Las obras en la plazuela avanzan a buen ritmo y de momento cumplen los plazos establecidos./ KAMARERO
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Parece un trabajo aparentemente sencillo, dada la inercia que atrae a centenares de miles de turistas hasta uno de los monumentos más visitados en España; pero la gestión del Alcázar trae consigo múltiples aspectos que van desde la seguridad y el control de las visitas, hasta el mantenimiento y la divulgación de su vasto patrimonio cultural y artístico. Pero el trabajo da sus frutos, y el patronato rector de la fortaleza sigue cumpliendo objetivos sin mermar el número de visitantes, principal sustento de la actividad que se desarrolla.

Las cifras son evidentes. El pasado año, pasaron por el Alcázar un total de 680.341 visitantes, una cifra calificada de “excelente” por el  Patronato en la memoria de actividades de 2018, que en su valoración no oculta que el número de visitantes fue inferior en 950 personas al del año anterior. Pese a ello, señala que la continuidad en el alto número de visitantes no se vio reducida por las condiciones climatológicas que azotaron la capital durante los primeros seis meses del año, que obligaron incluso a cerrar el monumento.

La tónica positiva continúa también este año, y los datos permiten soñar con batir el récord de visitas de 2017, ya que entre enero y mayo se ha contabilizado un incremento acumulado del 16,93 por ciento respecto del año 2018. Como dato, la pasada Semana Santa  “fue la mejor desde que se contabilizan las visitas, con nada menos que 39.181, 4.000 más que en 2018; pero habrá que esperar a que pase el verano para poder ver si esta tendencia alcista se consolida.

En cuanto a la procedencia de los visitantes, siete de cada diez son turistas nacionales, mientras que el resto vienen desde países como China, Corea del Sur, Estados Unidos o Francia.

Un capítulo importante en la tarea del patronato se centra en la conservación, teniendo en cuenta el importante patrimonio arquitectónico y artístico que atesora, y que es la razón última de esta institución desde el mismo día de su creación  en 1951. Las obras de remodelación de la plaza de la Reina Victoria Eugenia acaparan desde enero de este año gran parte del trabajo, al ser sin duda la obra de mayor envergadura y complejidad llevada a cabo en los últimos años.

El equilibrio entre la protección y catalogación de los restos arqueológicos  que aparecen en el subsuelo del recinto  -donde ha aparecido recientemente un aljibe cuyo origen aún debe determinarse-  con las redes e infraestructuras que discurren y  el flujo de turistas que sigue llegando al monumento ha obligado a reestructurar el trabajo por fases; aunque desde el patronato se señala que las obras avanzan a buen ritmo y pueden concluir en los plazos inicialmente establecidos a finales del presente año.  Los trabajos se aprovecharán para la instalación de una red de fibra óptica que  servirá para colocar sistemas de videovigilancia de última generación.

Por otra parte, el pasado año se llevó a cabo la restauración de la ‘bajada del revellín’, , y cuando se habilite para las visitas la zona del jardín almohade permitirá disfrutar de una buena perspectiva de la zona reconstruida desde la propia fortaleza.

En el ámbito de la difusión, el Patronato del Alcázar abordará el próximo año el proyecto ‘Alcazareando’, dirigido a los centros escolares de la provincia con el objetivo es potenciar el conocimiento de la fortaleza con actividades lúdico formativas especialmente diseñadas a tal fin. La experiencia ha sido ya testada este año con alumnos de quinto y sexto curso de primaria en colaboración con la Delegación Provincial de Educación con buenos  resultados, y se pondrá a disposición de los colegios a partir del próximo mes de octubre.

La conservación, desde casa

El taller de restauración del Patronato del Alcázar también ha realizado obras importantes de restauración de elementos y piezas de arte que se conservan en la fortaleza. Entre ellas, cabe destacar la revisión general y restauración de los fondos de pintura depositados que no se encuentran expuestos en las salas del museo, que incluyen entre otras los retratos de los reyes Carlos III, Luis I y Alfonso XII. Así como los de las reinas Bárbara de Braganza y Amalia de Sajonia.

Para el mejor almacenamiento de fondos pictóricos no expuestos, está previsto instalar un sistema de archivo vertical de peines deslizantes que aseguren la correcta preservación de las pinturas de cara al futuro, en un ambiente controlado de temperatura y humedad. También ha sido restaurado el escudo del Colegio Militar de Caballeros Cadetes del Real Cuerpo de Artillería, una pieza del siglo XVIII de la que se ha conseguido recuperar su capa pictórica original y su volumetría, y que puede verse en su ubicación habitual sobre la entrada a las salas del Museo del Real Colegio de Artillería