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Yolanda Lucía Arcones, María José González Marcos, María José Gila Herrero y Margarita Martín Martín. / KAMARERO
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El colectivo de auxiliares de ayuda a domicilio se está enfrentando también a la paralización de la negociación de su convenio —situación similar a la vivida por los trabajadores de Limpieza de edificios y locales, que vivió una jornada de protestas la pasada semana—. Y por ello, las trabajadoras, cansadas de una situación de invisibilidad y casi desprecio por parte de las empresas, han decidido convocar protestas y huelgas para las próximas semanas, de modo que sus reivindicaciones se hagan públicas y la ciudadanía conozca los problemas que tiene el sector.

María José González Marcos, de UGT, explica que el pasado 7 de mayo se rompió la negociación del convenio colectivo regional de Castilla y León, porque “la patronal no solo no quiere firmar un convenio digno, sino que además quiere recortar derechos que ya tenemos recogidos en nuestro convenio”. Por ello, añade, la “primera medida que hemos tomado ha sido convocar un Serla —la mediación del Servicio Regional de Relaciones Laborales de la Junta— y marcar las fechas de las movilizaciones”.

La primera será mañana jueves, día 24, a las 12.45 horas, frente al Ayuntamiento de Segovia y seguidamente en la Diputación Provincial. El 30 de mayo habrá una concentración a nivel regional frente a las Cortes de Castilla y León. Y se han fechado también las dos primeras jornadas de huelga, que serán los días 18 y 26 de junio.

Con estas protestas, “las auxiliares de ayuda a domicilio quieren denunciar la precariedad con la que se desarrolla un servicio esencial dirigido a colectivos vulnerables. Están hartas por sentirse ninguneadas, despreciadas e invisibles para la sociedad que tanto las necesita. Estamos ante un sector totalmente feminizado y, como suele ocurrir en este tipo de colectivos, su situación es precaria”, lamenta Yolanda Lucía Arcones, de UGT.

En Segovia hay 290 auxiliares de ayuda a domicilio que dependen de la Diputación y otras 70 que lo hacen del Ayuntamiento y solo hay un hombre auxiliar. “Este sector se encarga de aseos personales, compras, acompañamientos, levantamientos, acostamientos, cambios posturales o limpiezas del hogar. En ocasiones se quedan más tiempo del que tienen asignado al usuario, ya que al estar dirigido a un colectivo especial, las circunstancias del trabajo pueden cambiar en cada sesión; y otras veces van al trabajo y el beneficiario no se encuentra en el domicilio, por diversas causas, y hay veces que se las avisa el mismo días y otras veces que ni siquiera se las avisa, por lo que esa hora no la cobran. Y con esa incertidumbre laboral tienen que vivir cada día”, continúa Lucía Arcones.

“Con esto, la administración demuestra lo poco que importa la calidad del servicio. Las jornadas son irrisorias, ya que muchas de ellas son de tres horas al día y con una disponibilidad de 8 de la mañana a 10 de la noche, en ocasiones de lunes a domingos y festivos, sin respetar los descansos semanales, por lo que es muy difícil vivir de esta profesión e incluso conciliar la vida familiar”, asegura.

Y lo que es peor, “no saben cuánto van a cobrar en la jubilación, ni qué coeficiente se aplica”.

Lamentan las responsables sindicales también que “la ayuda a domicilio es el único servicio público gestionado por empresas privadas, a las que solo interesa hacer hucha a costa del dinero público” y que utilizan sus derechos laborales como medida de presión para “sacar más dinero” a la administración. Critican, por último, que se quiere ir a las vinculadas
—es decir, que la administración dé el dinero directamente al beneficiario y sea este el que contrate el servicio con quien quiera— y dejar las contratas.

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