La Policía busca el calzado utilizado por el autor del robo de las coronas de La Fuencisla

La línea de investigación policial sobre el robo de las coronas a la imagen de la Virgen de la Fuencisla continúa abierta con la búsqueda de elementos que aclaren cómo sucedieron los hechos.

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El calzado empleado por el autor o autores del robo de las coronas de oro puede ser un elemento clave en el esclarecimiento de lo ocurrido en la mañana del pasado 20 de enero en el Santuario de la Fuencisla, patrona de Segovia.

Los agentes siguen intentando localizar las zapatillas que dejaron marcadas las huellas en algunas sillas para acceder al camarín de la Virgen y arrebatarle las coronas, que serían localizadas y recuperadas cuatro días después.

El barro que se quedó depositado fue una de las huellas que hizo pensar a la Policía en que el robo sacrílego podría haber sido obra de delincuentes comunes.

Hasta el momento, la Policía maneja huellas dactilares y posibles restos de los que extraer ADN. Para ello se han tomado muestras en la media luna plateada colocada a los pies de la Virgen, y en los barrotes de la reja que debieron escalar los autores.

El calzado puede ser una prueba pericial determinante si el robo tuvo lugar por la mañana nada más abrirse la puerta del Santuario, o los autores habían permanecido en el interior toda la noche.

Escalar la reja de ocho metros de altura y subir al camarín, además de desenroscar las coronas, y luego realizar el proceso inverso de regreso con las joyas requiere un tiempo más que prudencial, según fuentes próximas a la investigación.

Los agentes pensaron en algunos sospechosos de Segovia, pero no lograron localizar las joyas sustraídas. Ese mismo día se recuperó, a las afueras del Santuario, la aureola de plata. Personal contratado por el Ayuntamiento para labores de limpieza de los jardines encontró el objeto envuelto en una manta de color rojo.

Cuatro días después, el martes 24, aparecieron los demás objetos: la corona de la Virgen, la del Niño, y la mano del Niño que había sido arrancada. Al día siguiente se entregaron al Obispado en un acto en la Comisaría, mientras se tomaba declaración a un sospechoso, pero que no fue detenido hasta dos días después.

En las tareas de rastreo de la zona del Santuario participaron hasta 26 agentes policiales, algunos de ellos desplazados desde otras comisarías, por la alerta que se había levantado. Curiosamente fue una agente de un equipo canino quien localizó personalmente las coronas tras unos árboles, aunque no fue el perro quien dio con ellas. Estaban en una bolsa con unos prismáticos.

Ese mismo día un joven se entregó en el Juzgado número 5 exculpándose de la autoría pero reconociendo su posible relación como encubridor. Al día siguiente fue detenido otro hombre como presunto autor material. El juez decretó prisión preventiva para ambos con el fin de evitar incidentes entre los posibles sospechosos y por contar con antecedentes.

La Policía maneja la posibilidad de que haya más implicados en el caso que, según sus indagaciones, podrían haber obtenido en torno a 1.500 euros por la venta de las coronas.