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Un ciudadano firma el manifiesto de Amnistía Internacional ‘No consiento’, en la Plaza Mayor. / NEREA LLORENTE
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En España, las mujeres que se atreven a denunciar la violencia sexual se enfrentan, además de a la propia agresión, a un duro y largo camino marcado por la violencia institucional en todas las etapas. Un terrible recorrido plagado de piedras que les suponen dificultades casi insalvables cuando acuden a la comisaria, al hospital o en el juicio. En muchas ocasiones, las víctimas son maltratadas por quienes deberían garantizar su recuperación y el acceso a la justicia. Esta denuncia es expuesta por Amnistía Internacional para llamar a la reflexión sobre el calvario que sufren por comisarías, hospitales y juzgados las mujeres que ya llevan el dolor traumático de una violación o cualquier otra marca de violencia de género.

El colectivo de defensa de los Derechos Humanos quiere poner fin a la “indefensión” y al “maltrato institucional” hacia las víctimas y pide la implicación ciudadana en la campaña ‘No más piedras’ y en la recogida de firmas al manifiesto ‘No consiento’. Con este fin, los activistas de Amnistía Internacional en Segovia instalaron una mesa informativa en la Plaza Mayor y marcaron en el suelo un laberinto de obstáculos.

“Después de que a una mujer la ha caído la gran piedra—la agresión—, no puede encontrar más en el camino de la denuncia, no puede ser discriminada, sino acompañada”, comenta la portavoz de AI en Segovia, Cristina Leyva. Su compañero, Jorge Casas defiende que hay que “concienciar a las administraciones públicas, policía, juzgados o sanidad de que hay ciertas cosas que no pueden ser”. “Hay que creer a las mujeres —añade—, hay que huir de preguntas absurdas como ¿qué llevabas puesto?, que por desgracia son muy habituales en la Justicia española y en la Policía”.

Los firmantes del manifiesto dicen no consentir que una mujer que sufre el horror de ser violada, encima sea interrogada durante horas, que su palabra sea cuestionada, que sean ellas las juzgadas y no los violadores. “No consiento tener que aguantar que jueces y fiscales traten a las agredidas como agresoras…No consiento ni una sola agresión más, ni una sola humillación más, ni una sola piedra más en el camino de las mujeres que sufren violencia sexual”, consta en el manifiesto de Amnistía Internacional.

Revuelta del tanga

Ante la ‘revuelta del tanga’, que ha empezado en Irlanda, o el caso de La manada, en España, Cristina Leyva lamenta que no solo hay casos concretos. “Esto sucede a diario —denuncia Leyva—, las agresiones sexuales son desgraciadamente algo muy común en nuestra sociedad y, desgraciadamente, estas piedras que se encuentran por el camino son habituales: el no te creo porque llevas un tanga, el no te creo porque no has dicho que no, que hemos visto con el juicio de La manada”.