Lo que el pantano esconde….

En la limpieza del entorno del embalse de Puente Alta los vecinos de Revenga recogen desde una dentadura postiza hasta calzoncillos, calcetines y todo tipo de latas

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No eran arqueólogos, sino vecinos voluntariosos y concienciados con el cuidado de uno de los parajes más bellos de su pueblo. Sin embargo, sus hallazgos rozan lo increíble, dignos del propio Indiana Jones. Alrededor de 40 vecinos, en su mayoría de Revenga, convocados por la asociación vecinal «San Sebastián» participaron ayer en la limpieza el entorno del embalse de Puente Alta, un lugar frecuentado por pescadores y amantes del paseo.

Por tercer año consecutivo, y armados con simples bolsas de basura, los vecinos rastrearon el lugar en busca de desperdicios, para su depósito en los contenedores de basura. Lo que pocos podían imaginar, tampoco la concejala de Medio Ambiente, Paloma Maroto, que participó también en las tareas, era que el ‘peinado’ de la zona iba a deparar un cúmulo de sorpresas.

La primera fue el hallazgo de una dentadura postiza, con piezas y enganche de hierro. Posteriormente, otros objetos no menos curiosos, dado el lugar donde se encontraban, en pleno campo. En la lista está un calzoncillo, varios calcetines, trapos de todo tipo y condición, plásticos, restos de utensilios de pesca, latas de cerveza y de conservas… y preservativos usados, algo más previsible. Por eso, cuando la brigada se reunió tras la batida, los rostros de sorpresa, y alguna carcajada, se mezclaban con otros de indignación ante el poco respeto que habían tenido quienes habían abandonado tanta basura en el paraje. En total, más de una veintena de bolsas de basura donde se encontraban todos los residuos que antes estaban esparcidos por la zona. ¿Y la dentadura?. Pues uno de los voluntarios no dudó en recogerla por si apareciera su propietario. Para identificarle, bastará con mirarle la boca.

Maroto explicó que la basura recogida ayer era, en volumen, muy inferior a la de hace tres años. «Recuerdo que el primer año fue terrible, esta vez ha sido mucho menor, dado que como hemos actuado ya varios años seguidos, no hemos dejado que la basura se acumule», añade.

Concejala y vecinos mantienen que son los pescadores que acuden a practicar su deporte en el embalse “los que más ensucian”. No en vano, es en la zona donde colocan sus cañas donde la suciedad era más evidente, con restos esparcidos de utensilios de pesca y alguna lata de cerveza. «No tienen que pagar justos por pecadores, pero sí que es cierto que les tendremos que dar un toque, porque lo suyo es que si se toman una cerveza, pues que después se lleven las latas, o que limpien el lugar de utensilios», añade.

En todo caso, Maroto valora el esfuerzo y dedicación de los vecinos de Revenga, y de otros llegados desde Segovia, que participaron en unas tareas de limpieza que se desarrollaron de forma ágil. En apenas dos horas, el entorno del embalse aparecía limpio de desperdicios.

«La gente —reflexionó Maroto— está concienciada sobre la limpieza de las calles, pero parece que cuando sale al campo se les olvida…». Para la concejala, iniciativas como las del movimiento vecinal de Revenga pueden extrapolarse a la ciudad. Recuerda que, también con el apoyo de la asociación de vecinos de La Albuera, y con motivo del «Día del Vecino», se limpiaron los taludes que dan al Camino de las Arenas, aunque «fuimos muy poquitos los que limpiamos ese día». «Casi todos los barrios tienen una zona donde, por una razón u otra, se acumulan desperdicios y basuras, estaría encantada si los vecinos copiaran estas iniciativas y colaboraran para limpiar sus barrios».

La jornada de ayer en Revenga finalizó con un reparador tentempié entre los participantes, y con una pregunta en el aire: «¿de quién será la dentadura?».