Gracias a esta iniciativa colaborativa, miles de aves necrófagas han podido recuperar su hábitat y forma de alimento natural. / E. A.
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La Casa del Parque de las Hoces del río Riaza acogieron ayer la jornada de clausura del proyecto ‘Life Feeding Scavengers’. Una iniciativa puesta en marcha hace cuatro años y medio por la Fundación CBD-Habitat en colaboración con la Comisión Europea, la Junta de Castilla y León y la Fundación Biodiversidad, entre otros, dirigido a la conservación el buitre negro y demás aves necrófagas. Se ha actuado en un total de 26 cepas ubicadas en Salamanca, Ávila, Segovia, Soria, el sur de Valladolid y el sur de Burgos.

Durante el acto de ayer, los ganaderos fueron los protagonistas, ya que el proyecto se basa en recuperar los cadáveres de ganado extensivo como alimento para las aves necrófagas. Así, un total de 518 explotaciones ganaderas al colaborado y se les ha facilitado la autorización para abandonar sus animales muertos en los muladares destinados a tal fin. Así, Nuria El-Khadir Palomo, directora gerente de la Fundación FDB-Habitat, quiso destacar la importancia de la ganadería extensiva, afirmando «sin ellos, este proyecto no habría sido posible».

Destacar también la asistencia de Nicolás González, jefe de la sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta en Ávila; Emilio Díaz-Pines, de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León; y representantes de asociaciones de ganaderos, entre los que destacan Isidro Cuesta, Noemí del Campo y Fernando Pérez y José Luis Hernández.

Entre las conclusiones obtenidas en el acto de clausura, Manuel Martín, biólogo y técnico del proyecto, aseguró que ha sido un gran éxito. En este sentido, desde 2013 y tras controlar el problema de las vacas locas se volvió a permitir a las explotaciones ganaderas dejar los cadáveres de sus animales en determinadas zonas para que sirviese de alimento a las aves necrófagas. La prohibición constituyó un problema para estas especies, al no poder disponer de alimento suficiente.

Por otro lado, esta forma de alimentación es mucho más limpia y supone menos costes económicos y ambientales.

Gracias a esta iniciativa, el 93% de la carroña ha sido consumida por las especies objetivo (buitre negro, águila imperial, milano real, alimoche, milano negro, águila real y buitre leonado han podido.) Además, junto con los ganaderos han llevado a cabo un seguimiento del consumo y de los depósitos, asegurando el éxito del proyecto.

Los objetivos propuestos eran disponer de alimento suficiente y accesible, disminuir la competencia por el alimento entre aves, mantener parámetros reproductores adecuados, facilitar la recolonización de áreas históricas de reproducción, conseguir que todo el alimento aportado sea consumido por las especies objetivo y contribuir a la revalorización de la ganadería extensiva.
Desde la Fundación CBD-Habitat manifestaron que dichos compromisos se han cumplido, pues de las 496 carroñas monitorizadas, el 97% de las mismas ha sido consumido.

Dados los buenos resultados conseguidos, se tiene previsto continuar con este proyecto en otras zonas del centro peninsular y de la Castilla y León. De este modo, tanto las aves como los ganaderos se verán favorecidos.