«La provincia se distingue por su sorprendente densidad de monumentos»

Diego Conte Bragado, nuevo académico de número de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.

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Licenciado en Filosofía y Letras (rama Geografía e Historia, especialidad Prehistoria y Arqueología), por la Universidad Autónoma de Madrid, Conte Bragado (Madrid, 1967) tomó ayer posesión de su plaza de académico de número de San Quirce con un discurso titulado “Sepúlveda y el Duratón en la fotografía de Leopoldo Torres Balbás”. Conte posee una larga trayectoria como divulgador del patrimonio natural y cultural de la provincia. Entre sus obras destaca la guía de National Geographic del Camino de Santiago. En la actualidad es editor de la revista “Viajar por Segovia”.

Pregunta.— Después de nueve meses desde su elección como académico de San Quirce, ha llegado el momento de su toma de posesión. ¿Qué supone para Diego Conte este nombramiento?.

Respuesta.— El nombramiento, ya casi lejano, me causó una gran sorpresa, y desde entonces he ido conociendo a los que serán mis compañeros, informándome del funcionamiento de la Real Academia… Se abre para mí una nueva etapa, que asumo con una gran ilusión, y con el deseo de colaborar en todo lo que pueda.

P.— ¿Cómo se le ocurrió elegir para su discurso de entrada a San Quirce el tema de ‘Sepúlveda y el Duratón en la fotografía de Leopoldo Torres Balbás’?.

R.— Me tropecé con las fotografías que él hizo del Duratón cuando estaba escribiendo la guía del Camino de Santiago para National Geographic. Estaba buscando información y aparecieron, de casualidad, en La Alhambra. Pero en ese momento yo estaba bastante liado y aparqué su estudio. Luego, cuando me nombraron académico de San Quirce, me pareció que era una buena ocasión para retomar el asunto. Así que he redactado una conferencia que en realidad es un plan de viaje por Sepúlveda y el Duratón, siguiendo el recorrido que hizo un personaje clave en la historia de la arquitectura de España como fue Torres Balbás. He intentado escribir sobre un tema poco conocido, sus fotografías, pero aportando mi conocimiento de la tierra

P.— ¿Qué es para Diego Conte la villa de Sepúlveda?.

R.— Sepúlveda son mis raíces. Además, yo soy sepulvedano por elección. Siempre me he considerado como tal. Sepúlveda son muchos recuerdos de infancia, de juventud, de mis trabajos de arqueología y de otros trabajos.

P.— ¿Fue su padre, que se dedicó al mundo de la imagen, quien le inculcó el amor por la fotografía?, ¿cómo ha evolucionado después usted en el ejercicio de este arte?.

R.— Yo me he criado entre cubetas, entre rollos de películas y copias de papel colgadas después de algún revelado. En ese sentido, la influencia de mi padre ha sido fundamental. Pero luego, yo he utilizado la fotografía como Torres Balbás, salvando la enorme diferencia que hay entre él y yo. Así, comencé haciendo fotos para documentar trabajos de arqueología, y luego he ido evolucionando hasta la fotografía digital, que ofrece muchas posibilidades.

P.— ¿Cuál ha sido la aportación de Torres Balbás al conocimiento de Sepúlveda y el Duratón?.

R.— Él hace dos aportaciones. Por una parte, sus fotografías son una fuente de información muy interesante. A través de ellas se puede ver la evolución que ha habido en un siglo y sacar conclusiones útiles. Por otra parte, él escribió numerosas pinceladas sobre Sepúlveda. No lo hizo en una obra monográfica. Pero a lo largo de su trayectoria hizo muchas referencias a Sepúlveda y al Duratón. Yo ahora he intentado conjugar esa información fotográfica con las referencias dispersas para articular mi discurso, en el que también aparece la filosofía que tenía Torres Balbás sobre la restauración de los monumentos, una filosofía que continúa estando muy vigente.

P.— ¿Sigue siendo el Duratón, desde el punto de vista histórico, una caja de sorpresas que todavía no se ha abierto?

R.— El Duratón ya no es una caja de sorpresas sin abrir, porque a lo largo de un siglo se han hecho muchísimos trabajos. Pero lo que sí que es cierto es que va a seguir dando sorpresas, pues su potencialidad es muy alta.

P.— En su trayectoria profesional destaca su labor como divulgador de la historia, el arte y el medio ambiente de la provincia de Segovia. ¿Considera que la provincia está “vendiendo” mal sus recursos?

R.— Posiblemente no sea la persona más adecuada para contestar. Me cuesta juzgar dedicándome ahora a proyectar la imagen de Segovia y su provincia al exterior. Pero sí diré que estamos en un momento complicado. La promoción turística requiere fondos, y las administraciones públicas cada vez están más escasas de ellos. Creo que tanto ‘Turismo de Segovia’ como el ‘Patronato Provincial de Turismo’ están haciendo milagros con lo que tienen. En cualquier caso, yo defiendo que los empresarios deben implicarse en la promoción turística. La iniciativa privada tiene que resultar más activa, y luego las administraciones públicas deberían apoyar esos esfuerzos.

P.— ¿Cuáles cree que son las “joyas” de la provincia menos conocidas por los segovianos?

R.— A bote pronto, se me ocurre la iglesia y el claustro de Santa María la Real de Nieva. De todas formas, sí quiero advertir de la tendencia que tenemos por “individualizar” los monumentos. Y si la provincia destaca por algo es por la cantidad de monumentos que tiene interrelacionados. Se puede hacer un viaje descubriendo a cada paso pequeñas joyas, pues la densidad de monumentos es sorprendente. Por eso se distingue Segovia.

P.— Entre los nuevos productos turísticos que han surgido recientemente figura el Camino de San Frutos. ¿Qué opinión le merece este itinerario entre Segovia y la ermita de San Frutos?

R.— Soy un fan del Camino de San Frutos. Creo que es una iniciativa fantástica. El reportaje más amplio que hemos hecho en la revista “Viajar por Segovia” ha sido precisamente del Camino de San Frutos. Es una idea interesante y crecedera. Debe ir desarrollándose, de forma que pase por también por otros lugares, como Caballar ó Sepúlveda. Espero que el itinerario se vaya completando. Incluso puede ser una alternativa al Camino de Santiago, de forma que desde el Camino de San Frutos los peregrinos puedan incorporarse después al Camino de Santiago.

P.— Por último, ¿qué temáticas le gustaría trabajar en su nueva condición de académico de San Quirce?

R.— En San Quirce he visto a personas que con un bagaje cultural impresionante. Yo, de momento, entro a lo que me digan, a lo que necesiten, intentando aportar. Me gustaría trabajar en temas de divulgación cultural, y si están relacionados con las nuevas tecnologías, mejor que mejor.