren el desdén social motivado por su situación.

Cádiz y Barcelona son las provincias españolas que encabezan las cifras de personas desaparecidas, según explicó Lobatón, pero señaló que las casuísticas que generan las desapariciones “son diversas y muy complejas”. Asimismo, señaló que el 95,5 por ciento de los casos de desaparición tienen un feliz desenlace, pero “hay un remanente que se va acumulando año tras año y que es el que hay que trabajar”.

Lobatón señaló que la desaparición de una persona se deriva de situaciones sociales y económicas que, en los casos que tardan en resolverse, generan en las familias una situación de desamparo total. En este sentido, indicó que para las familias “la incertidumbre de una desaparición es un sentimiento corrosivo que lleva a preguntarse cada día los porqués, y que impide resolver anímicamente esta situación”.

También puso el acento en la responsabilidad de las administraciones, en demanda de más recursos y más especialización para las fuerzas de seguridad en este tipo de casos, así como unidades especializadas en el seguimiento de los de larga duración.

Con respecto a los medios de comunicación, Lobatón animó a recuperar el concepto de responsabilidad social en estos casos “porque eso nos libra de la división entre medios públicos y privados”. Así, indicó que la misión de los medios “no es sólo contar la espuma de la realidad, lo más vistoso o impactante, sino lo que hay detrás de las cortinas, barreras o muros, porque  a veces los muros son las manos con las que tapamos nuestros propios ojos”.