La Formación Profesional Básica se abre paso en siete institutos

La nueva fórmula de la Lomce está dirigida a alumnos de 15 a 17 años que no han concluido la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

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La aplicación de la controvertida Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) da entrada el próximo curso a la Formación Profesional Básica que se abrirá camino en Segovia en tres institutos de la provincia y en cuatro de la capital con una oferta de nueve títulos profesionales y de 200 plazas para adolescentes y jóvenes.

La oferta inicial se ha dirigido en la provincia hacia los centros ‘Sierra de Ayllón’, de Ayllón, con el título Servicios Administrativos; ‘Hoces del Duratón’ de Cantalejo, también con Servicios Administrativos, y ‘Duque de Alburquerque’ de Cuéllar, con Electricidad y Electrónica. En la capital la propuesta de la Dirección Provincial de Educación se ha concretado en el Centro Integrado de Formación Profesional con titulaciones en Servicios Comerciales, Cocina y Restauración, así como en la rama de Peluquería y Estética; y en los institutos ‘Ezequiel González’, donde se podrá hacer Carpintería y Mueble, ‘La Albuera’ con los títulos de Fabricación y Montaje y Mantenimiento de vehículos y en el ‘María Moliner’ donde se podrá seguir la formación básica en Electricidad y Electrónica así como en Informática y Comunicaciones.

El nuevo nivel de FP sustituirá a los Programas de Cualificación Profesional Inicial de los que solo quedará durante un año el segundo curso en el instituto Francisco Giner de los Ríos y el centro de Educación de Adultos Antonio Machado, ya que tienden a su desaparición.

El director provincial de Educación, Antonio Rodríguez Belloso, asegura que el nivel de exigencia y de compromiso con los estudios es mayor en el modelo básico de FP que en los programas de cualificación, con los que sí tiene en común el objetivo facilitar la permanencia de los alumnos en el sistema educativo. “Pero va un paso más allá —señala el titular provincial de Educación— porque con este modelo se pueden obtener dos títulos, uno profesional al acabar la FP básica y el de la Secundaria Obligatoria, tras la superación de un examen final”. De esta forma, los alumnos que concluyan con éxito, sin ninguna asignatura suspensa, el nivel básico de FP pueden incorporarse al mundo laboral con un título específico profesional de la familia que hayan elegido o continuar sus estudios accediendo a ciclos de grado o directamente al bachillerato. “Abre muchas puertas a los estudiantes” remarca Rodríguez Belloso quien espera que las familias puedan valorar las oportunidades que genera un modelo destinado a los jóvenes que no han logrado acabar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o han agotado todas las vías para obtener el título de Secundaria.

Los destinatarios prioritarios son jóvenes de entre 15 y 17 años que hayan cursado 3º de ESO, si bien este primer año de manera excepcional y si hay vacantes en septiembre se dejará entrar a repetidores de 2º de la ESO e incluso a mayores de 17 años.

María José Jiménez Lomillos, asesora técnico de Formación Profesional de la Dirección de Educación, comenta que “nadie piense que porque va a la FP básica no va a estudiar, aquí hay una formación potente y hay que estudiar, pero siempre lo hace más y mejor el que cursa algo que le gusta que el que no, y hay personas que necesitan vías distintas a la ESO”.

Las enseñanzas de Formación Profesional Básica se ordenan en ciclos de 2.000 horas de duración repartidos en dos cursos académicos. Los alumnos podrán permanecer realizando estas enseñanzas durante un máximo de cuatro años. Los estudios se reparten en un módulo con asignaturas comunes, donde entran Lengua castellana, Lengua extranjera, Ciencias sociales y Matemáticas ; un módulo con materias asociadas a unidades de competencia de nivel 1 del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y un módulo de formación práctica en centros de trabajo.

Antonio Rodríguez indica que puede haber cambios en la relación de centros con FP Básica ya que la oferta de este año es flexible y se adecuará a la demanda, de forma que si un instituto no incluido en la relación inicial tiene solicitudes suficientes se podría incorporar en lugar de otro sin alumnos.