Los expositores han contado con una gran volumen de visitantes en el fin de semana./ NEREA LLORENTE
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Con la voz tomada fruto de las intensas horas de trabajo a pie de feria, la presidenta nacional de la Federación de la Mujer Rural (Femur) Juana Borrego no puede ocultar su satisfacción por el éxito conseguido en la vigésimo segunda edición de la Feria Internacional de la Mujer Rural, que el pasado fin de semana hizo de la Avenida del Acueducto el centro neurálgico de la actividad emprendedora de mujeres rurales de todo el mundo. El buen tiempo favoreció la masiva presencia de público en la feria,  cuyos expositores  tuvieron  que multiplicar su esfuerzo para atender  las consultas y las compras de los centenares de personas que los visitaron durante las jornadas feriales.

Borrego no dudó en calificar como “todo un éxito” el resultado de la feria, y señaló que en algunos casos, los expositores se marcharon de Segovia con casi todos los productos vendidos,  sobre todo en el ámbito de la alimentación. Así, señaló que las primeras estimaciones realizadas por la organización a través de las encuestas rellenadas por los participantes cifran la facturación de las ventas en  más de 60.000 euros, con una media por expositor  “de entre 2.000 y 3.000 euros”, según explicó la presidenta de Femur.

Dejando aparte el  aspecto económico, Juana Borrego valoró sobre todo el éxito de la feria en la posibilidad que ofrece a las mujeres emprendedoras que participan para establecer “canales de comunicación” que les permiten no sólo compartir sus experiencias, sino llevar a sus propios negocios los conocimientos adquiridos para poder ponerlas en práctica. Además, señaló que las mujeres rurales “agradecen mucho el acompañamiento y el apoyo que Femur les presta durante toda la feria, lo que les permite no sólo conocer y disfrutar de la ciudad, sino propiciar encuentros y reuniones para poder poner en común todo aquello que les une como emprendedoras rurales”.

Por otra parte, indicó que la Feria Internacional cuenta ya con la presencia de un público cada vez más numeroso procedente de provincias limítrofes como Ávila , Madrid o Valladolid, así como de otras más alejadas como Burgos, Palencia o León, que destinan el fin de semana a visitar los distintos stands.

“Desde fuera, nos interpelan en ocasiones para llevar la feria a otros lugares, porque no hay un evento de estas características en España”, asegura Juana Borrego, que señala que todas las expositoras “están encantadas de participar y ya cuentan con poder venir al próximo año”.