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Baile de una de las banderas, de gran antigüedad, que conservan los zamarriegos; en este caso un soltero muestra su destreza junto al Centro Cívico. / ROCÍO PARDOS
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El primer fin de semana de septiembre en Zamarramala es ‘La Ofrenda’, una fiesta ligada a la cosecha, al ofrecimiento de los frutos de la tierra, y en este hoy barrio de Segovia que conserva su carácter rural y sus costumbres ancestrales de antaño han tenido protagonismo en estas celebraciones los jóvenes y también el baile de banderas.

Como en años anteriores, la fiesta ha estado precedida de una semana cultural en la que los vecinos han podido disfrutar de una visita teatralizada por Segovia sobre los cuentos del barrio judío, una actividad circense, un concurso de repostería, una marcha, que ha alcanzado la décimo sexta edición y este año ha tenido por meta el nacimiento del Acueducto y la actuación de un mago, esta última el día 31, el mismo del pregón que dio paso a los actos festivos en los que han destacado, además de los religiosos y tradicionales, las comidas, la música —de charanga o de discomóvil y una verbena a cargo del dúo Harmony—, así como los juegos y campeonatos, hinchables y gymkhana para los más pequeños y hasta bingo. Ayer domingo, la fiesta se anunció temprano con el volteo de campanas y a las doce del mediodía se celebró la misa en honor a la Virgen del Rosario.

Banderas

La tradición manda que esta fiesta la organicen solteros de Zamarramala, los mayordomos, y también es costumbre que antes y después de la misa, en las puertas de la iglesia y en este caso también del centro cívico, donde se ofrece un ‘refresco’, un soltero y un casado hagan bailar a las banderas.

Las banderas que protagonizan esta antigua tradición son antiguas y de grandes proporciones por lo que los varones que las mueven con destreza, al son de la dulzaina y el tamboril, tienen que esforzarse y moverse con precisión, algo que se hereda de los familiares y vecinos mayores.

Los zamarriegos, celosos de sus costumbres, aplauden cuando el abanderado hace bien su función.

Además, en este rito con las banderas, los hombres del pueblo hacen gala de las alabardas que la tradición atribuye a los moros conquistados.

Por la tarde tuvo lugar en la iglesia el rosario a la Virgen, seguido de procesión con la imagen hasta la ermita de San Roque. No faltó un nuevo ‘refresco’ para la concurrencia y para la noche se anunciaba la última velada con discomóvil, a cargo de Canario Disco.

Cena de juventud

Esta fiesta de ‘La Ofrenda’ concluye hoy lunes y el acto más esperado por los jóvenes zamarriegos es una cena de convivencia que solo protagonizan ellos, chicos y chicas, a partir de las diez de la noche. Antes, a las 11.30 horas habrá misa en honor de los jóvenes difuntos de la localidad en la parroquia y al mediodía se ha programado el XV Concurso de Pintura, al que seguirá la última oportunidad para los más pequeños de disfrutar de los hinchables y comida popular con macarrones. Todavía habrá tiempo por la tarde para más actividades: a las cinco una gymkhana para los más pequeño y a partir de las siete, juegos tradicionales y no tan tradicionales.