La leyenda del Acueducto y los pájaros huidizos

Un grupo de reclusos del Centro Penitenciario de Segovia ha emprendido la tarea de llevar a cabo el trazado del Camino de San Frutos, en un recorrido en el que la cultura y el medio ambiente se unen con la labor terapéutica y asistencial previa a su incorporación a la sociedad.

A lo largo de esta semana EL ADELANTADO DE SEGOVIA recogerá las impresiones de este grupo a través de un diario en el que narrarán a los lectores todo lo vivido durante las cuatro etapas que forman parte de esta experiencia, que sirve para poner en valor una nueva ruta cultural y espiritual.

A los pies del Acueducto, la leyenda que relata la construcción de la puente segoviana sirve para iniciar nuestro singular peregrinaje hacia la ermita del Santo. Después de leerla, planteamos los aspectos que queremos reflexionar durante la jornada: ¿merece la pena ahorrarse el esfuerzo de algo que sabemos que lo requiere para poder conseguirlo?; ¿sabemos valorar las alternativas más adecuadas cuando queremos librarnos de una pesada carga o decidimos apresuradamente sin sopesar las consecuencias?; ¿merece la pena correr riesgos tan grandes?; ¿qué cosa valiosa en tu vida no has apreciado en alguna ocasión?.

Durante la etapa hemos ido reflexionando sobre estos aspectos que nos tocan de lleno en nuestra vida, pero también hemos podido disfrutar del paisaje maravilloso de la sierra que nos ha acompañado durante toda la jornada.

Superamos la primera dificultad de la etapa, la subida a Zamarramala, y nos encaminamos hacia La lastrilla, donde sellamos nuestra credencial en el Ayuntamiento. El alcalde nos recibe muy afectuosamente y nos anima en nuestro viaje. Nuestro segundo trabajo es ir señalizando algunos tramos de la etapa, y lo hacemos con una flecha verde y un pajarito. La verdad que este tema nos retrasa un poco el ritmo, pero merece la pena, sobre todo por los que vienen detrás.

A pesar de ir bien preparados con nuestro molde del pájaro para señalar el camino, creemos que San Frutos no permitió que estos se quedaran quietos en las piedras. En este día primaveral, donde las aves inician sus rondas buscando parejas, decidió que según los pintábamos echaran a volar. Bravo por San Frutos. Por ello nos conformamos con una flecha verde a mano alzada. Aquí quedará la leyenda de los pajaritos de Perogordo a los que el Santo daba libertad a medida que se posaban en las piedras. ¡Lo mismo es que estamos cerca de San Antonio.¡

En nuestro camino nos cruzamos con personas que caminan alrededor de sus pueblos, nos paramos, saludamos y seguimos. Al llegar a Espirdo buscamos el Ayuntamiento para seguir sellando nuestra credencial. La persona que se encuentra en las oficinas municipales con una amabilidad exquisita nos pone el sello y nos pregunta sobre el camino de San Frutos; y aunque reconoce no saber nada del tema, le parece una idea fantástica que puede ayudar a los pueblos de la zona.

Nuestra siguiente parada es Tizneros, son casi las 2 de la tarde y las fuerzas comienzan a flaquear, necesitamos un descanso y reponer fuerzas. Comemos al lado de la ermita, en un parque donde hay una fuente con un agua fresca que nos repone y tomamos café en el único bar abierto en el pueblo. La persona que lo regenta tampoco sabe nave nada del Camino de San Frutos, se queja de que nadie le haya informado, y se compromete a tener un sello para la próxima ocasión. La tercera tarea que nos proponíamos era recoger datos para nuestra particular guía, lo vamos haciendo con muchas dificultades, pero algo saldrá.

Basardilla es nuestra siguiente parada, a esas horas el cansancio se va acumulando, pero todos vamos bien, ilusionados en nuestra primera etapa. Cruzamos el pueblo donde no vemos a casi nadie por la hora, y el Ayuntamiento está cerrado. Otra vez será. Finalizamos alrededor de las 5 de la tarde en Santo Domingo de Pirón. Allí nos espera Don Germán, nuestro cura de la cárcel, que nos enseña la Iglesia y nos da toda clase de explicaciones. Una jornada maravillosa, regresamos en las furgonetas de Cruz Roja, Caritas y Horizontes Abiertos, las tres Ongs que colaboran con el centro penitenciario en materia de drogas.

Si tuviera que resumir en una palabra la etapa, sería SORPRESA, la de los internos del centro ante el paisaje, y por todo lo que iban viviendo y sintiendo, pero la sorpresa mayúscula ha sido la de las personas que nos hemos encontrado, no sabían nada de este camino y a todos les ha parecido una gran idea que EL ADELANTADO DE SEGOVIA ha tenido y ha puesto para todos los segovianos. Hoy saldremos sobre las nueve y media de Santo Domingo de Pirón, la leyenda del “Tuerto de Pirón”, será la excusa de nuestro siguiente trabajo con los internos.