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La figura de bronce dorado fue hallada bajo el derrumbe del ábside del lado de la Epístola. /E. A.
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La Junta de Castilla y León presenta, en el marco de la actividad ‘pieza desconocida’ del Museo de Segovia, un Cristo Crucificado hallado en el convento de Santa María de la Sierra, en el municipio segoviano de Collado Hermoso, tras unas actuaciones arqueológicas llevadas a cabo en los restos que se conservan del edificio entre los años 2009 y 2011.

La figura, coetánea a la construcción de la iglesia cisterciense, en el siglo XIII, tiene una altura de 16,5 centímetros, una anchura de doce centímetros y un grosor de dos centímetros. Está realizada en bronce y pertenecía a una cruz procesional, puesto que estaría fijada a un crucifico de madera, tal y como atestiguan las perforaciones realizadas en su mano y pies. Presenta una posición propia del inicio del gótico pero con unos rasgos aún toscos, acordes con el estilo románico, según informa la arqueóloga Clara Martín García.

El monasterio de Santa María de la Sierra es un edificio que data de la primera mitad del siglo XIII, que actualmente se conserva en estado de ruina. Los materiales arqueológicos hallados durante la excavación realizada en 2009 indican que su ocupación fue dilatada en el tiempo (S. XIII – S.XVIII). Posiblemente, a partir de 1467, cuando se convirtió en priorato de Santa María de Sacramenia, muchas de sus estancias se abandonaron ante la reducida comunidad de cristianos que allí se albergaban.

Esto unido a su estrecha situación económica, facilitó el estado de ruina y abandono de los espacios. El hecho de encontrar las dos únicas monedas, de época de los Reyes Católicos, bajo los derrumbes de la cocina y el refectorio, no ayudan sino a corroborar que es a partir de finales del s. XV e inicios del s. XVI cuando se arruinan la mayor parte de las estancias del claustro. A partir del s. XVI la ocupación del Monasterio se limita a su panda oeste y a la iglesia, hecho que se ha prolongado hasta el siglo XX.
La investigación arqueológica desarrollada en los restos del convento permitió conocer la estructura originaria del monumento, en especial la traza desaparecida de la cabecera de la iglesia y del claustro. Aunque todavía quedan áreas pendientes de estudio, se puede concluir que el modelo empleado en el diseño del monasterio responde a los cánones cistercienses.
Tal y como ocurre en otros casos, las obras dieron comienzo por la cabecera de la iglesia, para levantarse a continuación las estancias del claustro, entre la segunda mitad del siglo XIII y comienzos del siglo XIV. Será la zona de conversos u hospedería la última de las ampliaciones, también en ese mismo periodo.

La contemplación del Cristo Crucificado permite además de valorar la escultura religiosa, acercarse a la historia del Monasterio fundado por Pedro de Agen (1110-1149), cabildo de la catedral de Segovia y primer obispo de la recién restaurada diócesis a comienzos del siglo XII.

La ‘pieza desconocida’ es una actividad con la que el Museo de Segovia pretende promover el conocimiento de aquellos fondos singulares y poco divulgados que no suelen estar incluidos en la exposición permanente del centro. La pieza seleccionada para su exposición durante los meses de marzo y abril puede visitarse en el Museo, en la calle Socorro.

La pieza seleccionada para su exposición durante los meses de marzo y abril puede visitarse en el Museo, en la calle Socorro, 11, de martes a sábado de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas. También durante los domingos, de 10.00 a 14.00 horas.

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