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‘Chupinazo’ de las fiestas de San Lorenzo, tras la lectura del pregón el año pasado en la plaza del barrio. / NEREA LLORENTE
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Un grupo de peñistas del barrio de San Lorenzo podrá en marcha en las próximas fiestas patronales, que se celebrarán del 6 al 12 de agosto, un cordón morado o violeta, una iniciativa para prevenir agresiones machistas y comportamientos reprochables contra las mujeres durante los actos festivos y a su fin.

La iniciativa ha partido de una peñista, Cristina Sanz Rodríguez, y cuenta con el apoyo de la Asociación Cultural Peñas del Barrio de San Lorenzo y de la Asociación de Vecinos del barrio, así como con la colaboración desinteresada de la Brigada Violeta de Segovia.

Sanz cuenta que se trata de un proyecto que nace “desde el barrio y para el barrio”. “Hemos creído necesario hacer un poquito más de lo que se hace, todo muy de sentido común”, explica esta joven segoviana que recuerda que ya se han realizado campañas similares en muchos pueblos de la provincia y Brigada Violeta lleva dos años con un punto morado en las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro.

Para el trabajo previo se ha puesto en contacto con este grupo de mujeres feministas de la ciudad “y trabajamos codo con codo con ellas porque ya tienen experiencia”. A partir de ahí empezó a buscar voluntarias y voluntarios, con personas afines a lo que supone la iniciativa, mujeres pero también algún hombre como Guillermo San Juan, secretario municipal de Podemos, que además es peñista en San Lorenzo, y se ha implicado directamente en el proyecto.

La promotora define la actividad a realizar en las fiestas del barrio como cordón morado en el que una treintena de voluntarias portarán un brazalete violeta que las identificará y que tendrá también efecto disuasorio, dentro del carácter preventivo de la propuesta.

“Siempre pongo el ejemplo de alguien que es seguidor del Real Madrid y se encuentra viendo un partido entre su equipo y el Barça en un bar, donde todo el mundo es del Barça, no se le ocurrirá insultarles o meterse con ellos; en este caso se trata de que se nos vea con el brazalete y se lo piensen mucho antes de intentar cualquier acción contra las mujeres porque saben que estamos allí”, comenta Sanz.

Para este primer año se ha descartado la instalación de un punto morado fijo “porque al ser fiestas y todas las voluntarios peñistas, es difícil mantenerlo”, comenta. A esto se suma además que el 50% pertenece a peñas que este año están dentro de la organización de las fiestas, forman parte de la comisión de festejos y sus integrantes tienen que dedicar parte del tiempo a los actos del programa.

Acompañamiento

Esta joven peñista de San Lorenzo recalca que “vaya por delante que esperamos que no haya ningún problema” pero, como casi todo el mundo, ha sido testigo de situaciones al menos de riesgo, de ahí que el proyecto incluya un seguimiento cuando terminen las verbenas, “por ejemplo de esa chica que ha bebido y está sola, que puede necesitar ayuda para encontrar a sus amigos, o para que la acompañen a casa, llamar a un taxi para que se traslade, etc. No dejarla sola”, explica.

Las responsables de esta iniciativa saben que “aunque una agresión se puede producir a cualquier hora del día, en ese contexto de noche, oscuridad, alcohol y fiesta el riesgo es mayor”.

Se trata de identificar a alguien vulnerable cuando la normalidad debería llegar a las calles del barrio “y preguntarle si está bien, si necesita cualquier tipo de ayuda”.

Comprometidas

Cuenta Sanz que las voluntarias están por un lado muy comprometidas y por otra “muy orgullosas, muy contentas de que se lleve a cabo algo así en el barrio. ‘¡Ya era hora!’ me han llegado a comentar y, aunque siempre hay alguien que no está de acuerdo, he encontrado mucha gente a quien le parece muy buena idea y se ha querido sumar”.

Todas las voluntarias conocen el protocolo de actuación para el que se han tomado como referencia los utilizados en puntos del Norte de España donde proyectos similares llevan años realizándose, como Vizcaya, Zaragoza o Pamplona. “Desde el principio hemos tenido claro que había que hacer bien las cosas y en el protocolo se especifica muy bien cada tipo de abuso y cómo actuar en cada caso”, señala, lo que incluye si se da el caso acompañar a las víctimas de agresión sexual si deciden interponer una denuncia.