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En septiembre de 2018, el Monasterio de San Antonio El Real ponía en marcha un ilusionante y ambicioso proyecto orientado a hacer visible una de las joyas ocultas del patrimonio artístico segoviano con la apertura al público de una nueva oferta expositiva que trataba de poner en valor no solo el edificio monacal, sino los tesoros artísticos que se conservan bajo su techo.

La propuesta no ha durado ni un año por decisión de la comunidad de religiosas Clarisas –propietarias del monasterio- que han decidido echar por tierra este proyecto y devolver al edificio a su anterior estado cara al público. De este modo, y a partir del próximo 15 de agosto, el  edificio será un “monasterio visitable “ de martes a domingo en horario de 11,00 a 13,00 horas por la mañana y de 16,30 a 18,30 horas por la tarde, salvo los domingos.

La atención al público será asumida por la propia comunidad de Clarisas, que por las mañanas atenderán las visitas con una religiosa y por las tardes a través de una voluntaria, y los contactos para poder visitar el monasterio o cualquier otra consulta deben realizarse a través del teléfono 921 420228, que es el de la comunidad.

La decisión de las Clarisas ha supuesto una tremenda decepción para la historiadora del arte Pilar Fernández Vinuesa, que junto a su hijo Hugo han dedicado los últimos doce meses a trabajar para consolidar un proyecto expositivo orientado a hacer de San Antonio el Real uno de los monumentos más visitados y conocidos de la capital.

“Han sido muchos meses de trabajo y de esfuerzo”, asegura Fernández Vinuesa, que considera que la labor realizada hasta el momento había comenzado a dar sus frutos no sólo en el incremento de visitantes, sino en la visibilidad del monasterio como parte de la oferta turística y patrimonial de la capital.

La hasta ahora responsable del proyecto destaca las horas dedicadas a datar y catalogar las piezas que componían la exposición, así como la elaboración de folletos y publicaciones dirigidas al público visitante y la puesta en marcha de un incipiente ‘merchandising’ con recuerdos relacionados con el monumento. De igual modo, las puertas del museo estaban abiertas en horario de mañana y tarde durante seis horas, con visitas guiadas dirigidas por la propia Pilar Fernández.

Tras varios meses de esfuerzo, el espaldarazo definitivo al proyecto del museo llegó hace apenas dos semanas de la mano del programa ‘Comando Actualidad’ de Televisión Española, que dedicó un pequeño espacio a divulgar el museo y su impresionante oferta artística y cultural.  “Desde aquel día, todo cambió”, explica Pilar Fernández, que señaló que el tirón mediático de la aparición del monasterio en la televisión pública ha disparado el número de visitantes hasta la fecha. “El día después del reportaje, el teléfono no dejaba de sonar –asegura- y hemos recibido llamadas de grupos para reservar fecha para visita procedentes de varios puntos de España, que cuando han visitado el monasterio se han quedado asombrados de la belleza de los artesonados y de las piezas artísticas que se conservan”.

El resultado del trabajo realizado durante estos once meses no ha sido en vano. El museo ha registrado en este tiempo una media de 680 visitas mensuales, lo que supone algo más de 7.000. Estas cantidades cuadruplican las cifras obtenidas antes de la puesta en marcha de esta iniciativa;  que también consiguió el incipiente apoyo del Ayuntamiento a través de Turismo de Segovia, cuyos responsables “entendieron y aceptaron bien la propuesta y ofrecieron su colaboración”, según explicó Fernández Vinuesa.

De este modo, el Ayuntamiento incrementó la señalización del monumento en la capital a través de 13 puntos, e incluso llegó a ofrecer a la comunidad de clarisas un convenio de colaboración para la puesta en valor del edificio incorporándolo a las rutas turísticas ya consolidadas o incluso a  iniciativas como Segovia Film Office para el rodaje de películas.

Pero todo será en vano. La decisión de las Clarisas es inamovible y a partir de la próxima semana volverá a su estado anterior, con visitas restringidas; algo que en opinión de Pilar Fernández  supone un importante retroceso en lo que puede ser el futuro del edificio histórico.

“Hay que pensar en que el Monasterio es más que un edificio histórico –asegura- y que en su interior conserva un importante bagaje artístico que hay que conservar. El valor de San Antonio El Real es tan importante en si mismo que puede generar recursos propios con los que se pueden llevar adelante no solo proyectos museísticos, sino de restauración y conservación de espacios y obras de arte que , de otra manera, será muy difícil poder mantener”.